Cede el robo de celulares, pero falta denuncia ciudadana

Cede el robo de celulares, pero falta denuncia ciudadana

Medidas contra el hurto de móviles comienzan a surtir efecto, aunque persiste comercio ilegal.

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18 de junio 2013 , 09:16 p.m.

Dos días antes de cumplirse el primer año del asesinato del abogado Juan Guillermo Gómez, en un atraco por robarle el celular, en el norte de Bogotá, otro joven, Bryan Alejandro Castillo Ávila, de 17 años, murió el sábado 15 de junio en el sur de la ciudad, luego de ser apuñalado tras arrebatarle su teléfono móvil (Vea la carta de los padres de Juan Guillermo Gómez).

Este lunes, día en que se conmemoró el primer aniversario del crimen del abogado santandereano de 25 años, su familia lanzó una campaña que busca endurecer aún más las penas establecidas para este delito.

A pesar de las medidas oficiales para frenar el ilícito –el más común de los hurtos del país, según la Policía–, los colombianos no están reportando todos los casos a las autoridades.

Según la Dijín, “las denuncias apenas alcanzan el 1,92 por ciento, es decir, solo se han reportado 6.076 hechos”, en lo que va del año.

Esta misma entidad reveló que el año pasado 1’342.130 celulares fueron reportados por hurto o pérdida ante los operadores, mientras que al 17 de junio esta cifra llegó a 519.991, lo que da un estimado de 1’014.078 aparatos robados para este 2013, es decir una significativa reducción de 300.000 unidades, obtenida gracias a las medidas adoptadas por el Gobierno.

Como parte de la estrategia oficial para frenar el robo de celulares –que comprende atacar a las mafias y regularizar a los vendedores de equipos usados–, se crearon el año pasado dos bases de datos que albergan la información de los dispositivos legales, llamada ‘positiva’; y una ‘negativa’ a la que los operadores envían la información de los móviles hurtados o extraviados, para que queden inutilizables.

Cabe señalar que apenas el 50 por ciento de los equipos en el país fueron registrados por sus dueños en la base positiva –alrededor de 25 millones de aparatos–, según la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC).

Por este motivo aún no es posible bloquear a todos los celulares cuya información no aparece en la base de datos, pues según un experto consultado, se generaría un caos sin precedentes en las comunicaciones del país.

Esto obligó a la CRC a extender los periodos para registrar el celular y a modificar las condiciones para el bloqueo de equipos.

Logros internacionales

Amanda Arias, madre cabeza de familia, es un nuevo rostro de la tragedia que se desprende del robo de celulares. El sábado en la noche dos hombres le quitaron la vida a su hijo Bryan Alejandro Castillo Arias, de 17 años, en una calle del sur de Bogotá, porque trató de evitar que lo despojaran de su teléfono.

“Por un simple celular me arrebataron a mi hijo”, dijo este martes la mujer, mientras asistía a las exequias del mayor de sus dos hijos, quien cursaba décimo grado en el Colegio Bravo Páez.

Todo ocurrió sobre las 8 de la noche en un parque del barrio Quiroga, situado en la calle 31 Sur con carrera 21. Bryan había estado toda la tarde en su casa, pero en la noche se encontró con su novia, de la misma edad.

Juntos llegaron al parque y en medio de la oscuridad fueron abordados por dos hombres. “Solo vimos a uno de los atracadores; era alto, delgado, blanco, de ojos oscuros y tenía barba”, recordó la novia de la víctima y añadió que el cómplice estaba detrás de ellos, amenazándolos con un cuchillo.

Bryan quiso evitar el hurto, pero a cambio fue apuñalado en el pecho. Mientras los autores del crimen escaparon, el muchacho llegó por sus medios hasta la casa de uno de sus compañeros, Arturo Díaz ,de su mismo curso, que vive a cuatro cuadras del parque.

De allí, fue llevado al Hospital El Tunal por familiares de Arturo, donde después de más de dos horas de invertención quirúgica murió.

En su despedida, más de 200 personas le dijeron un adiós este martes a Bryan en el cementerio Campos de Cristo en Soacha. Su cuerpo fue recibido por un camino de honor donde cada uno de sus compañeros lo recibió con rosas blancas.

"Nunca olvidaré su risa, sus chistes, sus expresiones de cariño cuando me decía 'ñero lo amo', un amigo como él, nunca más lo voy a tener", dijo Andrés Felipe Mendoza, el mejor amigo de Bryan entre sollozos.

A medida de que el ataúd avanzaba hasta la sepultura, los gemidos de dolor de sus allegados aumentaba. Sobre el féretro había una tela azul oscura con un mensaje que decía "Alejo te queremos mucho", escrito y firmado por sus amigos.

“El sueño de ‘Mikitas’ –como le decía a su hijo de cariño– era convertirse en ingeniero de petróleos para poder darnos todo lo que necesitáramos a su hermanito y a mí”, concluyó Amanda Arias.

A mediados de mayo el documentalista mexicano Gustavo García fue asesinado en circunstancias similares en la zona rosa. Este año van cuatro casos en la capital.

REDACCIÓN BOGOTÁ

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