La mejor defensa es gobernar / Voy y vuelvo

La mejor defensa es gobernar / Voy y vuelvo

Si nada extraordinario sucede, el ambiente de la revocatoria irá disminuyendo en intensidad.

15 de junio 2013 , 07:30 p.m.

La revocatoria que legítimamente se promueve contra el alcalde Gustavo Petro bien podría terminar convertida en un plebiscito en favor de él. No solo porque –aparte de sus promotores– no se advierte en el resto de la ciudadanía el ánimo generalizado de querer tumbar a un Alcalde que, si bien ha proyectado una imagen de soberbio, de terco y provocador, no ha pasado inadvertido. Ni está inmerso en escándalos de corrupción. Lo contrario: se ha movido en el escenario que le gusta, el de la polémica, mientras el desfogue mediático del ‘carrusel’ de contratos ha terminado por darle un empujón en algunas encuestas.

Tal vez esté equivocado, pero, si nada extraordinario sucede, el ambiente de la revocatoria irá disminuyendo en intensidad por varias razones: falta de promoción, desinterés, la campaña preelectoral, que ya comenzó, un nuevo foco de tensión en la ciudad, que muchos no quieren –hay demasiados, y una cascada de propaganda oficial que ya se hace sentir. Juzguen ustedes: formarán a 9.000 mujeres en política y emprendimiento (¿?); se capacitará a la población vulnerable en tecnologías de la comunicación; se atenderá en salud a 134.000 familias en Ciudad Bolívar; el Acueducto dará más agua a Soacha; el Archivo Distrital rendirá homenaje a Millonarios; Hábitat apoyará la construcción de 7.000 viviendas; Educación repara un centenar de colegios y el IDU está recuperando –por enésima vez– la avenida Boyacá.

Dicho esto, vale la pena destacar que se trata de anuncios, ejecutorias y resultados que, aunque bien intencionados, empiezan a ser asociados a una estrategia de la Alcaldía para contrarrestar la revocatoria. Es el costo que se paga cuando en un mismo escenario confluyen el deber de gobernar con el derecho a defenderse. Las fronteras no son claras y lo que para algunos son acciones legítimas de gobierno, para otros se trata de una maquinaria oficial puesta al servicio de la defensa personal de un burgomaestre que pareciera gobernar solo para una parte de la ciudad. ¿Quién tiene la razón?

Lo ideal sería que los mensajes de la Administración no quedaran enredados en la espesura del debate por la revocatoria, que se entendiera que en este caso la mejor defensa no es el ataque, sino el arte de gobernar y mostrar resultados y que los áulicos del gobierno ayudaran en esa tarea, pues, al paso que van, lo único que confirman es que tanta propaganda y tanta plaza pública no son más que una convocatoria vedada a la denominada ‘gran asamblea popular’ por la defensa de un Alcalde que, definitivamente, tiene con qué defenderse.

ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor Jefe de EL TIEMPO
erncor@eltiempo.com
@ernestocortes28

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