Música, la mejor compañía para ejercitarse

Música, la mejor compañía para ejercitarse

¿Por qué géneros musicales como la electrónica y el pop son los ideales para hacer deporte?

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26 de junio 2013 , 07:19 p.m.

La música es un potente estimulante o sedante porque tiene la capacidad de engañar la mente hasta del más reacio al ejercicio e inducirlo a mover el esqueleto, casi sin darse cuenta. Esta es la teoría del doctor Costas Karageorghis, un psicólogo del ejercicio y el deporte de la Universidad de Brunel en Inglaterra, que defiende los beneficios mentales y fisiológicos de hacer ejercicio con música, especialmente en las personas que les cuesta iniciarse en esta actividad, enfocarse y cumplir una rutina para mejorar la condición física o bajar de peso.

Tener una selección de canciones apropiada a la hora de ejercitarse le inyecta una dosis de entusiasmo al practicante y tal nivel de motivación que lo ayuda a distraerse, y más si escucha la canción indicada en el momento oportuno. La música disminuye el umbral de la percepción de fatiga o de esfuerzo físico, incita a moverse más rápido e intensamente; claro, dependiendo del ritmo, la letra de la canción, incluso de si nos gusta quien la canta.

Es decir, subir imaginariamente la más empinada cuesta en una clase intensa de indoor cycling o spinning puede parecer cosa de niños gracias a la música con la que se acompañe la travesía, porque esta incide no solo en la fortaleza mental sino en la visualización del ejercicio y el grado de velocidad y esfuerzo que cada quien le imprima a los movimientos.

Aunque lo que dice Costas no es novedad, "lo interesante es que demuestra de forma sistemática en sus investigaciones de 20 años no solo la importancia de escuchar música sino cómo esta se debe sincronizar al nivel de la actividad física que se realice –explica Jorge Correa, director del Centro de Estudios en Medición de la Actividad Física de la Universidad del Rosario–. Y hay tal sincronía debido a la capacidad kinestésica que tiene todo ser humano de asociar emociones, sensaciones y experiencias pasadas a actos motores que esté haciendo en determinado momento, como al caminar, correr o bailar", agrega.

Por eso hay canciones que al escucharlas mientras se ejercita activan la memoria emocional y la inteligencia musical y, a su vez, tienen el poder de hacer sentir placer incluso en momentos en los que se realice mayor esfuerzo físico. Karageorghis va más allá y habla de que cuando se elige una música que nos resulta familiar, con letras positivas y que alientan a luchar contra la adversidad, se convierten en una especie de mantras o himnos personales que ayudan a alcanzar metas. Y no exagera, porque a este experto se le ha encargado preparar psicológicamente a medallistas olímpicos como el exboxeador Audley Harrison.

Crear la banda sonora adecuada al ejercicio preferido "y acorde con el momento, lugar y personalidad del practicante, sin duda, ayuda a sobrevivir la más dura sesión de ejercicio cardiovascular y, sobre todo, para que los más novatos no lo vean como una tortura", explica Yezid Carvajal, preparador físico y líder de las clases grupales de Bodytech.

Y funciona también en grupo para estimular la unidad. Eso es lo que observa en las clases de indoor cycling de este club, las cuales se han vuelto famosas porque más que una rutina pesada "se convierten en una rumba sobre una bicicleta fija", dice Carvajal. Al ritmo de canciones de Michael Jackson, de Madonna o de éxitos de hoy como Locked Out of Heaven, de Bruno Mars, el profesor consigue que practicantes desde los 16 hasta los 60 años se muevan cadenciosamente y con excitación en un salón iluminado por luces multicolores lanzadas por una esfera de discoteca. "La música varía no solo la velocidad, sino también la carga y las posiciones del practicante", insiste.

Karageorghis recomienda elegir música que genere estímulos fuertes que aumenten no solo el ritmo cardiaco sino además las ganas de ejercitarse, antes que música que invite a la relajación y el descanso; bueno, si quiere ponerse en forma. Preferir canciones que nos saquen de la zona de pereza y, casi sin darnos cuenta, nos exijan gastar más energía.

