Retrato hablado / Vida, muerte y resurrección

Retrato hablado / Vida, muerte y resurrección

Gustavo García abarca estos temas desde la experiencia de la muerte de su tío Daniel.

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26 de junio 2013 , 07:20 p.m.

"De repente", insistía el tío Daniel cada vez que retomábamos el tema. Quería morirse de repente y lo logró según sus propósitos: fumando, tomando, leyendo, echando vainas, amando y mamando gallo. En ejercicio de su mejor estilo de vida, su muerte.

De repente un infarto, una embolia severa o el sutil y certero estallido de una arteria, como debía: sin dolor, sin castigo, sin saber siquiera que ya no despertaría más. Al final, todo es silencio. Ya no conversará más de nosotros.

Siempre he pensado que cuando se marchan los demás —los familiares, los amigos—, somos nosotros mismos quienes en realidad estamos muriendo, los que pretendemos quedarnos y seguir alardeando de la existencia. Pero por fracciones nos vamos desgranando, nos evaporamos con los difuntos porque con ellos se borran los instantes buenos y malos que presenciaron de nosotros, se extinguen nuestras vidas.

Sus ideas de lo que fuimos, sus recuerdos, se desvanecen hasta esfumarse. Y en nosotros resucita de repente lo que ellos fueron, hasta que la muerte nos separe. Aunque no percibimos la luz ni el túnel, somos quienes transitamos por él.

¿Para quién, entonces, son estas honras fúnebres? ¿A quién despedimos? Los que hoy nos lamentamos, lo hacemos en parte porque asistimos a otro de nuestros funerales, que serán muchos en vida. Ese cuerpo que se ha marchado, ese fragmento del tío Daniel que se fundirá hecho cenizas o bajo tierra, se prolonga en nosotros. Son nuestras risas las que emigran, y las suyas nos pertenecen ahora. Él nos ha despojado, pero nosotros somos sus dignatarios.

¿Será este el misterio de la mentada resurrección? Al menos coincide con los sermones que profesan algunas religiones: el Señor nos habita, somos hechos a su imagen y semejanza. O el secreto de la anhelada reencarnación de los dogmas orientales y de los credos que conjeturan acerca de las vidas anteriores…

Aunque el filósofo francés Jean-Paul Sartre, teorizando sobre la intersubjetividad —pero entre los vivos—, sostenía con crudeza que "el infierno son los otros", yo me pregunto por esa parte del universo que renace y resplandece en cada uno de nosotros. Al parecer, la vida está en los demás, y si retiramos las capas "ajenas" de nuestro ser, simplemente nuestra imagen desaparecerá del espejo.

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