Estadios, centro de protestas en Brasil

Estadios, centro de protestas en Brasil

Miles se manifestaron en Fortaleza, donde ayer jugó la selección. Apoyo público de Neymar a reivindicación social.

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19 de junio 2013 , 11:40 p.m.

Fortaleza (Efe-AFP). Manifestantes lanzan piedras, policías responden con balas de goma, heridos en el piso, correría, banderas, pancartas... y en una esquina un niño sofocado por el gas: una batalla campal se libró ayer en Fortaleza, en inmediaciones del estadio donde se jugó el partido Brasil-México de la Copa Confederaciones.

“¡Eh, Fifa, paga mi tarifa!”, fue uno de los gritos de los cerca de 15.000 manifestantes que protestaron ayer en contra de los multimillonarios gastos que ha acarreado el Mundial de Fútbol (2014). Desde las gradas del estadio, varios hinchas burlaron las reglas de la Fifa y mostraron pancartas de protesta.

En una nueva jornada de las marchas que han sumado a decenas de miles de personas en los últimos diez días, los manifestantes también corearon: “¡Brasil, vamos a despertar, un profesor vale más que Neymar!”.

Precisamente, a través de las redes sociales, el astro del fútbol Neymar apoyó las protestas diciendo que quería “un Brasil más justo, más seguro, más saludable y más honesto”. “Siempre tuve fe en que no sería necesario que llegáramos al punto de ir a las calles para exigir mejores condiciones de transporte, salud, educación y seguridad; todo eso es obligación del gobierno”, escribió.

Ayer, el gobierno redujo a 28.000 millones de reales (unos 13.000 millones de dólares) el cálculo del gasto público para el Mundial. Hasta febrero estimaban esa factura en 26.500 millones de reales (12.325 millones de dólares).

Las protestas, las mayores en 21 años, reflejan el hartazgo de parte de la población, en su mayoría de clase media, con la clase política que dirige a la séptima economía del mundo, donde no obstante el crecimiento y la reducción de la pobreza en la última década persisten enormes problemas sociales.

Las protestas estallaron inicialmente por un aumento del precio del transporte público en varias ciudades. Ayer, los gobernadores de Sao Paulo (donde se han presentado las marchas más numerosas y violentas) y Río de Janeiro revocaron el aumento de las tarifas del transporte público. Pero no está claro si esto apaciguará a los manifestantes, pues los reclamos van más allá: la pésima calidad de los servicios, la corrupción, la inflación y la violencia policial, entre un sinnúmero de asuntos que develan un profundo malestar generalizado, hasta ahora contenido y expresado por multitudes ajenas a los partidos políticos. Lo que muchos califican de “primavera tropical” o la ‘revolución del vinagre’ ha sorprendido a los analistas en un país que ha sido considerado modelo de planes de erradicación de la miseria.

Esa concentración del esfuerzo oficial en los menos favorecidos ha dejado de lado a la clase media, que además se han engrosado gracias a esas políticas. Así lo considera la analista Tereza Cruvinel. Desde 2003 unos 40 millones de personas han salido de la pobreza y pasaron a integrar una clase media que “tiene nuevas demandas, más urgencias y no se conforma solo con consumir”, dijo Cruvinel.

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