Los últimos adelantos tecnológicos en carros

Los últimos adelantos tecnológicos en carros

Una movilidad amable, adaptada al entorno y hacia la seguridad, es lo que ofrece el mercado.

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12 de junio 2013 , 07:58 p.m.

Cómo hace un vehículo para ‘adivinar’ que bajó la luz o que se está acercando peligrosamente a un obstáculo mientras circula en reversa? ¿Cómo sabe que el motor está listo para el cambio de aceite o que a una llanta se le sale el aire? ¿Por qué es capaz de mover el timón o accionar los frenos sin que intervenga el conductor?

El secreto está en la inclusión de la electrónica, una decisión que cambió definitivamente la lógica de la fabricación y, por supuesto, de la conducción, y que responde no solo al cambio de los mercados, sino también al análisis de temas clave, como las legislaciones viales de los diferentes países, sus normas ambientales, el tipo de vías que enfrentarán los modelos y la competencia, que no da tregua.

Antes, los usuarios se conformaban con que el carro sirviera para la carretera y tuviera comodidades básicas, como radio con casetera y espacio para guardar las maletas. Los clientes de hoy exigen sistemas de seguridad activa y pasiva de última generación y mucha, muchísima electrónica que les permita una conectividad permanente y les facilite la conducción. Saben que moverse de un lado a otro es cada día más difícil y por eso necesitan que el vehículo sea la extensión de su casa y su oficina.

Lo malo del asunto es que las marcas dependen cada día más de terceros para la construcción de sistemas inteligentes, que si fallan, ponen en riesgo su nombre y su tradición. Lo bueno: que la relación hombre/máquina es cada día más evidente y se puede encaminar muchísimo más hacia una movilidad amable, adaptada al entorno y, por supuesto, hacia la seguridad. Aquí, algunos ejemplos del salto que dieron los vehículos desde la llegada del computador a su mecánica.

Más comodidad, imposible

Memorias en los asientos. Es común que cada uno de los usuarios de un determinado vehículo deba ‘cuadrar’ su asiento para quedar cómodo. Pero hoy existen las memorias para que cada quien grabe sus ajustes y no tenga que mover espaldar y silla cada vez que se sienta. Los más sofisticados traen incluso climatización propia.

Manos libres. Ya no es necesario sostener el teléfono celular con la mano o el hombro, o colgarse un cable en la oreja para poder contestar una llamada. Basta programar el Bluetooth del móvil con el sistema de audio y accionar el teléfono desde un botón ubicado en el volante. La llamada ‘entra’ a través de los parlantes del vehículo.

Ahorro de combustible. La tecnología de apertura y cierre ‘inteligente’ de válvulas (VVTi) y otros sistemas electrónicos, como el ‘stop & go’, que apaga el motor en los semáforos y lo vuelve a encender con solo accionar el acelerador, han sido determinantes para el ahorro de combustible y las emisiones de gases.

Encendido ‘keyless’. En algunos vehículos ya no es necesario insertar la llave en la ranura de la puerta ni el switch del encendido. Basta tenerla en el bolsillo para que la camioneta abra puertas y arranque.

Sistema de audio. Los vehículos de marcas líderes incorporan en el tablero el sistema de audio, a su vez conectado al computador central, que permite acceder a GPS, Internet, dispositivos como iPod, Zune, iPhone o a lectores de MP3 y MP4, entre otros.

La climatización. Gracias al computador, conductor y pasajero pueden viajar en su propio ‘piso térmico’, e incluso los de atrás también pueden regular la temperatura. Los más avanzados encienden la climatización unos minutos antes para que la cabina esté a buena temperatura cuando los pasajeros ingresen.

Timón inteligente. Antes había que estirar el brazo para encender el radio, poner en ceros el odómetro, cuadrar el reloj… Hoy, todo se logra sin quitar las manos del timón, desde el cual se puede contestar y colgar llamadas, elegir emisora, volumen y accionar el computador, para tener información sobre el vehículo, a través de botones incorporados estratégicamente.

Algunos ‘descrestes’ de seguridad

Sensores y cámara de reversa. Se activan cuando el vehículo arranca hacia atrás y advierten sobre la cercanía de objetos. Cada día más vehículos incluyen, en la tapa del baúl, una cámara que le muestra al conductor, a través de una pantalla led, por dónde está circulando en reversa.

Los ‘airbags’. Las bolsas de aire de hoy son capaces de medir el tamaño y el peso de conductor o pasajeros para evitar que se hagan daño. Se pueden incorporar en toda la cabina (tablero, parales, asientos, techo); incluso Volvo patentó una bolsa de aire que se despliega en el capó del vehículo en caso de atropellamiento a un peatón.

Ayuda de parqueo. Cuando se estaciona en paralelo, el vehículo calcula si cabe o no en el espacio existente. Cuando lo identifica, le avisa al conductor para que se acomode rodando hacia atrás y hacia adelante. La maniobra del timón corre por cuenta del carro.

Inflado de llantas. La banda de rodamiento está hecha de aleaciones que impiden pinchazos. Y cuando a un neumático se le abre una fisura, avisa a través de un testigo en el tablero y le indica cuánto kilometraje tiene para acudir al montallantas. Incluso, marcas como BMW y Mini ya no incluyen repuesto.

Advertencia de conducción errática. Una taza de café aparece en el tablero cuando el vehículo va de un lado para otro por falta de atención del conductor. El ‘tintico’ le sugiere detenerse a descansar.

Fotosensores. Las luces también están ‘amarradas’ al computador y realizan diferentes operaciones, como ubicarse cuando se le da arranque al vehículo y prenderse solas si éste ingresa a un túnel o sótano. Algunos carros llegan equipados con luces ‘día’ o leds (Light Emitting Diode) que emiten muy poca luz, pero los hacen muy visibles de día, especialmente cuando se viaja por carretera.

Frenado automático. Marcas como Mercedes Benz y Volvo incorporan en sus vehículos sensores que captan la presencia de un obstáculo adelante cuando viajan a baja velocidad (en un trancón, por ejemplo). Si notan que el conductor no pisa el freno, estos detienen el auto.

Transmisión manual, en vías de extinción

El comportamiento de las cajas automáticas de última generación lo decide un calculador electrónico, cuyo mapeo lo realiza la fábrica teniendo en cuenta las diferentes variables del motor (tamaño, consumo, torque, potencia, etc.). Esto permite realizar acciones antes inimaginables, como pasar de modo de conducción automático a uno manual o ‘leer’ la manera en que se maneja el vehículo, para ajustarse a las preferencias del conductor.

Igual sucede con la tracción: marcas líderes en off road, como Subaru, incorporan sistemas capaces de bloquear una sola rueda cuando el computador nota que está patinando en el barro, o distribuir inteligentemente la tracción hacia los ejes para evitar derrapes en curvas pronunciadas.

 

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