Vidiotas y despolitizados / El otro lado

Vidiotas y despolitizados / El otro lado

Tal vez somos idiotas pero no por ver televisión sino por los políticos y economistas que tenemos.

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30 de junio 2013 , 01:35 p.m.

La televisión es la fuente de todos los males, sobre todo de la idiotez del mundo y la despolitización de nuestra sociedad.

Esto es lo que afirman el economista Jeffrey D. Sachs y el ensayista Paco Gómez Nadal. Y seguro que muchos lectores estarán de acuerdo.

El profesor de Economía Sachs escribió una columna llamada Una nación de ‘vidiotas’ (EL TIEMPO, 8 de noviembre de 2011) en la que afirma que “cada vez hay más evidencia que sugiere que esta proliferación de medios tiene infinidad de efectos negativos” y que “las consecuencias para la sociedad son profundas y perturbadoras”.

¿Por qué? Sachs afirma que “mirar mucha televisión reporta escaso placer” porque es “una adicción que ofrece un beneficio a corto plazo que conduce a una infelicidad y a un remordimiento de largo aliento”.

Peor aún: “mirar mucha televisión” contribuye “a la fragmentación social” porque “el tiempo que se solía pasar en grupo en la comunidad hoy se pasa en soledad frente a una pantalla”. O sea, la televisión no da ni placer ni genera comunidad.

Sachs es más radical y afirma que “mirar mucha televisión es malo para la salud física y para la salud mental”.

¿Por qué? Porque la televisión es culpable de la obesidad de los norteamericanos, ya que el aparato no promueve la actividad física y, además, “las campañas publicitarias” son “efectivas” en cuanto “apelan a deseos inconscientes relacionados con la comida, el sexo y la condición social”.

Para terminar la terrible descripción, Sachs afirma que por culpa de la televisión “los políticos hoy son marcas empaquetadas como cereal para el desayuno” y que “hasta la guerra puede mostrarse como un producto nuevo”.

En el sentido de la idiotez política, el coordinador del portal informativo Otramérica, Paco Gómez Nadal, en la revista Malpensante No. 138 (febrero 2013), afirma que “vivimos buenos tiempos para los idiotas. Hay una larga lista de espacios mediáticos y sociales tomados por auténticos ignorantes que ejercen de gurús en materias variopintas. Lo hacen con soltura y les pagan por ello”.

Y concluye Gómez Nadal que “cuando los mediocres, como ahora, además son idiotas –es decir, que buscan el interés privado–, estamos condenados al fracaso. En el tiempo de los idiotas es imprescindible retomar la política para dignificarla”.

La conclusión está en que vivimos en un mundo dominado por mediocres e idiotas, sobre todo en la política. ¿Será culpa de la televisión? No creo, si fuese así sería muy fácil la solución: apagar la tele y todos nos volveríamos inteligentes y buenos demócratas. Tal vez culpar a la televisión es escoger el chivo expiatorio más fácil.

Sachs propone que “la mejor defensa es el propio autocontrol. Todos podemos dejar la televisión apagada más horas por día y pasar ese tiempo leyendo, hablando con los demás y reconstruyendo la base de la salud personal y la confianza social”.

La verdad es que la investigación ha demostrado que ver televisión sí da placer, que este medio es de las pocas cosas en común que tenemos como sociedad, que las historias de esta pantalla han modernizado a la sociedad...

Tal vez somos idiotas pero no por ver televisión sino por los políticos y economistas que tenemos.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión

 

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