¿Es usted enemigo?

¿Es usted enemigo?

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15 de junio 2013 , 08:08 p.m.

No sé cuántos lectores de EL TIEMPO se sienten aludidos cada vez que Santos tilda de “enemigos de la paz” a quienes no comulgan con su proceso.

Lo que no entienden el Presidente y su círculo de asesores es que cada vez que denigra de quienes no piensan como él practica un juego diabólico que puede enredar su proceso.

Si pretende que el pueblo apoye lo que firmen en La Habana, en lugar de matricular de guerreristas, de uribistas o de ambos, a quienes critican sus permanentes cesiones a las Farc sin recibir nada a cambio, debería tender puentes. Porque necesitará contar con el voto de los contrarios, que son millones.

Ahora están en Cuba con la vaina política. En realidad, estudiando la manera de premiar a ‘Iván Márquez’ y otros delincuentes de alto calibre su sanguinaria trayectoria con unas cuantas curules.

Mucho colombiano del común, sobre todo de zonas rojas, rechaza que ‘Márquez’ o ‘Catatumbo’ lleguen un día al Congreso y posen de inocentes víctimas del sistema, siendo autores de un listado de crímenes de lesa humanidad que siguen practicando y no piensan confesar.

Si eso es ser “enemigo de la paz”, que me anoten.

Continúan, además, combinando las formas de lucha por vía de la Marcha Patriótica, que promueven y financian las Farc. Pero el Gobierno prefiere recibir a sus representantes en la Casa de Nariño, avalar esa estrategia delictiva y considerar “enemigos de la paz” a quienes evidenciamos la trampa.

Tampoco es digno que un gobierno presente al mundo, como logro extraordinario, un preacuerdo sobre desarrollo rural que solo revela un estrepitoso fracaso. ¿Necesitamos las balas de las Farc, que contribuyen a la miseria del agro con sus atrocidades, para que progrese el campo? Los aportes que les conozco son como los de esta semana: el vil asesinato de una profesora y la destrucción de humildes casas de labriegos.

Si poner de manifiesto esta permanente incongruencia es ser “enemigo de la paz”, me apunto.

Un sindicalista denunció hace días amenazas de muerte de las Farc. Respondieron desde Cuba: “No es política de las Farc-Ep amenazar”. Como no lo es secuestrar, y el Sexto Frente acaba de liberar en Santander de Quilichao a un secuestrado después de que pagara, y aún tiene a cuatro más del mismo pueblo en su poder. Y Santos mira para otro lado.

Si señalar esas clamorosas mentiras y la hiriente indiferencia del Presidente es declararse “enemigo de la paz”, lo soy sin duda.

Santos conoce de sobra que los verdaderos enemigos de la paz están sentados en la mesa de La Habana. Si el Secretariado quisiera, mañana mismo entregarían las armas y se postularían a Justicia y Paz, como hicieron miles de sus combatientes rasos y algunos comandantes. Persisten en el terrorismo por arrogancia y cobardía, porque, antes de admitir que se equivocaron, que lo suyo es violencia sanguinaria sin sentido, sin pueblo ni causa; prefieren seguir matando y acumulando dinero. Aprendieron que la guerra es su mejor medio de vida, el que les proporciona no solo riqueza, sino poder y reconocimiento.

NOTA. Pasará veintiún días en Ginebra, con unos viáticos de 16’580.025 millones, asistiendo a la reunión de la OIT. Mientras, en el despacho del magistrado de la Corte Constitucional Gabriel Mendoza se pudren los procesos, como el de Puerto Brisas, de La Guajira, que lleva 18 meses esperando un fallo. Así de rica es la vida.

Salud Hernández-Mora

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