Constituyente, ¿será otro pendiente? / Análisis

Constituyente, ¿será otro pendiente? / Análisis

22 de junio 2013 , 09:45 p.m.

Las Farc lanzando variopintas propuestas para cambiar la “estructura del Estado”, y el Gobierno reiterando que hay que limitarse a la agenda pactada. Así comenzó el segundo capítulo de la negociación con esta guerrilla, sobre participación política. Tal cual como arrancó el primero, sobre tierras y desarrollo del campo.

Tras esas escenas repetidas, el fin de este segundo capítulo podría ser como el del primero, si se mantiene el proceso de paz: con un acuerdo que deja los puntos de tensión pendientes, de cuyo desenlace, a la larga, es que depende la suerte de un acuerdo final de paz. Sobre todo, porque nada está acordado hasta que todo esté acordado.

Desde ya, entonces, la asamblea constituyente promete ser a la participación política lo que el tratamiento del latifundio y la dimensión de la inversión extranjera fueron para el desarrollo agrario (se quedaron como pendientes).

La prueba es que las Farc insistieron en ella a pesar del “No” rotundo que le ha dado el presidente Juan Manuel Santos desde el principio y de los argumentos que expuso el jefe de los negociadores del Gobierno, Humberto de la Calle, sobre su inconveniencia. Primero en un artículo de opinión y luego en una declaración oficial.

Más allá de polémicas propuestas, como acabar el Estado presidencialista o la elección popular de Procurador, Fiscal, Contralor y Defensor del Pueblo, esa guerrilla ha convertido la asamblea constituyente en su caballito de batalla.

“A la solución definitiva de 60 años de guerra se le debe una constituyente. Es un imperativo originado en la urgencia de la paz”, dijeron el viernes luego de que los delegados del Gobierno abandonaron La Habana.

Esa misma noche, el presidente Santos recordó que en la isla no se discutirá “ninguna reforma fundamental del Estado”, sino “reglas de juego” para que las Farc, y quizás el Eln, cambien las balas por los votos.

La pregunta es entonces si los puntos de tensión que se dejan para más adelante, como ocurrió en tierras y podría pasar en participación política si se mantuviera el proceso de paz, encontrarán fórmulas intermedias en el camino de la negociación o se convertirán definitivamente en obstáculos para cerrar el conflicto con las Farc.

La respuesta en realidad la tiene esta guerrilla. Solo ella sabe hasta dónde va a transigir en puntos que considera “imperativos”, como la constituyente, pero que no tienen mayor respaldo del país.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
En Twitter: @margogir

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