Creatividad iberoamericana

Creatividad iberoamericana

500 maestros del arte popular de 22 países en el Museo de Arte Moderno de Bogotá.

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04 de julio 2013 , 02:30 p. m.

Entre todas las manifestaciones del arte popular iberoamericano una de las más interesantes es la creación artesanal, ya que en ella se expresa el espíritu de su gente. La creación artística popular abarca objetos ornamentales, otros de uso cotidiano y piezas ceremoniales, algunas indispensables en muchas festividades. Los objetos de arte popular son el resultado de antiguas tradiciones tanto americanas como procedentes de España, Portugal, África Occidental y Asia, las cuales se han mezclado de maneras distintas en cada uno de los países de la región para producir una amplia variedad de estilos que en su diversidad se hermanan. Estos oficios, que conservan los maestros del medio rural, las zonas populares de las ciudades y de las comunidades indígenas, han pasado de generación en generación durante siglos y todavía son el sustento de muchas familias.

El público puede admirar, por primera vez, un gran número de piezas del arte popular de toda Iberoamérica, reunidas en la exposición Grandes maestros del arte popular de Iberoamérica,de la Colección Fomento Cultural Banamex. El proyecto, fruto de una investigación de Fomento Cultural Banamex a cargo de Cándida Fernández, realizada de 2007 a 2012, exhibe el trabajo de 500 de los mejores maestros artesanos de 22 países. Esta magna colección se exhibió por primera vez en México para luego formar parte de las celebraciones de la Cumbre iberoamericana Cádiz 2012 en España. Ahora su itinerancia continúa en Madrid, Colombia y próximamente Brasil y parte de E.U.

La muestra forma parte del Programa de Apoyo al Arte Popular, iniciativa que el Banco encargó a Fomento Cultural Banamex desde 1996 en México y ahora en Iberoamérica desde 2007, con el objetivo de reconocer el quehacer artesanal de alta calidad como obra de arte y dignificar su valor estético. El objetivo central ha sido evitar que la maestría y el conocimiento de estos creadores se perdieran, por lo que se les apoyó en la transmisión de su técnica y su oficio a nuevas generaciones de artesanos. Fomento Cultural, además, dota de infraestructura a los talleres y promueve la difusión y la comercialización del arte popular. El guión de la exposición incluye 9 ramas artesanales: cerámica, trabajo en madera, metalistería y orfebrería, piel, papel, textiles, fibras vegetales y un grupo de varios, que a su vez se divide en diferentes especialidades. Las piezas son de una gran perfección técnica, lo que en muchos casos supone la conservación o el rescate de técnicas antiguas.

La cerámica es una de las producciones más abundantes en la región desde la época precolombina. A partir del s. XVI, españoles y portugueses introdujeron nuevos procedimientos y pautas decorativas. La exposición comprende 3 ramas derivadas de esas tradiciones. La cerámica de raíces indígenas utiliza técnicas autóctonas antiguas, como el modelado a mano, los engobes, el bruñido y el ahumado, entre otras. Las vasijas producidas de ese modo corresponden a tipologías ancestrales que siguen vigentes en nuestros días. La cerámica utilitaria de tradición hispánica emplea vidriados transparentes y opacos (mayólica). En el primer caso abundan los utensilios de cocina y en el segundo los objetos para el servicio de mesa y algunas piezas ornamentales. Existe, asimismo, una cerámica escultórica, generalmente policromada en frío, que recoge motivos de la vida cotidiana, fiestas, corridas de toros o tipos populares, pero también temas religiosos derivados de la tradición católica, imágenes de vírgenes y santos, y sobre todo Nacimientos. En este grupo se hallan piezas escultóricas como los árboles de la vida.

