Recorrido por un desierto en Mondoñedo

Recorrido por un desierto en Mondoñedo

En Sabrinsky finaliza la serie de EL TIEMPO sobre destinos en bici.

21 de junio 2013 , 06:14 p.m.

Hoy en día son pocos los que entran al desierto del alto de Mondoñedo, también conocido como el desierto de Sabrinsky, y las razones son lamentables.

El recorrido por la vía que bordea esta zona sigue siendo de los destinos más concurridos por los ciclistas el fin de semana, en el que se pueden ver incluso unos 500 de ellos. Sin embargo, ya no son tantos los que se adentran en la franja árida de arenales rojizos y naranjas en esta zona, porque habían muchos ‘avivatos’ que estaban cobrando por hacer recorridos turísticos allí y los dueños de los predios cerraron la entrada de este lugar, al que solo se puede acceder ahora con una autorización.

Así lo explica Joaquín Bosón, un odontólogo barranquillero de 49 años que pide permiso para seguir haciendo recorridos en este hermoso paisaje natural. Con su club Velociraptor, que fundó hace unos 16 años, frecuenta esta zona en la que no solo realizan competencias y actividades todos los fines de semana, sino que se dedican a recorrer en bici con 7, 10 ó 12 personas este lugar, que él asegura, “es el más bello, por el paisaje y el olor a hierbabuena que se percibe durante todo el trayecto”.

“Ya no huele a basura, eso era antes, cuando el relleno de Mondoñedo antiguo quedaba cerca a esta zona. Lo mejor de este recorrido es admirar los nevados que se pueden ver desde la cima, los colores y tener contacto con los animales de esta región como liebres, caballos, novillos, gavilanes e incluso culebras, que no son venenosas desde luego”, dice él con toda propiedad.

Este destino queda a unos 10 kilómetros saliendo de Bogotá por Fontibón y tomando la vía hacia Mosquera por la variante, que conduce a un tramo de unos cuatro kilómetros antes de iniciar el ascenso. Hasta allá se puede llegar en carro y parquear antes de tomar la cicla.

La subida puede hacerse por la vía que conduce a la Mesa o adentrarse por el desierto, subiendo unos 4,5 kilómetros de trocha por esta montaña, hasta llegar al alto de Mondoñedo, un mirador de unos 250 metros de altura desde donde su pueden apreciar los nevados y tomar jugo en un pequeño establecimiento.

De ahí comienza un descenso de la misma longitud para completar un total de 9 kilómetros que a un ciclista novato puede tomarle 2 horas hacerlo completo y a uno experimentado, 40 minutos (ver infografía).

En el camino se puede comer uchuvas y más arriba, incluso, curubas, por un sembrado que alguien plantó ahí. Admirar sus cactus y su vegetación y soportar el calor apabullante que hace en la parte más baja de la zona o el frío extremo, en la más alta, son algunos de los fascinantes contrastes que se pueden advertir en esta salida única para los ciclistas.

REDACCIÓN BOGOTÁ
diegod@eltiempo.com

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