Entrevista con Catalina García, la madame del Monsieur Periné

Entrevista con Catalina García, la madame del Monsieur Periné

La vocalista del grupo habla de su pasado, de la banda y de las posibilidades que se abren.

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26 de junio 2013 , 07:19 p.m.

Catalina García perdió la billetera y con ella los papeles y las tarjetas. Mañana viaja a Europa y su vida es una madeja de problemas. Tiene que sacar una contraseña, ir al banco por un nuevo plástico, probarse la ropa para sus shows, afinar los detalles de las presentaciones y, encima, atender una entrevista. Pero todo es parte del espectáculo. Todo este caos es, de cierta manera, el resultado de una casualidad que tuvo lugar hace seis años en Villa de Leyva, cuando a ella (que estudiaba antropología) se le ocurrió cantar delante de sus amigos Nicolás Junco, Camilo Parra y Santiago Prieto (que son músicos), y juntos decidieron formar un grupo que luego se llamaría Monsieur Periné.

La banda despegó rápido y encontró su sonido entre el jazz gitano, el swing y los ritmos latinoamericanos. Tocaron en bares, en conciertos públicos y privados, en festivales y se hicieron un nombre que no para de crecer. En el 2012 lanzaron su primer álbum, Hecho a mano, y lo tocaron en países como Estados Unidos, México y Brasil, mientras el video de su canción El suin romanticón superaba los 2’200.000 visitas en YouTube. Y ahora (en el momento en que usted lee esta nota), están recorriendo el Viejo Mundo y tendrán más de 20 conciertos repartidos en Alemania, Francia, Austria, España, Bélgica y Holanda.

Y en el centro de todo está Catalina, una caleña de 26 años que se roba la atención y que anda sin tiempo ni billetera, pero que es capaz de sonreír con calma zen y sentarse en el piso para charlar sobre su vida. Tiene unas gafas oscuras y grandes, el pelo recogido, un saco de lana, pantalón negro y una carrera que parece augurarle un futuro brillante. Y, claro, también tiene afán, pero sabe cómo ocultarlo.

Es la voz de una de las bandas más importantes del momento, pero estudió antropología. ¿Qué sucedió con la carrera?

Sí estudié en la Javeriana y terminé materias, pero no me he graduado. Y bueno, cuando entré en el proceso de tesis, nos tocó decidir si agarrábamos este proyecto (Monsieur Periné) en serio o si nos íbamos a dedicar cada uno a terminar la universidad. Así que aplacé un poco la carrera.

¿Qué le interesó de la antropología?

El trabajo con las personas, poder acercarse al humano de otra manera, es algo que me interesa mucho. Desde que me acuerdo siempre he querido ayudarle a la gente, ayudar en algo, a transformarlos en algo, a apoyar a las personas, porque creo que eso también es un proceso que me transforma a mí. Crecí en una casa en la que me inculcaron siempre unos valores sobre responsabilidad hacía mí y hacia mi entorno. A siempre estar dándoles servicio a las personas.

¿Y algo de eso se hace presente en la música que hace?

Yo creo que sí. Como no soy músico de pronto tengo otra perspectiva y por eso mis discusiones con la banda a la hora de hacer música o de montar un concierto es que siempre me pongo del lado del público. Yo no entiendo una nota, no sé qué es un do, un re, un fa menor, pero sí siento la música y me gusta transmitir esa sensación al público. Entonces cada vez que hacemos una canción y siento que está demasiado compleja, trato de decir que la hagamos más abierta.

Nació y creció en Cali, que es una ciudad muy musical. ¿Hay allí alguna herencia?

Lo que a mí me gustaba escuchar era rock en español. Era lo que oía. Y sí, yo nací y crecí en Cali, y mi mamá es del Eje Cafetero y mi familia paterna es valluna. Por el lado paterno tengo toda esa herencia de la salsa, de la salsa popular, porque la familia de mi papá era popular. Y mis papás tenían dos negocios que les llamaban fuentes de soda, que eran como una especie de bar abierto que funcionaban desde por la tarde y luego se convertían en rumba. Eso era en los 80. Y por eso tenían una colección de música tropical enorme y a mi mamá le encantaba bailar. Y me acuerdo que cuando yo tenía seis años mi mamá me dijo "usted es caleña y tiene que aprender a bailar". Entonces siempre estuve rodeada de música, pero nunca se me pasó por la cabeza que iba a ser cantante.

