El vallenato está de luto por muerte de Leandro Díaz

El vallenato está de luto por muerte de Leandro Díaz

Tristeza en Valledupar por el fallecimiento del compositor de 'Matilde Lina'.

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22 de junio 2013 , 11:05 p.m.

La muerte de Leandro Díaz sorprendió al mundo vallenato cuando a sus 85 años se encontraba recogiendo los frutos de su riqueza espiritual, esa misma que le permitió componer más de 100 canciones, en las que describió paisajes, halagó mujeres y dejó versos inolvidables.

Y lo hizo con tal profundidad que para muchos era inverosímil que de él salieran todas esas melodías, pues sus ojos nunca vieron la luz: era ciego de nacimiento. (Lea también: Leandro componía con los ojos del alma).

Un afección renal aguda puso fin ayer en la madrugada a esta estrella del vallenato. Murió en la Clínica Cesar de Valledupar, donde fue internado en la mañana del viernes.

Cantantes, periodistas y expertos de este folclor colombiano lamentaron su muerte. “Muchas gracias maestro (...) allá en el cielo síganos inspirando para seguir queriendo”, dijo ayer el presidente Juan Manuel Santos en Soledad (Atlántico), en donde pidió un minuto de silencio para honrarlo. (Lea también: Cuando Matilde camina... / Perfil).

Santos recordó una frase que el maestro le decía a sus amigos: “Dios no me puso los ojos en la cara porque se demoró un poquito más poniéndolos en mi alma”.

Leandro Díaz Duarte nació el 20 de febrero de 1928 en un caserío llamado Casa de Alto Pino cerca a Lagunita de la Sierra, jurisdicción de Hato Nuevo (La Guajira). Ser ciego de nacimiento le impidió realizar labores del campo que le correspondían, entonces decidió no ser carga para nadie y aprendió a vivir con las dificultades de su limitación. (Vea: Recordando el paso de EL TIEMPO... Leandro Díaz).

De esta faceta de su vida, el compositor e investigador de la música vallenata Alberto Murgas manifestó que “él se propuso no ser dependiente y no ser un problema. Desde niño aprendió a cantar y a componer; la gente lo escuchaba admirado por sus canciones llenas de sensibilidad, de pureza, de reflexiones”. “Dios me guía”, contaba Leandro en su entrevistas y, según Murgas, a pesar de que su condición le auguraba un final triste, “conoció la gloria, como pocos”.

Entre las canciones más destacadas, están Dios no me deja, en la que describe su vida; la legendaria Matilde Lina, dedicada a una musa que jamás vio, y La diosa coronada, usada como epígrafe en El amor en los tiempos del cólera, por Gabriel García Márquez. Otra obra célebre es Los Tocaimeros, que en aire de merengue vallenato nombra a todas las familias de su localidad.

Hace tres años, el maestro enviudó y vivía con su hijo, el cantante vallenato Ivo Díaz, en condiciones dignas. En 2011, el Festival de la Leyenda Vallenata le rindió un sentido homenaje, un reconocimiento al llamado ‘poeta del vallenato’.

Reacciones

“Él siempre repetía: ‘Dios no me puso los ojos en la cara porque se demoró un poquito más poniéndolos en mi alma’”.
Juan M. Santos
Presidente de la república

“Le diste vida al vallenato y nos regalaste lo mejor de ti para enamorarnos aún más de nuestra música”.
Shakira

“Nació en la pobreza y ciego de nacimiento, pero con un alma y un espíritu que es un ejemplo para todos”.
Carlos Vives

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