El sueño de Canal Capital / El otro lado

El sueño de Canal Capital / El otro lado

La ficción es la mejor forma de reconocernos. Y es lo que le hace falta a la TV pública nacional.

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23 de junio 2013 , 01:44 p.m.

Crónicas de un sueño, Colombia años 80, la ficción-documental que Canal Capital presentó como “el proyecto más ambicioso de la televisión pública en Colombia”, ya está aquí. He aquí ocho comentarios al respecto.

1. La ficción es la mejor forma de contarnos y reconocernos. Y la ficción es lo que le hace falta a la televisión pública colombiana. La ficción es la mejor manera para comprendernos y la manera más inteligente para superar el olvido al que nos llevan los noticieros de televisión. Por eso, hay que celebrar, festejar y felicitar a Canal Capital por atreverse a hacer ficción para contarnos como sociedad.

2. Mejor aún que los canales regionales se hayan podido juntar y transmitir la serie en simultáneo. Telecaribe, Teleislas, TRO, Telemedellín, Teleantioquia, Telepacífico y Telecafé se enlazan cada domingo para emitir la serie. Bien por los canales regionales.

3. Bien que sea un proyecto que cuente con la participación de la Universidad Javeriana y su laboratorio audiovisual Ático, lo cual demuestra que lo más productivo es trabajar juntos para contarnos mejor.

4. Buenísimo que este emprendimiento sea sobre la realidad nacional, sobre esos años que nos marcaron la vida: los años 80, esa época donde se construye nuestra neurosis nacional, las muertes de Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo, el reinado de Pablo, el Palacio de Justicia, el deshielo del Nevado del Ruíz, el robo de las armas del Cantón Norte, el nacimiento del paramilitarismo.

5. El formato es muy interesante, esa mezcla entre ficción y documental, ese relato de hacer periodismo dentro de la ficción, eso de narrar casi pareciendo reportaje. Un formato para juntar lo real con la emoción del drama. Buen experimento.

6. Hay talento en la actuación, lo cual le asigna valor de prestigio con Carlos Duplat, Manuel José Chávez, Martha Isabel Bolaños, Julián Román. Se busca, además, que se narre con ganas y decencia.

7. Pero, la emisión es deficiente, se ve de baja calidad. Solo en TelePacífico se ve bien la visualidad, en las otras pantallas todo se ve lavado y desangelado. Las fallas de emisión dañan la historia.

8. Pero... todo lo bueno se daña con el enervante tono de los libretos: parece como si fuera un mal ejercicio de aula de clase, los diálogos son informativos y sin matices, fastidia la autopromoción del canal, ya que si se es bueno se narra y hacen bien las cosas, no hay que convertir a la historia en solemnidad ideológica, y el tono molesta, pareciese que lo que importa es la evangelización y no la historia.

Todo bien: el esfuerzo, los canales, la ficción, la temática... pero todo débil en lo que importa: el cuento y su modo de contar. La televisión de calidad cuenta, no evangeliza; la ficción es de calidad en las historias y en su versatilidad audiovisual, y en estos dos aspectos el sueño no encanta, frustra.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión

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