¿Qué quería ser?

Cuando me gradué del colegio quería estudiar cine o filosofía o periodismo, algo que me permitiera escribir, viajar y estar con gente y ayudar a la sociedad. Empecé a estudiar en Cali comunicación, pero ni siquiera terminé el primer semestre y me fui a Estados Unidos, donde mi papá vivía. Y estuve por fuera del país dos años viajando por distintas ciudades y esos años me revolcaron la vida. Cuando regresé ya no quería vivir en Cali; quería hacer mi camino sola y me fui de la casa a los 18 años. Entonces empecé a averiguar qué me gustaba sabiendo que quería una ciencia humana y me decidí por la antropología.

Sé que es una buena lectora; ¿qué lee en este momento?

Sí, trato de leer permanentemente. Ahora que viajamos un montón, he querido entender cómo se entiende la música en cada lugar. Entonces en cada sitio trato de comprar un libro que hable de música; por ejemplo, en Brasil me compré un libro de Caetano Veloso que se llama Verdad Tropical, que cuenta un poco a manera autobiográfica cómo Caetano percibía el entorno social y cómo ese entorno afectó la forma como él entendió la música e hizo su música.

Ese interés por el origen de la música también parece estar en la producción de Monsieur Periné, que si bien tiene elementos del swing y del jazz gitano, también los tiene de los sonidos latinoamericanos, incluso colombianos. Y esa parece ser una tendencia, porque varias agrupaciones como Sistema Solar o ChocQuibTown recuperan elementos del folclor. ¿Hay una búsqueda de su banda de una identidad también ligada al folclor?

Yo creo que es como empezar a preguntarse quién es uno; por qué, por ejemplo, uno escucha a Joe Arroyo, por qué mis papás lo escuchaban. Es empezar a indagar, porque ahí hay historia. Pero no es como irnos al folclor, porque al folclor se le da la lectura de una cosa que no evoluciona, que es como ir al pasado y ya. Y esto es más bien ir al pasado para mirar al futuro y entender el presente; entender quién es uno y ahí sí evolucionar siendo mucho más consciente. Eso es lo que hace Bomba (Estéreo), ChocQuibTown, Sistema Solar. Es lo que hacemos nosotros. Lo que hacen las bandas que suenan a Colombia es renovar las raíces, renovar experimentando, sin saber exactamente qué es lo que va a terminar haciendo. En el caso de Monsieur, tenemos una base rítmica que son las guitarras, y ahí está el swing; de resto todos los arreglos son latinoamericanos y colombianos. La percusión son congas y timbales, por ejemplo.

¿Y cómo llegaron al sonido que los caracteriza?

Por lo cotidiano. Empezamos a tocar swing y después de estar los guitarristas haciendo lo mismo dos horas, decíamos todos "cantemos un bolerito", y se les ocurría hacerlo manteniendo la guitarra swing, y decíamos "a esto le cabe swing perfectamente". Y luego decíamos "metámosle el pandeiro", que es brasileño, y entonces sonaba como samba con swing. "Metámosle una raspa", entonces también sonaba bien. Y así fuimos descubriendo cosas.

El periné (el mismo perineo), es ese lugar en la anatomía (en la pelvis) que popularmente se conoce como ‘niés’, porque ni es una cosa ni es la otra. Y eso parece definir un poco el estilo ecléctico de Monsieur. ¿El nombre se les ocurrió por eso?

