El León de Greiff cumple cuatro décadas de historias

El León de Greiff cumple cuatro décadas de historias

El auditorio ha sido escenario de curiosas anécdotas protagonizadas por influyentes personalidades.

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28 de junio 2013 , 06:07 p.m.

Ahí está de nuevo John Jairo Herrera entre sombras. Sube las escaleras con dirección al segundo piso del escenario y dispara un potente chorro de luz que ilumina buena parte del legendario auditorio León de Greiff, que este año llegó a los 40 años de existencia.

Herrera es bogotano, tiene 47 años y es el encargado, desde hace una década, del manejo del sonido y la luminotecnia de este templo de la música donde, según él, ha visto de todo, “hasta rabos pelaos”, revela. El hombre se refiere al episodio en el que el entonces rector de la Universidad Nacional, Antanas Mockus, se bajó los pantalones ante más de un millar de eufóricos estudiantes.

“Yo estaba en aquella silla”, señala. “De repente el doctor nos mostró lo que se dice todo. Creo que eso le sirvió para llegar luego a la Alcaldía”, remata Herrera, quien también recuerda, a manera anecdótica, la vez en que en plena cátedra Manuel Ancízar el micrófono del conferencista de turno se quedó sin batería por su culpa: “Me gané una vaciada ni la macha. Menos mal que teníamos uno de repuesto”.

En materia de momentos inolvidables, el León de Greiff es una fuente inagotable. El doctor José Félix Patiño, quien durante su paso por la rectoría de la universidad, entre 1965 y 1967, planeó la construcción del escenario ante la falta de referentes culturales para los alumnos, rememora que pese a su importancia en el proyecto, cuando lo inauguraron, en 1973, no lo invitaron. “Lo vine a conocer una semana después”. Algo parecido sucedió con el nombre que le asignaron. “Me dijeron que le habían puesto León de Greiff en honor del poeta, y a mí realmente me pareció algo excelente”, contó Patiño.

En 1976, tan solo tres años después de inaugurado, el edificio, diseñado por la arquitecta Eugenia de Cardozo, recibió el Premio Nacional de Arquitectura, y en 1996 fue declarado Monumento Nacional. “Tiene forma de diamante, sus paredes están cubiertas con cedro, lo que produce una gran acústica que ha sido reconocida internacionalmente”, explicó María Belén Sáez de Ibarra, directora nacional de Divulgación Cultural, quien también contó cómo el León de Greiff ha sido la casa de toda la vida de la Orquesta Filarmónica de Bogotá (OFB).

De hecho, desde hace 36 años los bogotanos tienen cita con ella los sábados a las 4 de la tarde. Además de sitio de encuentro, esta sala de conciertos le dio vida a uno de los íconos de la Nacional: la imagen heroica del Che Guevara tatuada en una pared blanca. Entre esos hechos que marcaron historia también está el famoso debate por la Alcaldía entre Mockus y Peñalosa que terminó en batalla campal cuando un estudiante le lanzó materia fecal al último. “Antanas se enloqueció porque le raparon el micrófono”, anotó un trabajador que estuvo presente ese día.

En 1996, el que armó el zaperoco en el León fue Jaime Garzón, quien se fajó una conferencia para recibir a los primíparos. “Yo soy estudiante de aquí todavía. Estudio como vigesimonoveno semestre de Derecho”, bromeó.

FABIÁN FORERO BARÓN
Redactor de EL TIEMPO

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