La tentación que llevó a la muerte a dos religiosos

La tentación que llevó a la muerte a dos religiosos

La ambición de comprar una caleta de DMG con dólares terminó en tragedia.

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15 de junio 2013 , 07:30 p.m.

El deseo de multiplicar 200 millones de pesos se convirtió en el punto de partida de la tragedia que enluta a la comunidad anglicana desde el martes en la madrugada, cuando dos de sus destacados representantes perdieron la vida por tratar de evitar el robo de la cuantiosa suma.

El CTI de la Fiscalía cuenta hasta el momento con los testimonios de los dos sobrevivientes del confuso episodio, que terminó de manera violenta con las vidas del sacerdote Germán Augusto Giraldo Orozco y del religioso y abogado Marco Fidel Rodríguez, asesor jurídico de la congregación.

Por ahora, lo poco que se sabe ha corrido por cuenta de las versiones de dos testigos, entre ellos, el obispo de la Iglesia Universal Apostólica Anglicana, Rosendo Úsuga Higuita, quien viajaba con las víctimas el día del trágico desenlace. Según él, Giraldo y Rodríguez le pidieron que los acompañara a Villavicencio a concretar un negocio.

Luego se supo que los religiosos tenían la intención de pagar 200 millones de pesos –obtenidos por Giraldo en las últimas dos semanas, sin que se conozca su origen– por una supuesta caleta repleta de dólares y tarjetas de la desaparecida captadora ilegal de dinero DMG. “Mi hermano Germán era reservado con sus asuntos personales. Nunca nos comentó algo sobre su viaje a Villavicencio o sobre sus movimientos económicos”, explicó Égdar Giraldo, también miembro de la comunidad anglicana.

Viaje sin retorno

Los tres religiosos y el vigilante Miller Arley Silva Enciso, de 22 años –quien había trabajado en el edificio donde residía Giraldo–, abordaron, en el barrio Santa Cecilia de Fontibón, un Peugeot 306 XS rojo, de placas BHS 384, antes de las 4 a.m., con rumbo a la capital del Meta. Su propósito era el de reunirse con los supuestos campesinos que habían hallado la ‘guaca’.

Silva es señalado por la Fiscalía de ser el hombre que actuaba como intermediario para la compra de los dólares –el CTI tiene registros de casos similares–, que aún hoy no se sabe si existen, y el encargado de convencer a los sacerdotes al menos un mes antes. Sin embargo, cuando el carro, conducido por Rodríguez, transitaba a la altura del barrio Meissen, en Ciudad Bolívar, fueron abordados por hombres motorizados que fingieron ser policías.

Úsuga reveló esta semana a Blu Radio que los falsos uniformados les dijeron que tenían que requisar el carro en un CAI porque tenían indicios de que allí llevaban droga. En ese momento, uno de los delincuentes tomó el volante, mientras su cómplice se encargaba de intimidar a los ocupantes con un arma de fuego, hasta que llegaron a la calle 45D sur con carrera 72, barrio Boitá, en Kennedy.

En ese lugar, a las 4:30 a.m. y luego de un forcejeo, Giraldo recibió un disparo en la cabeza y Rodríguez, uno cerca del cuello. Ambos murieron dentro del vehículo. De los 200 millones de pesos, que al parecer iban en tres maletas, no quedó rastro. Tampoco de los criminales, aunque Medicina Legal analiza elementos como restos de cabellos hallados dentro del Peugeot para tratar de identificarlos.

El vigilante testigo

Lo que ha llamado la atención de las autoridades es que Silva, a diferencia de Úsuga, decidió abandonar la escena del crimen. Los investigadores lo buscaron hasta en la casa de su mamá, en Chaguaní (Cundinamarca). El viernes, él se presentó con su abogado, en forma voluntaria, para entregar el segundo testimonio directo con el que cuenta el CTI. “Mi cliente es un testigo circunstancial. Negó nexo alguno con los homicidios y quedó bajo el esquema de protección de testigos”, dijo el jurista Jaime Camargo. (Lea también: Vigilante colaborará con la justicia en caso de anglicanos asesinados).

El celador se había radicado en Bogotá hacía un año y dos meses, cuando empezó a trabajar en la empresa Interandes, pero el 22 de abril renunció argumentando razones personales. La semana pasada recogió su liquidación.

El director seccional de fiscalías de Bogotá, Luis Eduardo Carranza, dijo que se investiga una versión según la cual el sacerdote Giraldo había viajado a la capital del Meta días atrás para hacer un primer contacto con los dueños de la misteriosa caleta.

Comunidad anglicana, de luto

Los anglicanos, cuya sede principal está en Inglaterra, comparten varias de las tradiciones católicas, como los sacramentos, la celebración de la liturgia, la lectura de la Biblia como escritura sagrada y la aceptación de Dios y de Cristo como el centro de sus creencias.

En cuanto a las diferencias, los sacerdotes anglicanos pueden casarse y tener hijos (como el caso de Germán Giraldo Orozco) y reconocen como líder al arzobispo de Canterbury, no al papa católico. Los anglicanos no veneran a los santos.

REDACCIÓN BOGOTÁ

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