Hermanos y enemigos

Hermanos y enemigos

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26 de junio 2013 , 04:36 p.m.

La escalofriante lucha entre los hermanos es toda una tragedia griega. Nos recuerda cuando Agamenón exigió el cumplimiento del tratado, Pandereo rompe el armisticio y lanza una flecha contra Menelao iniciándose el primer encuentro general de una guerra que causaría estragos. En la heredad del chavismo la flecha ardiente surca los cielos buscando aterrizar en el sorprendido corazón del compañero con el cual se abrazaron antes. Es todo un conmovedor episodio de perversidad en donde los intereses vencen cualquier relación fraterna.

El odio entre de los herederos revolucionarios terminó por derribar los graníticos muros de la fingida apariencia. Nicolás Maduro huyó hasta Europa buscando el oxígeno y la legitimidad que no encuentra en esta Venezuela, que sabe que está en el poder producto de un fraude espectacular. Una gran delegación turística anduvo en el Viejo Continente disfrutando de sitios de ensueño, gastando a manos llenas los dólares que no llegan hasta los productores y empresarios en la ciclópea tarea de reactivar a nuestra maltrecha economía.

Diosdado Cabello teje la red para ver caer a su rival. Aquí nadie afloja nada. No existe una relación basada en algún afecto que los haga mantener la consanguinidad ideológica. Ambos saben que el tiempo se acorta y que la mejor manera de poder tener opción de sobrevivir es devorándose al hermano. Ellos cruzaron el desierto político acompañando al delirante en su tránsito por el tortuoso liderazgo mesiánico. Un buen día se apareció por la comarca un joven chofer cucuteño y se integró a las filas de la trajinada insubordinación. Diosdado Cabello estaba en los cuarteles actuando en el escenario natural en donde se fraguaba el atentado en contra de la institucionalidad democrática. Nicolás Maduro era uno de aquellos que ayudaban con alguna encomienda en otros ámbitos de la insurrección en marcha.

La miseria humana es una alegre cortesana que sabe ocultarse tras bastidores. Sonríe con desparpajo mientras lleva consigo su capacidad para saber mentir y sacar ventajas. La muerte del patriarca los dejó sin su ductor, asimismo los liberó de las gruesas cadenas de la apariencia. Ahora la búsqueda incesante no es imponer una ideología en desmedro de una nación, ahora lo importante para los herederos es obtener el dinero que produce el petróleo.

Hermanos con el puñal oculto. Unidos por la sangre de un proceso que los aparenta unidos, sin embargo en este baile de máscaras lo único que subyace entre los coloridos personajes es la mentira. Los últimos acontecimientos lo ratifican: en el sórdido mundo del régimen solo existe maldad y podredumbre. Cada uno se mueve con el cuchillo entre los dientes esperando el menor descuido de su rival para liquidarlo allí mismo. Una versión moderna de Caín y Abel sin el dramático final de una muerte real que mostró la realidad de las dos simientes bíblicas. Son las verdades que están detrás de las reiteradas muestras de supuesta cordialidad entre Diosdado y Nicolás Maduro…

alexandercambero@hotmail.com

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