Lo de ‘periné’ salió por un libro que se estaba leyendo Santiago que se llama Las partículas elementales, de Michel Houellebecq. Y en el libro se habla sobre el periné. Y estos chicos, que son muy inquietos intelectualmente, que todo el tiempo están leyendo y jugando con palabras, empezaron a molestar con la palabra periné, entonces se volvió una palabra de burla, un chiste interno. Y en algún momento alguien nos preguntó que cómo nos llamábamos y alguien dijo "ya sé: pongámonos Periné". Y yo dije que la palabra sola sonaba muy raro, que sonaba a peroné y que puede que casi nadie sepa qué significa periné y que no iba a ser chistoso. Entonces les dije que le metiéramos algo de humor y se me ocurrió el Monsieur, porque la gente cree que todo lo francés es refinado. Claro, lo de periné vino a cobrar sentido después. Es una apropiación y resignificación de ese concepto, que tiene sus cosas elegantes de una manera popular y latinoamericana. Tiene ese toque sabroso y erótico.

Ahora se van de gira por Europa hasta agosto. ¿Cómo fue el proceso?

Eso fue increíble. Y eso hace parte de trabajar independientemente, que puede que sea muy duro, pero te permite ser dueño de lo que haces y conectarte con gente que realmente quiera trabajar por tu producto. Y hace como ocho meses nos escribió un alemán de un sello independiente y nos dijo que quería editar el disco en Alemania. Y le dijimos "bueno, chévere". Luego dijo que quería llevarnos en una gira para el próximo verano. Y hace dos meses ya teníamos todo: itinerarios, gasolina, trayectos, todo. Y ahora tenemos 26 shows en unos festivales impresionantes. Y otra cosa es que tuvimos un acercamiento a la Cancillería aquí en Colombia (que a través de la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores vinculó a la banda al Plan de Promoción de Colombia en el Exterior) y una persona de la cancillería de Bélgica también quería llevarnos, entonces hicieron un link entre cancillerías y se unieron las de todos los países y nos apoyaron en todo.

Eso es importante: la independencia. Ustedes han hecho su camino sin el respaldo de una gran casa disquera y lograron fabricarse un nombre, ¿pero esa es una decisión o una condición del mercado?

Hasta ahora, sin pensarlo mucho, nos tocó irnos solos, pues desde que empezamos éramos un producto que no le iba a interesar en un principio a nadie. Nadie tocaba lo que nosotros, nadie nos conocía. Se volvió un negocio cuando ya se volvió grande y ahí sí se nos acercó todo el mundo, pero lo que nos ofrecieron no era ni la mitad de lo que habíamos hecho solos, entonces hasta ahora no ha habido una oferta en la que nosotros digamos bueno, listo, esto vale la pena. Además el negocio ha cambiado mucho y el hecho de poder uno ser dueño y elegir con quién trabaja, a dónde se va, en qué momento y todo, eso es libertad, y eso es lo que te puede restringir una disquera, donde hay gente mucho más grande que vos, donde tienes que pasar por una cantidad de procesos burocráticos. Ellos tienen otras formas. Nosotros queremos crecer más, ir hasta donde más podamos así, solos, para que cuando decidamos aliarnos a alguien, porque ya no va a ser como venderse y ya, logremos mejores condiciones.

A través de estos años usted se convirtió en la protagonista de Monsieur Periné. ¿Es cómodo para usted y para el resto de la banda que la atención se centre tanto en una persona?

Nosotros hemos querido ser siempre una banda y es difícil, porque cuando hay una chica y es la única en un proyecto y, además, le toca ser la vocalista, pues la atención se va a centrar en ella, pues es la que comunica palabras. Eso siempre va a estar allí, pero queremos transmitirnos como banda, por eso el vestuario, la identidad, porque somos una banda. Por eso nos distribuimos como nos distribuimos: no soy yo parada y ellos atrás; somos los cuatro en el frente.

¿Y ha pensado lanzarse más adelante como solista?

No sé qué vaya a pasar más adelante, pero ahora yo estoy en esto.

Lanzaron su primer disco, Hecho a mano, el año pasado. ¿Cuándo llega el segundo?

Lo estamos preparando con calma, porque uno a veces se siente como con esa presión de sacar un disco al año. Se tiene que manifestar el espíritu. Así de simple. Sin espíritu la música se convierte en plata. Claro que estamos trabajando en canciones, en un disco, pero todo en el plan de encontrarnos, de darle tiempo. Aunque puedo decir que ya hay maquetas y una colaboración que va a ser buenísima, con una persona que admiramos mucho, y que el disco saldrá el primer trimestre del año entrante.

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