Capotear la tormenta / Voy y vuelvo

Capotear la tormenta / Voy y vuelvo

Las marchas de apoyo a Petro opacaron las noticias positivas que tenía.

29 de junio 2013 , 06:45 p.m.

En la misma semana en que se agitó el tema de la revocatoria del alcalde Petro y se especuló sobre la suerte que podría correr su futuro político en la Procuraduría, se conocieron noticias que, en otras circunstancias, lo catapultarían ante la opinión pública.

La primera de ellas, sin duda, fue la puja que ganó la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB), en asocio con Tigo, para hacerse con uno de los bloques de la tecnología 4G, decisivo para el futuro de la empresa; la segunda, el descenso en las cifras de desempleo (8,6 por ciento), el mejor guarismo del país, y la tercera, la fórmula que le permitirá bajar la tarifa del aseo en un 11 por ciento.

Logros que, por tratarse del propio Petro, tienden a banalizarse o, peor aún, a desconocerse e, incluso, a asociarse con estrategias de campaña para salvar su pellejo de las intentonas por alejarlo de la Alcaldía.

Al presidente Juan Manuel Santos, sin embargo, se le aplauden sus 100.000 casas gratis, la baja del desempleo, los subsidios para campesinos, sus anuncios sobre restitución de tierras y hasta los regaños a la Policía. Si lo hace Petro, lo declaran enemigo de la Fuerza Pública. No se miden con el mismo rasero los logros o anuncios del uno y del otro.

La explicación es simple: al Presidente no lo quieren revocar sus gobernados ni lo investigan disciplinariamente, luego no necesita de jugadas de este tipo para ganar adeptos. Pero sí busca reelegirse o al menos reelegir sus políticas sociales.

A Petro se lo mira con otros ojos. Más que por lo que representa, por la estrategia que aplicó desde el comienzo para sacar adelante los cambios que se propuso para Bogotá: a la brava. Y hoy cosecha lo que sembró. Y entre lo que sembró está la desconfianza hacia y desde: hacia sus opositores y desde sus opositores.

Me dirán que se trata de estilos distintos, que Santos es más conciliador o mucho mejor estratega que Petro. Es posible. Para el Alcalde los matices no existen: o se está con él o en contra de él. No acepta la derrota y suele ampararse en un discurso repleto de señalamientos antes que dar el brazo a torcer.

De cara a lo que se avecina –la revocatoria–, lo que nos corresponde como ciudadanos, más que descalificar por oídas o epítetos en su contra, es mirar con objetividad las ejecutorias del mandatario. Y ello incluye despejar la nata para ver más allá de los anuncios que intentan convencer, por todos los medios, de que la Administración trabaja.

Ya vivimos la experiencia de un expresidente a quien se señaló de repartir emisoras y puestos con tal de mantenerse en el poder. No es el caso de Petro, por supuesto, él prefiere las manifestaciones, la “democracia de multitudes”, como dijo alguna vez un medio rural, para hacerles contrapeso a sus enemigos. Pero mucho me temo que esta semana las noticias positivas terminaron ahogadas en marchas de apoyo con más tinte revanchista que de reivindicación de logros.

Vienen días turbulentos, pero somos los ciudadanos los primeros llamados a conservar la calma y la sindéresis que permitan mantenernos a flote una vez pase la tormenta.

ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor Jefe de EL TIEMPO
erncor@eltiempo.com
@ernestocortes28

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