Igualmente, sugiere piezas musicales con un ritmo de 120 a 140 pulsaciones por minuto, que coincide con el ritmo cardiaco de una persona en una clase de aeróbicos y que se encuentra en el rango de esfuerzo físico moderado sugerido, por ejemplo, para quemar grasa en clases como spinning.

Carvajal agrega que la música electrónica, tribal y house son las predilectas para estos objetivos, así como el pop, porque además ayudan a liberar estrés, ira, tristeza y negativismo.

Todo es cuestión de gustos, por eso el playlist (ver recuadro) que propone Karageorghis no es para todos. "Habrá muchos que no quieren ejercitarse con Eye of the tiger porque les puede parecer estridente –anota Correa–, porque no hay una canción que se pueda rotular como perfecta para todos".

Carvajal agrega que hay personas reacias a ejercitarse con música "porque las desconcentra, como los adultos mayores que toman clases de pilates o yoga y ciertos corredores que prefieren los sonidos de la naturaleza".

Lo vital para la psicóloga clínica Ana Isabel Jiménez, es "permitir que la música motive cambios en el estilo de vida, algo que recomendamos los psicólogos en nuestras sesiones. Así como hay canciones que asociamos a malos recuerdos, hay otras que nos ayudan a salir de crisis y nos hacen más sanos emocionalmente".

Eso sí, si se decide a hacerlo, modere el volumen porque a altos decibeles está comprobado que por más buena que sea la canción, aturde y dispara el estrés. Y así volvería a estar como al comienzo: en ceros.

Música para mis latidos

Si quiere comenzar a ejercitarse, elija música que le guste, que lo anime a mejorar su rendimiento físico y no que lo deprima o le traiga malos recuerdos.

¿Quiere intentar con indoor cycling? Si le da pereza crear su propia banda sonora, hay sitios como indoorcyclingmusic.com con mezclas para sesiones de 30 o más minutos.

Para los que quieren correr, la revista Runner creó en la web Grooveshark una lista con las 100 canciones ideales, entre las que aparecen Alejandro de Lady Gaga, Las alas rotas de Manu Chao y All Nightmare Long, de Metallica. Expertos como el entrenador Yezid Carvajal recomienda las mezclas de reguetón "que son estimulantes y tienen un ritmo que alienta con acierto el paso de los corredores más novatos".

Las letras de canciones que suelen sonar en grandes eventos deportivos, como Don’t stop me now, de Queen, se recomiendan por ser inspiradoras.

Las aplicaciones son otra buena opción para programarse musicalmente. Hay las que tienen la música con los beats ideales para bajar o subir la frecuencia cardiaca de acuerdo con el tipo de ejercicio elegido, como Nike+, Spotify, Adidas miCoach, entre otras.

Puede entrenar con mezclas que hacen los dj en soundcloud.com, una plataforma de audio on-line con música con distintos tiempos de duración (media hora o más), que le permitirá ejercitarse sin interrupciones.

Playlist de Karageorghis

Para los gustos, los colores; por eso no se habla de una lista perfecta de canciones. Cada persona tendrá su favorita según sus preferencias musicales, memoria emocional y musical, afinidad con las letras y tipo de ejercicio o actividad física que vaya a ejecutar, el lugar y el momento, entre otras variables. Sin embargo, Karageorghis sugiere su playlist compuesta, en su mayoría, por clásicos. Al frente de cada título están los beats por minuto que le ayudarán a darse una idea del ritmo que maneja cada canción y su correspondencia con los latidos del corazón.

Eye of the tiger, Survivor (109 BPM)

Don’t stop me now, Queen (154 BPM)

Beat it, Michael Jackson (139 BPM)

Push it, Salt-N-Pepa (130 BPM)

Pump it, The Black Eyed Peas (154 BPM)

Born to run, Bruce Springsteen (148 BPM)

The power, Snap (109 BPM)

The best, Tina Turner (104 BPM)

Physical, Olivia Newton-John (124 BPM)

I’m sexy and I know it, LMFAO (130 BPM)

I like the way, BodyRockers (128 BPM)

Lose yourself, Eminem (88 BPM)

Jump, Van Halen (130 BPM)

Single ladies, Beyoncé (97 BPM)

Run to you, Bryan Adams (126 BPM)

Don’t stop the music, Rihanna (123 BPM)

Blame it on the boogie, The Jackson 5 (113 BPM).

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