'Tour' por la ciudad feliz

'Tour' por la ciudad feliz

Barranquilla, que está cumpliendo 200 años, celebra con alegría cada día.

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26 de junio 2013 , 03:32 p.m.

Cintas amarillas de plástico, de las que se usan para bloquear el acceso a los accidentes de tráfico, anuncian que algo ocurre en el barrio Abajo, a un par de cuadras de la Casa del Carnaval de Barranquilla. Los cordones de seguridad, que se atan a los postes de la luz, impiden el tránsito de los automóviles, pero por debajo las personas se agachan como si nada y siguen su camino hacia el punto donde se originan sonidos de fiesta.

Son las 10 de la noche y, sobre una tarima ubicada en el cruce de la carrera 54 con la calle 52, algunos músicos jóvenes ponen a bailar a una multitud que vibra con la alegría que brota de la tambora, el tambor, el guache, las maracas y la flauta de millo. En un círculo feliz, que gira alrededor de los artistas, converge la esencia de un pueblo que vive su música: una niña de unos 6 años que, seguida por un niño de su edad ataviado con un sombrero vueltiao, agarra su pollera y se menea; una señora cuya sonrisa enorme eclipsa las arrugas de su cara. Más atrás un señor de barba, pelo blanco y guayabera parece flotar en cámara lenta al lado de una mujer de caderas con vida propia.

Las rumbas callejeras se presentan en eventos como el de hace unos días, durante la Fiesta de la Música, en la que se instalaron 15 tarimas en diferentes puntos de la ciudad; pero también se viven con frecuencia a partir de octubre, cuando las comparsas se ponen a ensayar para el carnaval del año siguiente.

En Barranquilla la alegría no es excluyente. En la rueda de cumbia caben todos: el gringo de pelo rubio, la española, el cachaco que agita sus brazos como si estuviera trotando y cualquiera que quiera unirse. En esta ciudad no hay que saber bailar para pasarlo bien. Tampoco, para poner a bailar a los demás.

Danny Tinoco, director artístico de La Troja, tiene 41 años y admite ser un barranquillero que no baila. Su talento es diferente. Él es uno de los “conductores del goce salsero” de este lugar, que difunde la salsa y los géneros autóctonos de la música costeña desde hace 47 años.

“Pongo a gozar a todo el mundo, pero fíjese que no sé bailar”, grita Tinoco para hacerse oír por encima de los picós, unos parlantes coloridos que levantan a las parejas para que bailen y rían.

En este punto cercano al estadio Romelio Martínez la alegría se desborda. Lo mismo ocurre en el Museo del Caribe, que tiene su hogar en un edificio de cinco pisos diseñado por Giancarlo Mazzanti, el mismo que le puso su sello a la biblioteca España, en Medellín.

Este museo muestra aspectos históricos, culturales y naturales de la región, entre los que se destaca la música, por lo que es común ver grupos de niños que se mueven al compás de bullerengues y porros, en una sala dedicada a las danzas de la región.

Otros niños y jóvenes que también disfrutan con melodías y ritmos, y que hacen bailar a cualquiera, son los que componen la Banda de Música Departamental de Baranoa. En sus presentaciones hay cerca de 250 de ellos, entre los 6 y los 18 años.

La banda, creada en 1995, ha tocado para los reyes de España y jefes de Estado, pero también en el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, en la Feria de las Flores de Medellín y en celebraciones por todo el país.

Cada domingo, en el parador turístico de Baranoa, a media hora de Barranquilla, cerca de 90 artistas de la banda suben al escenario con un repertorio deliciosamente variado en el que después de Atlántico, de Pacho Galán, puede sonar New York New York.

“El 90 por ciento de los miembros de la banda vienen de familias pobres, de madres cabeza de familia y de zonas difíciles en cuanto a seguridad”, cuenta Gerardo de La Cruz de La Cruz, monitor del grupo, al referirse a sus pupilos, que han encontrado sonrisas en la música. Hoy visten de blanco, amarillo y rojo. Cantan, bailan y tocan sus instrumentos con desparpajo, y dan testimonio de que en Barrranquilla la alegría incluye a todo el mundo.

Si usted va a Barranquilla

Dónde alojarse. Hotel Hampton. Desde $ 161.600, en habitación doble. (5) 386-0101.

Hotel Smart Suites Royal. Desde $ 208.000, en habitación doble. (5) 373-8080.

Dónde comer. Narcobollo. Buena comida típica. Cra. 43 No. 84-188; (5) 359-0596.

Sitios para visitar. Museo del Caribe. Entrada: $ 11.000 (adultos). (5) 372-0581; www.culturacaribe.org.

Casa Museo Julio Flórez, en Usiacurí. www.casamuseojulioflorez.org; 314-5274706.

GenaVíe. Centro de salud y bienestar. www.genavieprogram.com; (5) 373-6560.

Fundación Puerto Colombia, donde se cuenta la historia del barco alemán Prinz August Wilhelm, hundido por sus tripulantes en la I Guerra Mundial. (5) 309-6120; fundacionpuertoclombia@gmail.com.

Casa del Carnaval de Barranquilla. Inf.: (5)319-7616. www.carnavaldebarranquilla.org.

Inf: Turismo La Costa. www.tlcturismolacosta.com; (5) 320-4550, 315-7340020.

Inf: Turismo La Costa. www.tlcturismolacosta.com; (5) 320-4550, 315-7340020.

JUAN URIBE
ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPO
INVITACIÓN DE COTELCO Y SU CAPÍTULO ATLÁNTICO

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