El 'toquecito aburrido' (Opinión)

El 'toquecito aburrido' (Opinión)

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17 de junio 2013 , 05:41 p.m.

Pocas veces el resultado de un partido es tan falaz como ese módico 2 a 1 con que España venció a Uruguay en la Copa Confederaciones. El mismo diario El País de Montevideo utilizó la palabra “aplastó” para definir la ibérica superioridad. Fue así: lo demolió sicológica y futbolísticamente. Luis Suárez, autor de un precioso gol de tiro libre a dos minutos del final que disimuló la derrota, fue gráfico: “Es muy difícil generar peligro cuando no tocás la pelota”. Es que, en el sentido más literal de la palabra, Uruguay no la pudo tocar.

Los mayores en el pueblo lo llamaban “milonga”. Era cuando un equipo había literalmente bailado a otro, le había dado una cátedra. Los brasileños lo definen como “show de bola”. Una exhibición excepcional de la selección campeona del mundo y bicampeona de Europa. El primer tiempo fue una sucesión casi inacabable de pases milimétricos, rasantes, al pie, de verdaderos artistas. Iniesta (fue el mariscal del toque), Xavi, Cesc, Pedro, Jordi Alba, Piqué, Sergio Ramos (¡qué zaguerazo extraordinario cuando no pega!), hasta el usualmente tosco Arbeloa, influenciado por la magia de los otros, se sumó al concierto.

Cualquiera que haya jugado fútbol en su vida sabrá dimensionar la proeza técnica de ese primer tiempo español. Tocar con tal precisión y belleza, a la velocidad que se juega hoy, en el máximo nivel de competencia y frente a un rival históricamente fuerte en la marca, buenísimo en lo físico como Uruguay, es de virtuosos. Esa España del domingo le hubiese hecho 4 ó 5 goles a Italia, Alemania, Brasil, Argentina, Holanda o quien fuera.

Si la marca estaba encima jugaban a un toque, si les daba respiro, a dos; poco traslado de pelota, corría el esférico, y todos tocaban y de inmediato se desmarcaban para ofrecerse de nuevo como opción de pase. Así dibujaron decenas de triángulos, cuadrados, rectángulos y todo tipo de figuras geométricas sobre el césped. Esos 45 minutos fueron el sueño de todo entrenador.

El cuadro del bonachón Vicente Del Bosque ratificó con amplitud su condición de favorito a ganar otra vez el Mundial. Sabe Dios qué pasará en un año más, pero si no tiene lesionados, sería casi un accidente que no esté definiendo el título. Lo único que deberá lamentar es que Xavi, el genio-obrero, tendrá ya 34 años, aunque en su misma posición Pirlo sigue dando clases magistrales, y tiene 35.

Ese fútbol que muchos llaman “toquecito aburrido”, cuando alcanza esta excelencia, es letal. Produce un desgaste anímico profundo en el adversario, lo enerva (¡menos mal que a Uruguay no se le ocurrió utilizar su tradicional guadaña!). Además, el toque reiterado genera confusión, distracción y abre brechas en la defensa rival. Al mismo tiempo, es la mejor arma defensiva. Como dijo Suárez, ¿cómo herir al contrincante cuando no permite que toquemos la bola...?

El Bayern tricampeón alemán y europeo no le renovó a Jupp Heynckes, que lo llevó a ganar todo, y le pagó una millonada a Pep Guardiola para que imponga también allí, en Múnich, el “toquecito aburrido”. Y son alemanes.

Ah... quienes dirigen al Bayern son Uli Hoeness y Karl-Heinz Rummenigge. Algo deben saber de este juego.

JORGE BARRAZA
PARA EL TIEMPO

 

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