Los secretos de los empresarios de la rumba

Los secretos de los empresarios de la rumba

Conozca cómo se mueve la rumba en Bogotá y las tendencias de la mano de los que saben.

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26 de junio 2013 , 07:20 p.m.

Los arriesgados

Devotos del Divino Niño Jesús, a quien encomiendan todos sus negocios, Miguel Neira, Juan Pablo Arango, Andrés González y Carlos Oñate fundaron Evedesa, una empresa dedicada al entretenimiento y a la vida nocturna. Hace 20 años se conocieron en el gimnasio y después de una década de amistad inauguraron su primer negocio: la discoteca Cha Cha en Bogotá. Esta tuvo sus puertas abiertas durante siete años. En su recorrido como empresarios de la noche han tenido conocidos bares como Rosario, Matildelina, Penthouse –que luego se convirtió en Hotel V–, Delirio –que fue remodelado y ahora es Mondrian–, Varadero, Márquez, y su más reciente proyecto, Gigi’s. Para ellos, la clave de su éxito ha sido correr riesgos y trabajar duro.

¿Qué buscan las personas que salen a divertirse en la noche?

Cosas lindas, acogedoras, donde se vea una empresa detrás, que no se está improvisando.

¿Cómo impresionan al público?

Somos muy diversos en los productos. Tenemos un bar de crossover adulto, uno de crossover joven, un bar-restaurante elegante, otro bar regional y un restaurante con el vino como gancho. Buscamos que cada uno tenga su personalidad, su toque.

¿Qué tienen sus lugares que los hacen diferentes de los demás?

A cada uno de los negocios le metemos mucho amor, de cada sitio sacamos lo mejor y buscamos algo que encante al cliente, que marque diferencia. Además nos enfocamos en la calidad del producto, que debe ser impecable, también en el servicio al cliente y, lo más importante, tenemos factor humano dentro de nuestra empresa.

¿Cuál es la clave del éxito en el negocio nocturno?

Creemos mucho en el personal. Durante nueve años hemos ido formando gente; damos las ideas y la gente que trabaja con nosotros las hace realidad. Hemos formado una familia de más de 300 personas. También perseveramos y no nos rendimos ante las caídas.

Los creativos

Apasionados por la rumba y la salsa son Sebastián Millán (ingeniero industrial) y Beto Pérez (diseñador gráfico). Se conocieron hace 12 años trabajando en las barras de los bares Sayaka y Mizú y así empezaron a involucrarse en el negocio del entretenimiento. Desde el 2000 y hasta el 2010 organizaron fiestas para bares como Cha Cha y Penthouse, y una de sus celebraciones más conocidas fue ‘Salsita coqueta, bailoteo elegante’. En el 2010 decidieron dejar de trabajar de bar en bar, de fiesta en fiesta y crearon Bartist, una empresa dedicada a la planeación de eventos, y además reúne sus dos locales: La Destilería, donde ofrecen más de 18 martinis inventados por ellos, y El Bembé, un restaurante cubano que se convierte en un rumbeadero de salsa en las noches, con música en vivo.

¿Cómo funciona el negocio nocturno en Bogotá?

Creemos que hay dos tipos de negocios en las noches bogotanas: unos son de moda y los otros son más de concepto. Hay lugares que abren, están de moda 2 o 3 años y mueren, mientras que otros sitios se enfocan en crear conceptos originales, y esos son los que duran un poco más. Nuestros negocios nunca han sido lugares de moda; son lugares que han ido ascendiendo poco a poco, pero sólidos, como el elefante: lento pero aplastante.

¿Cómo se impresiona al público?

Al colombiano le gusta mucho el servicio; cuando hay un buen servicio las personas vuelven. Ahora que hay competencia y hay calidad entonces el beneficiado es el cliente, porque cada lugar tiene que esforzarse y meterle un excelente servicio para no morir. Nosotros estamos obsesionados con este aspecto y con los detalles; todo tiene que ser impecable.

¿Qué tienen La Destilería y El Bembé que los hace diferentes de los otros lugares?

Lo que nos diferencia es proponer, porque mucho de lo que pasa en este negocio es que las personas que quieren tener un lugar salen a viajar y traen conceptos ya existentes en otras partes del mundo. Nosotros queremos generar una propuesta única, que más adelante sea esa la que salga. Nuestro sueño es que algún día vayamos a Nueva York y veamos un Bembé o una Destilería. Además le hemos metido mucho al concepto, al producto y al servicio.

Los perfeccionistas

La parranda fue el motivo que unió a los costeños Gerónimo Basile y Maurizio Mancini. Ambos recuerdan que cuando Basile tenía Cha Cha, Mancini llegaba a las tres de la mañana con un grupo de 50 personas y prendía la rumba en el lugar. La dedicación a los negocios y la amistad los llevó a formar una sociedad en el 2002, que hasta el día de hoy se mantiene. En la lista de lugares, que tuvo cada uno por su lado, figuran Macondo, Sand, Cristal, La Famiglia, Cabaret y Cha Cha, entre otros. Actualmente, el producto de su unión se ve reflejado en los bares Kong, Magnolio y N.N. Para ellos la calidad, en todo, ha hecho que sus negocios sean exitosos, y afirman: "La gente en Bogotá es exigente e implacable; si la embarras, no vuelven, y eso nos hace ser cada vez mejores".

¿Cuál es el punto de partida de un negocio?

Lo primero es que hacemos una investigación exhaustiva de una época para desarrollar un concepto que se encuentre presente en absolutamente todo (por ejemplo, N.N. está enfocado en los años 20). En cada centímetro del lugar tiene que estar el concepto presente. Por ejemplo, usamos de 4 a 5 chefs para que hagan la carta, alguien experto en moda diseña el uniforme de los meseros... esto es un equipo y todos estamos enfocados en la misma idea.

¿Qué busca la gente cuando sale a divertirse en la noche?

El público en Bogotá está sensibilizado con lo que está pasando en el mundo: la gente viaja, conoce, y si no conoce, ve en revistas o en Internet. Está muy actualizada. Las personas se quieren divertir, no solo salir a comer, porque eso lo puede hacer en la casa, lo que quieren es ver gente y vestirse para la ocasión. Hay que dar una experiencia.

¿Cómo lograr que un lugar sea exitoso?

Con el servicio y que todo sea impecable. También el hecho de que los socios estemos todos los días en los sitios tiene que ver con que estos sigan funcionando. Así sea que uno esté parado en la barra sin hacer nada, simplemente mirando, todo funciona mejor y las personas saben que estás ahí para ellas. Estamos en los sitios para atender a los clientes.

Producción: Juanita Ochoa.

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