Reto de reciclaje en Nueva York

Reto de reciclaje en Nueva York

El alcalde Bloomberg le apuesta a compostar comida, un tercio de toda la basura en la Gran Manzana.

22 de junio 2013 , 10:30 p.m.

A seis meses de entregar las riendas de Nueva York, y tras 12 años en la alcaldía, Michael Bloomberg está en una contrarreloj para poner en marcha un programa voluntario de reciclaje de residuos orgánicos sin precedentes en la Gran Manzana.

El plan, que eventualmente se haría obligatorio, apunta a reducir la cantidad de basura que la ciudad envía a los rellenos sanitarios al persuadir a los ciudadanos a separar los restos de comida de otro tipo de desperdicios.

El compostaje, un proceso que convierte material orgánico descompuesto en abono o energía, ha sido usado por años en ciudades como San Francisco y Seattle, pero su aplicación en una urbe del tamaño y población de Nueva York es particularmente bienvenida por los defensores del ambiente y sería un modelo para el resto del mundo. Pero ha sido blanco de críticas por parte de aquellos que ven el proyecto como otra intervención indeseada del alcalde.

Bloomberg no es ajeno a las polémicas. La decisión de prohibir fumar en parques y playas públicas, su intento de prohibir la venta de gaseosas en recipientes de más de 16 onzas y su declarada guerra contra los envases de icopor le han merecido el título del “alcalde niñero”.

Por ahora, Nueva York espera que, para 2014, unos 150.000 hogares ingresen al programa voluntario y que este se haga obligatorio para todos los residentes en 2016.

Los ocho millones de habitantes de Nueva York (sin su área metropolitana) ya reciclan el plástico, el vidrio y el papel, una práctica que ya lleva más de dos décadas y que pese a los claros beneficios para el medio ambiente algunos encuentran tediosa.

Las multas empiezan con 25 dólares por la primera violación a la norma y pueden llegar hasta los 10.000 dólares.

El compostaje requiere de una caneca adicional en cada vivienda y de viajes más frecuentes a depósitos centrales para desocuparla, debido a los olores y al temor a los bichos que atraería. Nueva York es famosa por sus roedores, para los que no hay recipiente suficientemente hermético.

San Francisco, que ha reciclado sus residuos orgánicos desde 2010, parece haber tenido una buena experiencia. “Desde la implementación de la ordenanza, la recolección de compost ha aumentado más de 50 por ciento”, dijo en una columna para CNN Melanie Nutter, directora del Departamento de Ambiente de San Francisco. La iniciativa también ha sido un impulso para la economía, pues el reciclaje crea cinco empleos más que enviar la basura a los rellenos sanitarios.

Otro beneficio favorable puede ser a nivel sicológico. Al ver en un recipiente separado la cantidad de comida que se desecha, algunos dicen que la gente se volvería más consciente y desperdiciaría menos. El Departamento de Agricultura y la EPA estiman que hasta un 40 por ciento de la comida en este país se desecha sin ser consumida, lo que equivale a US$ 165.000 millones en desechos alimenticios al año.

Toneladas

La comida representa un tercio de las más de 20.000 toneladas de basura que se producen al día en NY (sin contar el área metropolitana). Con la misma cantidad de habitantes, Bogotá arroja unas 6.500 toneladas al día, según la interventoría del relleno Doña Juana.

CLAUDIA SANDOVAL GÓMEZ
Para EL TIEMPO

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