La desilusión de cuatro colombianos al regresar de España

La desilusión de cuatro colombianos al regresar de España

La dura situación económica en España empuja a muchos colombianos a regresar al país.

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11 de junio 2013 , 09:52 p.m.

En Madrid Helver Amézquita duerme en el suelo de lo que un día fue su oficina. No lo hace en su casa porque no tiene.

Este colombiano de 53 años vive un drama después de que devolvió su vivienda en ese país con la ilusión de regresar a Colombia tras la esperanza depositada en un proyecto que no fue lo que él esperaba.

Amézquita dice que su situación es “grave”, que entregó “su piso” - así le dicen en España a las viviendas - porque se estaba preparando para volver a su país con un plan de negocio e iniciar una nueva etapa de su vida.

Este hombre cuenta cómo él y otros colombianos viven momentos duros tras la frustración que les genera el fallido intento por tener su propio negocio a través de un proyecto patrocinado por entidades estatales.

El SENA y la Cancillería en alianza con el Instituto Cameral para la Creación y Desarrollo de la Empresa (INCYDE) - organización española sin fines de lucro - lanzaron en 2012 el ‘Programa de Retorno Productivo para colombianos en España’. Las personas que, como Amézquita, decidieron en su momento responder a esa iniciativa tuvieron que presentar un proyecto de empresa “innovador” para acceder a un curso de capacitación empresarial y poner en marcha su idea, pero esto no les fue posible.

Kelly González también tenía el mismo propósito. Esta mujer cartagenera de 33 años, quien vive en Madrid con su hijo de 13 desde hace casi una década, planeaba poner una peluquería. Para esto invirtió, cuenta, seis millones aproximadamente en cursos para aprender las últimas técnicas en estética.

Para montarse su negocio, Kelly calcula que necesitaría unos 120 millones de pesos, dinero que no tiene, pues ahora está desempleada y la “cosa está dura en España” dice. “Además de la mala situación, estoy sola con mi niño y lo que quiero es regresar para estar con mi familia” enfatiza esta colombiana.

Ricardo Marín Rodríguez es otro colombiano que se autodenomina víctima del proyecto. Él tomó el curso, empacó maletas, vendió lo que tenía en España y llegó a Colombia con el ánimo de hacer realidad su idea de negocio, pero no lo logró porque, de acuerdo a lo que le contó a este diario, los requisitos para continuar con el programa y acceder a un un capital ya no eran los mismos de cuando se inscribió. Ahora está sin dinero y con un futuro incierto. “Regresé con la ilusión que me despertó el programa, pero hoy se desvaneció”.

En diálogo con ELTIEMPO.COM el SENA y la Cancillería explicaron que en “ningún momento” se les había ofrecido dinero “automático” por asistir al curso. Ivonne Forero, coordinadora de Colombia Nos Une, asegura que ellos, al momento de lanzar el programa, fueron “completamente claros” con los 300 colombianos que fueron seleccionados para el curso de capacitación. “Este programa lo que ofrece es capacitación en temas de emprendimiento y la orientación para acceder a recursos por medio del Fondo Emprender y una línea especial de crédito de Bancoldex”.

Para acceder al Fondo Emprender - administrado por el SENA - se necesita cumplir con ciertos requisitos que están reglamentados y las personas se deben postular a las convocatorias que se lanzan y esperar a ser seleccionados si su perfil es idóneo. El SENA asegura que estas convocatorias están abiertas a todos los colombianos que se encuentran en el exterior y no sólo para quienes asistieron a las capacitaciones que brindó INCYDES dentro del marco del Programa de Retorno Productivo para colombianos en España.

Jaime Buenahora, representante de los colombianos en el exterior y presidente del partido de la ‘U’, pensó en un principio que este Programa “iba a funcionar fácilmente” y confiesa que el problema lo conoció cuando el SENA informó que los colombianos que recibieron la capacitación no cumplían con los requisitos. “Empecé a ver que iba creciendo la inconformidad, el descontento y la molestia entre quienes participaron” expresó Buenahora.

Forero por su parte dice que desde el año 2009 se trabaja en políticas de retorno de colombianos en el exterior. A finales de de mayo del 2013 se reglamentó la ley 1565 de autoría de Buenahora, que incentiva el retorno de colombianos alrededor del mundo. Cabe mencionar que esta ley nada tiene que ver con el programa impulsado por el SENA y la Cancillería.

Hoy Helver no sólo duerme en el suelo, sino que también carece de los servicios básicos como el agua y la luz y no tiene plata para comprar un pasaje a Colombia. Pero, ¿regresar a qué? se pregunta este colombiano que siente defraudado por su propia patria. “Nos negaron completamente el apoyo que al inicio nos habían ofrecido”.

Herney Vargas de 50 años no está en una situación tan extrema como Helver, pero el lamento de estos colombianos es el mismo, “entre tanta confusión lo que siento es pura frustración, me engañó mi propio país” dice con voz entristecida. Vargas es oriundo de Palmira, Valle del Cauca, llegó a España en junio del 2000 y trabajó en el sector inmobiliario, pero con la crisis de ese país tuvo que dejar ese negocio, con la esperanza de que su patria le dé otra oportunidad.

Esta controversia, que en las últimas semanas enfrenta a un grupo de colombianos contra las mencionadas entidades gubernamentales pone en evidencia la difícil situación de ciertos ciudadanos que quieren regresar a su país, pero no tienen el camino despejado. Los supuestos afectados por este programa aseguran que fueron “estafados” y el SENA y la Cancillería dicen tener las pruebas para demostrar que ellos cumplieron al pie de la letra con lo ofrecido.

Buenahora afirma estar trabajando en encontrar una solución para estos colombianos que en medio de la desesperación y el afán de salir de su condición, en muchos casos, crítica, se dejaron llevar por la ilusión del regreso y de un capital que los ayudaría a cumplir su sueño depositando su esperanza en ayudas gubernamentales que tienen su límite, la mayoría de veces estos programas son una mano, una guía, pero no la salvación.

Por su parte Marín insiste en decir que los requisitos iniciales que plantearon en la convocatoria fueron cumplidos y que a pesar de que hicieron la capacitación, ahora les niegan la participación del Fondo Emprender que fue el gancho para que asistieran a los cursos que impartió INCYDE y que los ilusionó con la idea de tener su propio negocio a su regreso a Colombia.

VALERIA SÁENZ
ELTIEMPO.COM
valsae@eltiempo.com

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