Puerto Rico, una isla en cinco tomas

Puerto Rico, una isla en cinco tomas

Historia, sol y cultura hacen de la isla del Encanto un muy buen destino.

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19 de junio 2013 , 03:50 p.m.

Murallas históricas y playas hacen parte de los atractivos de la isla del Encanto, a la que desde el 17 de julio se podrá llegar sin escalas desde Bogotá por Avianca.

Aunque es un estado libre asociado de Estados Unidos, en Puerto Rico se percibe la sensación de estar en América Latina. Sus habitantes así lo sienten, y lo manifiestan con alegría en su música, que inunda las calles.

Exhibiciones gratuitas de baile se aprecian por las tardes en los lobbies de hoteles importantes de San Juan, donde familias enteras llegan a moverse al ritmo de la salsa, el mambo, la plena y otros géneros.

Para conocer esta isla del Caribe no basta con pasear junto a las murallas del Viejo San Juan o con visitar las playas de arena tan suave como el talco, en la isla de Culebra. Viajeros de todo el mundo llegan hasta este punto a gozar de una isla que se recorre de norte a sur en apenas una hora y media, por carreteras muy bien mantenidas.

Aquí ondea por todas partes la bandera puertorriqueña: la de las bandas horizontales rojas y blancas, con el triángulo azul y la estrella blanca. Bienvenidos a la isla del Encanto.

El Viejo San Juan

El paseo de la Princesa, en el noroccidente de la ciudad, es un buen punto para comenzar a familiarizarse con el Viejo San Juan. Desde allí se aprecian las murallas, de 3,7 kilómetros de largo y hasta 30 metros de altura, que fueron hechas con piedra caliza y arrecifes.

Un centenar de metros más adelante, al llegar a la fuente con la que en 1992 se conmemoraron los 500 años del descubrimiento de América, se divisa la destilería de uno de los productos emblemáticos de Puerto Rico, el ron Bacardí.

De ahí en adelante, la caminata se hace por una vía peatonal ancha. A la izquierda está el océano; a la derecha, las murallas, coronadas por garitas que les servían a los españoles para avistar los barcos enemigos.

La ruta puede continuar a través de la puerta de San Juan, de color rojo. Es la misma por la que entraban los funcionarios españoles durante la colonia, y la única que aún existe de las cinco principales que tenía la ciudad. A partir de este punto, lo aconsejable es perderse entre las callecitas, que tienen un brillo metálico por haber sido hechas con bloques de hierro colado y piedra pulverizada.

San Felipe del Morro

Desde la puerta de San Juan se puede llegar también hasta el castillo de San Felipe del Morro. Para hacerlo, se atraviesa la muralla y hacia la izquierda se toma el sendero empinado que corre paralelo al mar. La subida es un poco exigente, pero el esfuerzo se compensa cuando se divisa la explanada que conduce al castillo. Un caminito estrecho guía a los visitantes hasta la entrada, mientras en los prados los niños vuelan sus cometas, impulsadas por la brisa que sopla desde el Atlántico.

Un buen consejo es entrar al baño, que ofrece una vista sensacional del castillo desde arriba: parece la proa de un barco; y al frente, un poco a la izquierda, se ve la isla de Cabra, desde donde los españoles disparaban sus cañones para proteger la entrada de la bahía de los ataques piratas.

Desde el sexto nivel del castillo se puede bajar hasta el primero por la llamada escalera triangular. Abajo están las garitas, y se entiende la importancia militar que por su ubicación tuvo San Juan para los españoles durante la colonia, pues este era el sitio que servía para proteger los barcos que navegaban hacia Europa procedentes de las Américas, cargados de esmeraldas, oro, plata y otros tesoros.

Al salir del castillo se aprecia el cementerio Santa María Magdalena de Pazzis, donde yace, entre otros personajes, el compositor puertorriqueño Catalino ‘Tite’ Curet Alonso. La visita al castillo San Cristóbal, situado a media hora a pie, hacia el oriente, completa el recorrido por las principales fortificaciones de San Juan.

Vamos a la playa

La isla de Culebra, al oriente de la isla principal, alberga playas donde todo es perfecto: la brisa acaricia la piel, el agua es tranquila y casi no tiene olas, y la arena se escurre de las manos como si fuera polvo de hornear. Playas como Flamenco y Tortuga son ideales para tumbarse en la orilla y dejar pasar el tiempo luego de un viaje agitado de casi tres horas, en catamarán, desde la marina de Fajardo.

Aquí no hay mucho para hacer, y ese es el encanto.

Aventura en Toro Negro

A las actividades de aventura se puede acceder en la reserva Toro Negro, en el centro de la isla. Desde San Juan se viaja en una camioneta (le llaman guagua) por una hora y 20 minutos hacia el sur, hasta Villalba. Luego se sube por una carretera curva hasta la finca donde esperan los guías. Allí, los visitantes se ponen un casco y cargan en sus morrales las poleas con las que cruzarán las cinco líneas de ‘canopy’. En el recorrido se escala una cascada. Para hacerlo, las personas siempre van amarradas con arneses y cuerdas. Luego, el calor se mitiga en pozos de agua helada, encajados entre las rocas. En el camino se aprende sobre el jagüey, un árbol que dejar caer sus hojas uno o dos días antes de que llegue un huracán. También se oye todo el tiempo el canto del coquí, la ranita característica del país.

En Toro Negro se conoce quiénes son los valientes cuando se llega al punto en el que se desciende una pared de 30 metros por la que cae otra cascada. Allí, afortunadamente, a nadie obligan a ponerse de nuevo el arnés, así que la aventura puede terminar en otro pozo de agua, flotando de espaldas entre el verde de las montañas.

El arte vive en Ponce

Ponce, una ciudad del sur a la que se llega desde San Juan por una excelente carretera después de un viaje de una hora y media, es el hogar del Museo de Arte de Ponce. Tiene casi 5.000 obras que abarcan 30 siglos y cuatro continentes. Aquí se encuentran colecciones de pintura barroca, de pintura británica del siglo 19 y de arte puertorriqueño. El edificio fue diseñado por Edward Durell Stone, el arquitecto que diseñó el MoMA (Museo de Arte Moderno de Nueva York), y cuyo sello está en las claraboyas que permiten la entrada de luz natural. Llaman la atención el cuadro ‘Escogiendo a la novia’, del ruso Konstantin Makovsky, ambientado en el siglo 17; y ‘Sol ardiente de junio’, del inglés Frederic Leighton, que es un ejemplo del esteticismo, un movimiento artístico que defendía un “arte por el arte”.

Si usted va...

Los colombianos necesitan visa de Estados Unidos. En Puerto Rico circula el dólar (un dólar equivale a 1.800 pesos).

Avianca comenzará a volar tres veces por semana (miércoles, viernes y domingos) entre Bogotá y San Juan, el 17 de julio.

También se puede llegar por Copa Airlines, a través de Ciudad de Panamá.

Dónde alojarse

En San Juan: Sheraton Old San Juan. Precios, desde 139 dólares. Waterfront Beach Hotel. Precios, desde 169 dólares por habitación doble.

En Rincón: Rincón Beach Resort. Precios, desde 210 dólares.

Plan a Culebra. Precio: 114 dólares. www.eastwindcats.com.

Toro Negro. Precio: 159 dólares. www.acampapr.com.
Inf.: www.seepuertorico.com/es

JUAN URIBE
ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPO
INVITACIÓN DE LA COMPAÑIA DE TURISMO DE PUERTO RICO

 

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