'Me llamo Venusedanas y quiero que me devuelvan mi nombre'

'Me llamo Venusedanas y quiero que me devuelvan mi nombre'

La historia de los que se cambiaron la identidad y ahora están arrepentidos.

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10 de junio 2013 , 11:07 p.m.

Venusedanas Artemissund Eonaclaires Titaniamoon está arrepentido.

Así aparece identificado en su registro civil Edward Yesid Rodríguez Amaya, quien en septiembre del 2010 decidió cambiarse de nombre a través de una escritura pública. Sin embargo, ahora se lanzó a una batalla jurídica para echar para atrás su decisión, debido a que la legislación colombiana establece que la modificación solo se puede hacer una vez.

Venusedanas cuenta que desde finales del 2009 sufrió un “trastorno mental”, identificado como “ezquizoafectivo”, clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que, según él, fue diagnosticado por varios médicos.

En una tutela que llegó en segunda instancia a la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia argumentó que su nuevo nombre se debió a que dicha enfermedad le causó que cambiara su manera de actuar y su aspecto físico, porque creyó que era mujer. Agregó que inscribió el cambio de su identidad en septiembre del 2010 en un “estado de inconciencia”.

Ahora, casi tres años después, Venusedanas Artemissund quiere que le regresen su nombre, básicamente porque comenzó a sufrir depresión y porque se “sentía rechazado por la sociedad” y por su familia, debido a que vestía prendas femeninas. Pero explicó que, tras un tratamiento psicológico, recuperó su “consciencia y personalidad”.

Hoy, dice que, por su nombre, no ha podido conseguir empleo y que no se ha inscrito en una institución académica porque “siente pena que sus compañeros o profesores se burlen de él”. Sumado a esto, su religión no aprueba que se llame como una mujer. Por eso, le pide a la Corte Suprema que le ordene a la Registraduría Nacional del Estado Civil que le devuelva su nombre.

La ley solo lo permite una vez: Registraduría

En el proceso, dicha entidad dice que no puede hacer un nuevo cambio de su identidad porque la ley (artículo 94 del Decreto 1260 de 1970) indica que solamente se puede hacer una vez y le recomienda a Venusedanas que debe adelantar un proceso voluntario “para que este determine cuál es su verdadera identidad”.

El pasado 4 de abril, la Sala Civil de la Corte no le dio la razón a Venusedanas. En el fallo, cuya ponencia es del magistrado Jesús Vall de Ruten Ruiz, se señala que tiene otras opciones jurídicas para hacer el cambio y porque no acreditó que el cambio sea un “grave menoscabo de sus garantías que ameriten la intervención del juez constitucional”.

Al final del fallo, el magistrado De Rutén argumentó que “el nombre del suplicante, si bien es ciertamente inusual, no tiene la inequívoca connotación femenina que en la solicitud de amparo se le atribuye”.

Los otros arrepentidos

Los altos tribunales se han enfrentado en varias ocasiones a estas peticiones. En la Corte Constitucional se conocen este tipo de solicitudes desde el 2008, de personas que han tutelado para cambiarse su nombre por segunda vez y solicitan a los magistrados que le ordenen a la Registraduría Nacional que les devuelva su identidad y, prácticamente, sus vidas.

Uno de los casos es el de un hombre que creyó tener definido que era mujer y por eso cambió de nombre y se hizo varios tratamientos hormonales para ello. Sin embargo, le contó a la Corte que se dedicó a la prostitución y a “la degradación personal” que lo llevó a la reflexión. “Decidí dejar atrás todo y empezar a soñar con tener una esposa con quien pudiera compartir el resto de mis días e, igualmente, poder tener hijos y poder sostener un hogar con un trabajo digno”, argumentó.

Otra petición de un arrepentido se registró el año pasado, cuando un hombre decidió cambiarse el nombre en el 2007 porque “deseaba ajustarlo a su identidad religiosa”. No obstante, cuatro años después inició un proceso para transformase como mujer. “Sentí que mi sexo no correspondía a la construcción de identidad de género que deseaba”, dijo.

Esta persona le certificó a la Corte que ya llevaba un tratamiento de hormonización, mamoplastia y extirpación de los testículos. Sin embargo, la Notaría le negó la posibilidad de un cambio debido a que, tal como lo argumenta la Registraduría, solo se puede una sola vez.

También, en el 2012 se registró otro proceso, el de un joven que fue llamado Sergio, pero, cuando llegó a los 18 años, se cambió de nombre por Julián. Sin embargo, después se convirtió en transgenerista (se cambió de sexo), por lo que solicitó a la Registraduría que le cambiara el nombre por Juana, algo que fue negado por la misma razón.

Para estas tres personas, la Corte Constitucional se ha convertido en la tabla de salvación. Sin embargo, en los fallos ha aclarado que son casos excepcionales en los “que la aplicación inflexible de la restricción legal compromete el plan de vida de una persona que ha tomado medidas incluso de carácter quirúrgico para conseguir una determinada identidad”.

Ahora, Venusedanas Artemissund Eonaclaires Titaniamoon espera que su caso corra con la misma suerte. La tutela negada por la Corte Suprema ya fue escogida por una sala de revisión de la tribunal constitucional y se espera un nuevo pronunciamiento del tribunal por este polémico tema.

ANDRÉS GARIBELLO
REDACCIÓN ELTIEMPO.COM
garand@eltiempo.com

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