No es tu ideología, es tu ineptitud

No es tu ideología, es tu ineptitud

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24 de junio 2013 , 06:04 p.m.

Tuiteando a veces y tuteando siempre… el burgomaestre Petro (le encantaría que lo llamen así, pero creo que prefiere: tú, Gustavo) en los últimos días ha pasado de amenazado a amenazante. Ahora nos viene, con ese tonito tan de él (tan solo de él), con que, si le revocan el mandato o lo destituye el Procurador, se trataría de una jugada de las oligarquías y el imperialismo que quieren acabar con el primer gobierno de izquierda que ha llegado al poder en Colombia. Petro, Petro, a ti te antecedieron dos gobiernos de izquierda patrocinados por ti, el del jocoso e ineficiente Lucho Garzón y el del bobo pero astuto de Samuelito ‘Torombolo’ Moreno. No, tú te equivocas, y quiero decirte (me cuesta tutear y nunca tuiteo, pero hago el esfuerzo para que me entiendas) que siempre he votado para las corporaciones (Senado, Cámara, etc.) por gente de izquierda; incluso, voté por usted; discúlpame, por ti. Pero, Gustavo, hay muchos peros. Resulta que la –por lo general narcisa– actitud de los líderes de izquierda –muy útil en los debates, en el control y en la fiscalización de los corruptos, las oligarquías, los banqueros y los terratenientes–, en el caso colombiano nos ha ido mal cuando llegan a cargos ejecutivos, con la rara y valiosa excepción de Antonio Navarro Wolff (uno de los tantísimos que no soportó trabajar con usted-tigo). Esos egos tan grandes han espantado a la mayoría de tus colaboradores y otrora amigos. Debe de ser muy difícil trabajar con redentores que se consideran a sí mismos lo mejor. Carlos Gaviria y Jorge Robledo son buen ejemplo de ello. A donde quiera que miran se ven a sí mismos (ensimismados, se adoran) y les encanta escuchar solo lo que ellos dicen, como tú, soberbio Gustavo.

Lo bonito de los líderes de izquierda es que no son egoístas; lo grave es que son ególatras. Lo que no está mal, como dije anteriormente, cuando de debatir y contradecir se trata. La visión crítica es clave para la democracia, la oxigena.

Estoy radicalmente en contra del Procurador, cuya elección en parte fue tu culpa; estoy en contra del nieto de Laureano y de su tío y de la fachorria conservadora que te quiere revocar; pero, asimismo, estoy en contra del socialhablamierdismo, mas no de actuar en lo social. No es tu ideología, es tu ineptitud la que tiene tan molesta a la ciudadanía. Usted es un pésimo alcalde, pero espero que te permitan llegar al final de tu ‘administración’.

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