Con memorando de 10 puntos, Farc pretenden ampliar la agenda

Con memorando de 10 puntos, Farc pretenden ampliar la agenda

Análisis de la propuesta presentada por la guerrilla sobre participación en política.

19 de junio 2013 , 02:21 p.m.

La propuesta de diez puntos de las Farc sobre participación política comprende toda una reforma del Estado que toca el régimen presidencial, las Fuerzas Armadas, la Justicia, los organismos de control, el sistema electoral y sugiere cambios en el modelo económico. Además de insistir en la Constituyente, como instrumento de refrendación de los acuerdos a que se llegue. (Lea también: Las 10 propuestas de las Farc para la participación política)

Más allá de los puntos concretos, se observa una más fuerte intención de esta guerrilla para tratar de ampliar la agenda ya acordada en la primera fase y ventilar de manera pública el debate cotidiano que debe realizarse a puerta cerrada, según lo pactado. (Lea también: Propuesta de Farc llevaría a constituyente contrarrevolucionaria)

Desde la llegada de ‘Iván Márquez’ (fiel exponente del ala dura de la organización) a la mesa de negociación en la fase pública a finales del año pasado, como líder del equipo de las Farc, comenzó a traslucirse su interés en ampliar la agenda. En correr los linderos.

Su discurso en Oslo, cuando habló de que “la paz no significa el silencio de los fusiles, sino que abarca la transformación de la estructura del Estado y el cambio de las formas políticas, económicas y militares” y “la paz no es la simple desmovilización”, fue el primer campanazo.

Después, desde La Habana, el propio ‘Márquez’ impuso el estilo de hablar más duro en los micrófonos que en las sesiones privadas. O, por lo menos, de aprovechar el escenario mediático cotidiano para tratar de mostrar a unas Farc fuertes, no rendidas. Todo esto, con el propósito de ganar espacio político que, en últimas, les ayude a obtener una mayor rentabilidad en el proceso de negociación.

También desde ese momento muchos sectores entendieron que había cierta “obligación” de las Farc de tener un discurso más agresivo dirigido a convencer a sus bases y simpatizantes de que no es una organización en vía de extinción.

Y eso fue lo que ocurrió esta mañana. En su propuesta de diez puntos sobre participación política, las Farc pusieron sobre la mesa aspectos que, a primera vista, no formaban parte de la agenda inicial.

La formulación básica del Gobierno y las Farc en el acuerdo inicial sobre participación política hablaba de “derechos y garantías para el ejercicio de la oposición política en general y en particular para los nuevos movimientos que surjan luego de la firma del Acuerdo Final”.

Eso era lo sustancial. Pero el decálogo revelado esta mañana habla de la “reestructuración del Estado”, la “redefinición de los poderes públicos”, la “eliminación del carácter presidencialista”, el “rediseño constitucional del orden jurídico-económico”, la “reconversión de las Fuerzas Militares”, la elección popular del Procurador, el Contralor, el Fiscal y el Defensor del Pueblo, y el reconocimiento automático de todos los partidos políticos, eliminando el umbral electoral exigido en la actualidad para el otorgamiento de sus personerías jurídicas.

Es evidente, entonces, que las Farc sí quieren correr los linderos de las bases acordadas para la negociación. Pero este hecho no parece tan grave como algunos lo quieren ver. Lo que hay en La Habana es un pulso político. Es claro que las Farc intentarán llevar al Gobierno hasta las cuerdas para ganar más. El Gobierno sabe que esa es la dinámica de esa dialéctica.

Tan advertido está que uno de los principios del presidente Juan Manuel Santos, que hasta ahora es un inamovible, es que “nada está acordado hasta que todo esté acordado”.

Para Horacio Serpa, expresidente de la Asamblea Constituyente, la discusión de La Habana, es apenas explicable. “No veo que haya nada fuera de lugar, fuera de lo que el país ha discutido desde hace mucho tiempo”.

Serpa recordó, por ejemplo, que como miembro de la Asamblea Constituyente propuso la elección popular del Procurador General y su iniciativa fue derrotada por un solo voto. “Creo que las Farc quieren hacer una discusión a fondo y no veo nada extraño en esos puntos”, añadió.

