Ojeando los rincones de la memoria

Ojeando los rincones de la memoria

El escritor Jorge Iván Parra reflexiona sobre el recuerdo en su novela, 'Crónica contra el olvido'.

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28 de junio 2013 , 10:42 a.m.

Mirando el tomo de una enciclopedia familiar, el escritor y crítico bogotano Jorge Iván Parra encontró un recorte de prensa del diario El vespertino, de hace muchos años, en el que se daba la noticia del asesinato de su hermano Gonzalo. Esos “retazos e hilachas de memoria” son la materia prima de su primera novela, Crónica contra el olvido, editada por Caza de Libros.

La trama se sostiene sobre unos referentes de memoria en torno al cine, al deporte y a las historietas, que marcaron su generación...

Una de las cosas que me llaman más la atención de los filósofos y de los teóricos de la posmodernidad, como Zygmunt Bauman y como Lipovetsky, por ejemplo, es que ellos muestran que la gente hoy en día vive el instante y si acaso el día y la semana anterior, y ahí mueren los recuerdos. Es decir, nos estamos volviendo un poco ahistóricos y muy presentistas, y estamos perdiendo la memoria porque se la estamos dejando a aparatos. Cada día hay menos empeño en recordar por los propios medios, algo que está ocurriendo también con el conocimiento. Goethe decía que quien no lleve las cuentas de sus últimos tres mil años de historia está condenado.

¿Cree, como dice el protagonista, que estamos “atornillados” a dos mundos: el presente y la memoria?

Una cosa es lo que uno vive en su día a día y otra lo que la mente está trabajando, que, por supuesto, no es un hallazgo mío, sino que es un descubrimiento de Joyce, de Virgina Woolf, en fin, de todos los que le dieron importancia al lenguaje interior. Este es el que nos permite vivir en otro espacio y en otro momento, que además nos diferencia de los animales. Y, a veces, para poder sobrellevar la carga de la vida, nos tenemos que refugiar mucho en lo que tenemos instalado en nuestra memoria. Entonces, uno también vive en los recovecos de su memoria.

¿Tenía también un interés particular por la muerte?

Sí, porque desde pequeño es el tema en el que más pienso. No es que me atemorice ni viva con susto por ese asunto, sino que reflexiono mucho sobre eso. Casi todas mis lecturas predilectas son poesías, como las de Quevedo, que nos están recordando que somos mortales. Porque el día en que el ser humano pierde la perspectiva de su mortalidad se vuelve una persona perversa.

El libro da testimonio de una Bogotá ida, que parece desvanecerse...

Claro, eso es producto de la nostalgia. Yo soy un nostálgico por las cosas que van desapareciendo y quedan únicamente en fotografías o en documentales o en la memoria. Y a mí me parece que la Bogotá de antes tiene muchas historias para contar que la gente no conoce. Por lo que le digo: todo el mundo vive solo en su presente. Pero buscar las huellas de la Bogotá de los años 50, la anterior al Bogotazo, o la que vivió José Asunción Silva es fascinante.

*El libro se consigue en el 310-859 0495 o en cazadelibros@gmail.com.

CARLOS RESTREPO
REDACCIÓN CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

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