Fiscalía y Procuraduría chocan en caso del grafitero

Fiscalía y Procuraduría chocan en caso del grafitero

Para el Ministerio Público no es clara la supuesta alteración de la escena del crimen.

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19 de junio 2013 , 08:11 p.m.

En la muerte del grafitero Diego Felipe Becerra no hay pruebas que demuestren que hubo intentos por adulterar la escena del crimen y hacer parecer el caso como un enfrentamiento de la víctima con la Policía.

Esta es la conclusión a la que llega la Procuraduría tras revisar el proceso en segunda instancia, exonerar al uniformado por ese cargo y rebajar de 15 a 10 años la sanción de destitución e inhabilidad para ocupar cargos públicos.

En los hechos –ocurridos en agosto del 2011– se encontró una pistola Sterling calibre 22 disparada, pero Medicina Legal comprobó que el menor de 16 años muerto jamás accionó esa arma. Por su parte, los testigos declararon que nunca vieron esa pistola junto al cuerpo de la víctima.

Estos indicios llevaron a que el fiscal general, Eduardo Montealegre, declarara recientemente en el Congreso que lo sucedido con el joven grafitero fue un “falso positivo urbano”.

Montealegre calificó de esta manera el caso durante un debate en el Senado donde se decidía el ascenso del general Francisco Patiño, quien comandaba la Policía Metropolitana de Bogotá para la época de los hechos. El Fiscal General también dijo que hay indicios sobre una presunta manipulación de los hechos para desviar la investigación.

Por la supuesta alteración de la escena del crimen la Fiscalía imputó cargos a un oficial y otro patrullero que acudieron al lugar momentos después de ocurridos los hechos. Ellos, supuestamente, dejaron el arma en el lugar de los hechos con la complicidad del patrullero Wilmer Alarcón, quien le disparó a la víctima.

También vinculó a un abogado y al conductor de un bus urbano por falso testimonio. En ese caso es mencionado hasta el coronel José Javier Vivas, quien ejerció como exsubdirector de la Policía Metropolitana de Bogotá.

Sin embargo, en el fallo disciplinario de segunda instancia, se concluyó que la versión sobre la adulteración de la escena del crimen es solo una teoría que surge de la defensa que hizo el uniformado de su actuación y no un hecho comprobado.

Según Alarcón, él solo reaccionó al intentó del joven de atacarlo con un arma de fuego. “Es claro que no se demostró que el patrullero haya sido la persona que disparó y colocó el arma cerca del cuerpo de la víctima”, señala la decisión final del Ministerio Público sobre este caso.

Lo que para la Procuraduría no deja dudas es que el patrullero Alarcón fue quien disparó contra el joven Becerra a corta distancia y por la espalda, sin percatarse de que la víctima estuviera desarmada, "simplemente por hacer caso omiso a la orden de detención".

REDACCIÓN JUSTICIA

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