No fui a la peluquería

No fui a la peluquería

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18 de junio 2013 , 07:33 p.m.

Como Juan Manuel Santos y su equipo de sabios prometen una lejanísima ‘Prosperidad para todos’, decidí reunir algunas frases exóticas del momento. La legendaria Natalia París, entrevistada por la revista Bocas, desafió el puritanismo medio ‘facho’ y declaró: “Es verdad, en una época fumaba marihuana”. Bravo, Natalia París, chiquita pero valiente. Tocará pedirle a la milagrosa madre Laura que la salve de un regaño del procurador Ordóñez, que en su política antidroga rechaza hasta la aspirina.

Clarita López Obregón, derrochando buena salud, declaró a EL TIEMPO que está lista para reemplazar a Santos en la Presidencia y que para hacer rápido el diálogo entre las Farc y el Gobierno deberían buscar un país que haga de mediador internacional. ¿Y ese mediador sería Venezuela? Fatal; la imparcialidad del presidente Maduro sólo la cree su secretaria.

El ministro de comunicaciones de las Farc, Andrés París, le declaró a Hugo Mario Cárdenas, enviado especial a Cuba de El País, que ellos, los dirigentes, jamás pagarían un día de cárcel. Y dijo más: “El Gobierno nunca tendrá la foto de la entrega de armas de las Farc”. Facilito, que las entreguen sin presencia de fotógrafos.

El estudioso senador Jorge Enrique Robledo declaró esta bellezura: nosotros los del Polo Democrático somos los únicos que podemos impedir la reelección y que los Juanmanueles nos sigan gobernando. Lamento dudarlo porque el Polo fue penosamente cegatón cogobernando con Samuel Moreno en Bogotá. Por ilusos e ingenuos, no vieron el atraco contra la ciudad; decían que era “calumnia uribista” y resultó un multimillonario ‘carrusel’.

Una bonita y ligeronga periodista se pifió radialmente diciendo que yo me estaba intrigando un puesto diplomático ante el presidente Santos. Niña mal informada: te pifiaste porque nunca, ni con este gobierno ni con los futuros, seré contratista, asesor o diplomático. Te informo que no acepté el nombramiento presidencial en la ‘corbata millonaria’, en la jugosa piñata de la Comisión Nacional de Televisión, porque allí movían miles y miles de millones, más escandalosos viáticos y tiquetes al mundo entero y soy delicado con los impuestos que la gente paga. Seriamente respondí: “Gracias, no acepto”. Ojalá que la colega corrija su tonta afirmación.

No lo duden, hoy estuve muy acertado, tal vez porque no fui a la peluquería señorera.

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