Los diferentes tipos de trabajo en madera -carpintería, ebanistería, laudería y talla- fueron introducidos por misioneros de los ss. XVI-XVIII. Desde entonces, los artesanos han aprovechado el enorme inventario de materias primas a su alcance, que van desde las finas maderas tropicales hasta las suaves de las coníferas. Entre los objetos expuestos hay muebles tallados y con trabajo de taracea y marquetería. También con maderas preciosas se confeccionan instrumentos musicales. Hay marimbas mexicanas y guatemaltecas, guitarras y requintos de diversas naciones, charangos, jaranas, cuatros llaneros y seises de la zona andina, como instrumentos de percusión caribeños. Entre las piezas escultóricas en madera hay tallas sin ninguna policromía, algunas con policromías sencillas y otras estofadas. El estofado fue introducido desde Europa en el s. XVI para embellecer las tallas católicas. Aún se practica en México, Ecuador, Perú y Brasil. Procedentes de esos países encontramos en la muestra imágenes de la Virgen de diversas advocaciones, de Cristo, de algunos santos, así como Nacimientos.

Gracias a la abundancia de metales preciosos en la región, se ha mantenido una larga tradición orfebre y joyera. Ciertamente la tradición europea determinó en buena medida el desarrollo del oficio, pero con el tiempo cada nación ha creado su propio repertorio. La exposición cuenta con obras de plata, un negrito chichero y una figura escultórica de la Virgen de Chapi -ambas manifestaciones peruanas-, como un par de bules realizados por 2 talleres mexicanos, además de otros objetos guarnecidos con ese metal, como cocos chocolateros mexicanos y mates argentinos. La filigrana de oro y plata es una técnica muy común en muchos países de la zona para la elaboración de joyería; esta se combina además con perlas, coral y ámbar, entre otros materiales.

Los textiles forman una de las ramas más interesantes de la exposición por la variedad de materiales, técnicas y ornamentaciones y por la perfección en su realización. Hay piezas de origen indígena, como los huipiles de algodón con trama suplementaria, provenientes de diferentes regiones de México y Guatemala; los ponchos, los morrales, las fajas y los paños de lana tejidos con 2 vistas, de Perú, Ecuador y Bolivia, y las molas panameñas. Ejemplos de la tradición española y portuguesa son las mantelerías de Lagartera, Toledo; República Dominicana, México, Puerto Rico, de España y los encajes brasileños, paraguayos y puertorriqueños. Vale la pena destacar algunas piezas tejidas con técnicas antiguas, como los tapices peruanos y los sarapes mexicanos; estos realizados gracias a los programas de Fomento Cultural Banamex.

Debido al vasto territorio que ocupan los países iberoamericanos, la variedad de fibras vegetales con las que se trabaja en la zona es enorme. Destacan las canastas tejidas en espiral de Panamá y el norte de México, las cestas realizadas por etnias de la Amazonia peruana y la brasileña, los sombreros panameños de Ecuador, los de los huasos chilenos, los vueltiaos de Colombia y los de jipijapa tejidos en Yucatán en México. También hay objetos de madera decorados, con popotillo los mexicanos y con tamo los de Colombia.

En la colección, hay un grupo misceláneo en el que encontramos objetos realizados con gran diversidad de técnicas: desde las miniaturas de hueso mexicanas hasta las tallas de ámbar y, el grabado en calabazos secos del Perú. Aquí se reúnen piezas singulares, pero no por ello de presencia menos importante; a este ámbito se circunscriben, por ejemplo, el trabajo en cera de México, tanto escultórico como ornamental.

Sin duda, esta exposición permite un acercamiento panorámico al trabajo de los grandes maestros del arte popular de Iberoamérica quienes, con todo y su diversidad, ponen en evidencia las raíces y las tradiciones que nos son comunes. Y por sobre todo revelan el talento, y la incesante búsqueda de la belleza de estos grandes creadores.

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Del 17 de julio al 8 de septiembre. La muestra se presenta gracias al Banco Nacional de México-Citi, Artesanías de Colombia, la Fundación Roberto Hernández Ramírez y Fomento Cultural Banamex A.C., con colaboración del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, MinCultura de Colombia, el MAMBO, la Cámara de Comercio de Bogotá, Avianca, Bimbo, la Fundación BAT Colombia y la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.

Por ANA PAULINA GÁMEZ M.
Asesora académica de fomento cultural banamex.

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