Con maratones Paola Fierro le ganó la carrera al hipotiroidismo

Con maratones Paola Fierro le ganó la carrera al hipotiroidismo

'Quiero que me recuerden como alguien que se dedicó a lo que la hacía feliz', dice.

12 de junio 2013 , 04:52 p.m.

Para referirse al momento mágico de su primera carrera, Paola Fierro abre sus ojos con emoción y empieza a reconstruir cada detalle de esa mañana de domingo del año 2006.

“Éramos tres mil atletas concentrados en la Plaza de Bolívar, cuando dispararon la bala de salva para anunciar el comienzo de la carrera y todo el mundo salió a correr para mí fue la locura, ahí sentí que no podía ser más feliz y sin darme cuenta clasifiqué entre las primeras 30”, recuerda.

Su contacto con el deporte en esa época era nulo, porque sus expectativas estaban concentradas en el crecimiento profesional y lo había logrado con creces; después de diez años de trabajo en una reconocida multinacional había logrado posicionarse como analista financiero y su futuro en la compañía era prometedor.

Pero el exceso de trabajo empezó a asfixiarla hasta el agotamiento, y pronto al estrés laboral se sumó una complicación de salud que amenazaba su bienestar. “Los horarios eran terribles y paralelo a eso empecé a subir de peso de manera descontrolada, pero yo creía que era porque comía muy mal y llevaba una vida sedentaria”.

Después de intentar varias dietas que no surtieron efecto, su médico le diagnosticó hipotiroidismo, y le auguró un embarazo delicado, en caso de que la ejecutiva algún día decidiera ser mamá.

Esa era la señal que necesitaba para darle un giro de 180 grados a su vida, entonces renunció a su trabajo y se dedicó a un proyecto laboral independiente que le permitió dedicarle tiempo al deporte y llevar una vida más tranquila.

“Empecé a correr todos los sábados en el parque Simón Bolívar y entre semana en la pista de alto rendimiento con la ayuda de un entrenador, él me enseñó a mirar los ritmos, las distancias y tenía un plan semanal, esa era la base que necesitaba para correr con un poco más de técnica y en el 2007 llegué en segundo lugar en otra media maratón”, anota la opita.

Después de tres meses de actividad física y alimentación saludable, su cuerpo supo agradecer el bienestar que había ganado y la recompensó con la maternidad que había buscado sin éxito años atrás.

“Quería seguir corriendo, pero sin alejarme de mi bebé, y me enteré que en Argentina había un grupo de mujeres que corrían con sus hijos en coche”.

Consiguió uno especial para correr con el pequeño Simón a Bordo, y desde hace cuatro años la ciclorruta de la avenida 19, se convirtió en la pista de entrenamientos de este equipo ganador.

“Luego nació me segunda hija, Juanita y ahora el reto era doble porque tenía que conseguir un coche de carreras para ambos, afortunadamente conseguí uno que encaja perfecto en la ciclorruta”, destaca la deportista.

Así que no se sorprenda si mientras espera un cambio de semáforo por el corredor de la avenida 19, entre calles 147 y 100, se topa con una mujer que avanza a toda marcha con sus hijos en coche, si uno de los asientos está desocupado, no se angustie, Simón está en el colegio y solo puede unirse al equipo los fines de semana.

Maratones de montaña, una aventura

Además de medirse a maratones de calle, en donde ha tenido una participación destacada en su categoría, desde hace dos años y medio participa en carreras de montaña.

“Es increíble ver al comienzo un ascenso violento para poder coronar la cima y cuando lograr llegar mirar atrás y encontrarte con un paisaje increíble, además siempre está la expectativa de no saber qué te vas a encontrar, descensos vertiginosos, vegetación tupida”, comenta emocionada.

A pesar de que Paola no entrena para sus carreras en montaña, porque eso implicaría dejar a los niños en casa, su figura delgada y de tez morena ha logrado romper la cinta de la meta en varias competencias, la más reciente fue la Urban Balance Maratón Andina, que se disputó el pasado 5 de mayo en Sopó Cundinamarca.

A sus 33 años Paola Fierro describe su vida como sencilla pero llena de pequeños triunfos que le inyectan una dosis de felicidad a su familia. “No soy muy adinerada, ni una ejecutiva exitosa, pero tengo al atletismo y esa es la herencia que quiero dejarle a mis hijos, quiero que cuando crezcan me recuerden como alguien que se dedicó a lo que la hacía feliz”, concluye mientras asegura a Simón y Juanita en su coche antes de partir a otra aventura por la ciclorruta de Cedritos.

KAREN CANTE
REDACCIÓN MI ZONA EL TIEMPO

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