A Antonio Navarro, también presidente de la Asamblea Constituyente, exjefe del M-19 y experto en este tipo de negociación, le parece que la mayoría de los puntos de las Farc sobre participación política, conocidos hoy, “son razonables”.

Lo que sí le preocupa es la insistencia de las Farc en su negativa de entregar las armas y a la vez querer hacer política. “Es imposible que se pretenda ir a una Asamblea Constituyente sin entregar las armas”, dijo.

Navarro también ve claro el propósito de las Farc de querer ampliar las bases de la agenda acordada y advierte que esa organización tiene una tendencia clara a “sobrevalorar” su capacidad para presionar la contraparte.

El exdirigente del M-19 dijo que precisamente esa característica de “sobrevalorar” su capacidad frente al contradictor en la mesa de negociación fue lo que llevó al fracaso de los diálogos del Caguán, en el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002).

Para Luis Eduardo Garzón, consejero presidencial para el diálogo social, y uno de los hombres más experimentados en negociación (fue líder sindical por más de 40 años), el memorando de los diez puntos revelado por los insurgentes en La Habana muestra que “las Farc están hoy más a la ofensiva política que a la militar, y eso es muy positivo para la búsqueda de la paz”.

La coincidencia de Serpa, Navarro y Garzón, tres hombres experimentados en negociación política, en ver la nueva propuesta de las Farc como un hecho “explicable” dentro de una negociación, como parte de un pulso político entre dos contradictores, aclara el panorama y despoja la discusión del velo de una confrontación “peligrosa” que pueda poner en peligro, por sí sola, la búsqueda de la paz.

La “dejación” o “entrega” de las armas, que no está en la agenda puntual de estos días, sino que vendrá más adelante, será otro momento, para algunos “crítico”, en la negociación, pero que también requerirá de la comprensión de la opinión.

En la discusión del primer punto de la agenda, el tema agrario, las Farc ya habían jugado a ir más allá de lo previsto inicialmente con el Gobierno. También de manera pública propusieron aspectos como la “autonomía” para las zonas de reserva campesina, lo que llevó al entonces ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, a advertir, también en los micrófonos, que no se aceptarían “republiquetas independientes”.

Esa discusión motivó duros enfrentamientos entre defensores y detractores del proceso de paz, pero al final, ninguno de esos temas llevó a poner en peligro el proceso. Por el contrario, en los asuntos que no hubo coincidencias se hicieron salvedades y hay aún aspectos por acordar sobre el tema.

Como explicó el jefe del equipo negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, desde el comienzo del proceso, las Farc estarán siempre prontas a utilizar el espacio mediático para tratar de ganar réditos políticos. Y para intentar ganar espacio en la negociación.

10 puntos de la participación

1. Reestructuración del Estado
Se plantea la redefini- ción de los poderes pú- blicos y la eliminación del carácter presiden- cialista del Estado.

2. Garantías para la oposición
Se piden garantías pa- ra ejercer el derecho a la oposición y la po- sibilidad de que esta pueda ser gobierno.

3. Garantías a la guerrilla
La guerrilla exige ga- rantías plenas para que sus miembros puedan ejercer la política.

4. Democratización de la información
Acceso a información y a medios de comuni- cación son presupues- tos básicos de las Farc para la política.

5. El papel de las regiones
Se plantea un mayor estímulo a la partici- pación de las regiones y los entes territoriales en la actividad política.

6. Participación social y popular
Según las Farc, debe haber mayor participa- ción social y popular en la política pública y en la planeación.

7. Garantías para las minorías
Se pide participación política y social de co- munidades campesinas, indígenas y afrodescendientes.

8. Integración latinoamericana
Las Farc plantean la necesidad de estimular la participación social y popular en la integra- ción de Latinoamérica.

9. Derecho a la protesta
Se propone fomentar una cultura política de paz, participación, reconciliación y derecho a la protesta.

10.Asamblea Constituyente
Las Farc se reafirman en la Asamblea Consti- tuyente como mecanis- mo idóneo para refrendar los acuerdos.

EDULFO PEÑA
EDITOR POLÍTICO DE EL TIEMPO

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