La sentida carta de una familia que perdió a su hijo por un celular

La sentida carta de una familia que perdió a su hijo por un celular

Escrito de la familia Gómez Ospina, en primer año de la muerte de su hijo Juan Guillermo.

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18 de junio 2013 , 10:32 p.m.

Transcurrido un año desde que nos arrancaron la vida de nuestro hijo Juan Guillermo Gómez (abogado asesinado por el robo de un celular en el barrio Los Rosales de Bogotá), no tenemos menores motivos para rechazar la inmensa tristeza, frustración e impotencia que nos fue ineludible vivir.

Este tiempo también nos ha servido a nosotros, sus padres y familia, para encontrar el verdadero sentido de nuestras vidas que, para lección de nosotros, se encontraba lejos de la aparente perpetuidad que tendemos a establecer sobre personas y cosas.

Tal vez fue un muy alto e injusto precio el que tuvimos que pagar por nuestra carnal condición de olvidar el valor de cada día: el sentimiento de no haber podido decirle a ‘Juangui’ por última vez un “te amo, te extraño”, y de poder darle un abrazo caluroso como los que solía darnos. (Lea: Cede el robo de celulares, pero falta denuncia ciudadana).

Es una realidad que nunca podremos cambiar. Hoy nos queda el gran consuelo de nuestro hijo Nicolás, pilar y sostén de nuestro inmenso dolor, y también esperanza en nuestras vidas de contar el amanecer de cada día, la alegría de tener un hijo que nos imprima los deseos de vivir, trabajar y amar. Así pues, podemos concluirles, que el Todopoderoso nos ha dado durante estos meses la gracia del trabajo, el techo, la salud y la bendición de contar entre sus ángeles con nuestro ‘Juangui’. Hoy nos regala la gracia de saber cuál es el verdadero sentido de la vida, la familia, el amor.

Y nos duelen en el fondo del corazón todos los jóvenes que están en las calles acabando, no solo con las vidas de los demás, sino con sus propias vidas, y no queremos perder la fe de que en nuestro país aún se recupere la conciencia en la necesidad de construir una convivencia de verdadera paz y seguridad en las calles, y tener claro que no tenemos todos que entender a manos de una minoritaria sociedad que aun no entiende que es preferible “vivir para servir y no servir para vivir”.

ANDRÉS GÓMEZ Y EMILIA LUCÍA OSPINA
(Padres de Juan Guillermo Gómez)
Especial para EL TIEMPO

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