Rafael Correa, de mimado de la prensa a bestia negra

Rafael Correa, de mimado de la prensa a bestia negra

Debilidad de la oposición hizo que el presidente eligiera un mejor contradictor: la prensa crítica.

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15 de junio 2013 , 06:13 p.m.

En el 2007, cuando el presidente Rafael Correa llamó “gordita horrorosa” a una periodista de la ciudad de Cuenca, era inimaginable, para la oposición, los medios y los gremios periodísticos de Ecuador que comenzara una confrontación que está poniendo en juego la libertad de expresión y de acceso a la información en este país y que está viviendo uno de sus momentos de mayor tensión con la aprobación el viernes de una ley de comunicaciones que ha sido calificada por los más benévolos como ‘ley mordaza’.

Inimaginable, porque Correa, que apareció en la palestra política luego de la caída del expresidente Lucio Gutiérrez, se convirtió en el mimado de varios medios y periodistas que en el 2006 apoyaron con entusiasmo su candidatura.

El reconocido entrevistador de TV Carlos Vera fue uno de los simpatizantes de una candidatura considerada en su momento la única alternativa de cambio tras años de inestabilidad. Pero cuando pasó a ser el centro de la crítica oficialista, Vera dejó el periodismo para plantear, desde la militancia política, la revocatoria de Correa.

“Muchos subestimaron la capacidad de dictador que se germinaba en Correa, y, pasados dos años (…), Carlos Vera ha tenido que pagar en carne propia las consecuencias”, escribió el articulista Henry Raad, en el 2009.

El juicio por “desacato” contra el presidente del diario 'La Hora', Francisco Vivanco, fue el primer intento gubernamental para judicializar la posición editorial de un medio.

En adelante, los epítetos de “bestias salvajes”, “corruptos”, “mentirosos”, “mediocres”, “cloacas con antenas”, “buitres”, “ignorantes”... han sido reiterativos para referirse a periodistas y medios.

Correa ha despedazado periódicos durante sus enlaces sabatinos convocando a la ciudadanía a “no comprar la prensa corrupta”; en el 2010 incrementó los impuestos para el papel periódico y ha desarrollado confrontaciones personales con diversos periodistas, a los que no se olvida de atacar semanalmente en sus enlaces sabatinos.

También prohibió la publicidad oficial en los medios privados y ordenó a sus ministros no conceder entrevistas a los “medios mercantilistas”. “¿Por qué un ministro tiene que dar una entrevista (...) para mejorar el negocio de ciertos medios privados?”, se preguntó.

El juicio que inició contra el diario 'El Universo' por una columna de opinión provocó revuelo internacional, pero Correa no cedió y sólo cuando consiguió una sentencia por 40 millones de dólares y tres años de prisión para los responsables “perdonó”.

En el mismo acto fueron “perdonados” Juan Carlos Calderón y Christian Zurita, autores del libro 'El gran hermano', que recopiló la investigación sobre los millonarios contratos concedidos por el Estado al hermano del mandatario, Fabricio, y que habían sido enjuiciados con una reclamación millonaria.

Para algunos analistas, la debilidad y el descrédito extremo de la oposición llevaron a Correa a buscar un contradictor de mejor nivel para consolidar posiciones políticas, y este fue, sin duda, la prensa crítica.

Calderón, un reconocido periodista de investigación, recuerda que en el 2006 Correa “fue el candidato de la prensa”. La relación se deterioró cuando los medios iniciaron la publicación de actos de corrupción y la oposición ocupó espacios para denunciar irregularidades o defenderse. “Correa confunde entonces al mensajero con el enemigo y los vuelve la misma cosa”, comentó a EL TIEMPO.

En su campaña contra la prensa, Correa ha logrado que los grupos financieros y empresariales dejen de ser propietarios o accionistas de medios para evitar que el poder económico “manipule” la información. Ha prometido acabar con los poderes fácticos y “defenderse” de las mentiras de la prensa. “No hay falta de libertad de expresión”, pero sí “hay un presidente que ya no se somete a los medios, que no agacha la cabeza, (y) eso no lo pueden soportar”, dijo.

Orlando Pérez, director del diario 'El Telégrafo', defiende la línea oficialista y dice sentirse “feliz” por la aprobación de una ley que “democratiza” la comunicación.

‘Gran Editor’

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) criticó la ley aprobada en Ecuador porque, dijo, consagra la violación de los derechos humanos y la censura. Dice que pone a Correa en el papel de ‘Gran Editor’.

Maggy Ayala Samaniego
Corresponsal de EL TIEMPO
Quito

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