Brasil rendirá examen a un año del Mundial-2014

Brasil rendirá examen a un año del Mundial-2014

El 15 de junio iniciará la Copa de las Confederaciones con retos por cumplir en la logística.

11 de junio 2013 , 12:04 a.m.

Brasil, célebre por su pasión y destreza futbolística, sueña con dar al mundo una imagen de país vibrante y dinámico en exactamente un año, cuando comience el Mundial-2014. Pero un fuerte déficit de infraestructura, sobre todo en transporte aéreo, amenaza sus planes.

Las expectativas son altas: será la primera vez que Brasil organiza una Copa del Mundo en 64 años, tras la que perdió traumáticamente contra Uruguay en 1950 en la final en el estadio Maracaná de Rio de Janeiro.

Para muchos hinchas, la elección de Brasil, ‘el país del fútbol’, como anfitrión del Mundial-2014 y de la Copa de Confederaciones que comienza este sábado garantiza una fiesta y un ambiente únicos.

Pero el país llega a la Confederaciones, una suerte de test a menor escala de la Copa del Mundo y que enfrenta a ocho selecciones (Brasil, España, Italia, Japón, México, Nigeria, Tahití y Uruguay), con apenas la infraestructura básica para celebrar el torneo.

Huelgas y problemas han plagado las obras: cuatro de los seis estadios donde se jugarán los partidos fueron entregados con retraso a la Fifa, y en el flamante estadio de Salvador una parte del techo se rompió el mes pasado tras fuertes lluvias a raíz de un "error humano".

Transporte aéreo, un gran reto

Brasil fascina por su gigantesco tamaño y sus bellezas naturales. Pero los viajes internos en este enorme país 17 veces mayor que España, con embotellamientos que superan a veces los 200 km en sus megaciudades, carreteras en mal estado, aeropuertos congestionados y sin trenes de pasajeros son un enorme reto para la organización del Mundial-2014.

Uno de los asuntos que más preocupa al gobierno es el transporte aéreo, que ha crecido más de 120% dentro del país en la última década, cuando 40 millones de brasileños ingresaron en la clase media, superando de lejos el ritmo de crecimiento de la capacidad aeroportuaria.

A los aeropuertos ya saturados se sumarán durante el Mundial unos tres millones de turistas brasileños y unos 500.000 extranjeros que viajarán entre las 12 ciudades sede de la Copa, siguiendo a sus selecciones.

El gobierno ha avanzado en la privatización de algunos aeropuertos y la modernización y ampliación de otros, aunque a ritmo lento. Históricamente, Brasil ha invertido muy poco en infraestructura, y para el Mundial "si no tenemos una buena planificación, una buena regulación, incentivos a la inversión, va a ser un desastre", estimó Gesner de Oliveira, experto en infraestructura de la Fundación Getulio Vargas.

Brasil gasta cerca de 2% de su PIB en infraestructura, cuando China gasta más de 7% y Chile más de 5%, comparó. No obstante, el país aún "puede aprovechar la oportunidad para dar un salto" y organizar "un Mundial razonable en términos de infraestructura, que pueda atender la demanda del evento".

Tampoco basta con ampliar la capacidad de los aeropuertos "si no pueden operar satisfactoriamente, si hay colas, atrasos en la llegada o el envío de equipaje, o baños que no colman la expectativa de pasajeros", admitió recientemente el ministro de Deportes, Aldo Rebelo, enumerando algunos de los problemas que sufren a diario los brasileños.

Otro gran desafío es la seguridad: Brasil, con 194 millones de habitantes, registra cada año más de 40.000 homicidios, con una tasa promedio de 27 cada 100.000 habitantes, según el estudio privado Mapa de la Violencia, en base a cifras del gobierno.

Las 12 ciudades del Mundial tienen niveles de violencia considerados "epidémicos". Y en Rio de Janeiro, aunque más segura en los últimos años tras la reconquista policial de decenas de favelas controladas por el narcotráfico, la brutal violación colectiva de una joven estadounidense en un minibús o los disparos contra un turista alemán en la favela Rocinha han encendido la alarma.

Generar felicidad

Mientras la Fifa prevé ingresos por 4.000 millones de dólares por el Mundial-2014, el 60% por derechos de transmisión televisiva, el gobierno brasileño gastará unos 15.000 millones en inversiones públicas para la Copa del Mundo.

Según un estudio de la consultora Ernst&Young y la FGV, estas inversiones representarán una inyección en la economía de 70.000 millones de dólares. "El mayor desafío que Brasil tiene no es la construcción de estadios, de metros, de aeropuertos, de telecomunicaciones, sino cómo aprovechar mejor esta gran inversión", opinó Pedro Trengrouse, asesor de la ONU para el Mundial-2014, en declaraciones.

"Brasil acoge la Copa porque puede pagar la factura. Y lo que quiere es generar felicidad, levantar la autoestima", concluyó Trengrouse, que propone masivas fiestas populares en las calles de todo el país durante el torneo.

AFP

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