Los placeres del cuerpo

Los placeres del cuerpo

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10 de junio 2013 , 10:44 p.m.

Hace unos días Michael Douglas, el actor de la película ‘Bajos instintos’, dio unas declaraciones polémicas al afirmar que el cáncer de garganta que tenía desde hacía algún tiempo fue adquirido gracias al sexo oral.

Si bien es cierto que la medicina avanza en la hipótesis de que el virus del papiloma humano (VPH), más conocido como el cáncer de cuello uterino, al realizarse la práctica del cunnilingus, puede contagiar zonas de la garganta y transmitir el cáncer, aún no está del todo comprobado que esta práctica antigua (recomendada en el libro del ‘Kama sutra’), pueda devenir en una enfermedad mortal.

Douglas no dice dónde, cómo ni con quién adquirió la enfermedad, pero sus declaraciones inmediatamente causaron reacciones en la opinión mundial, hasta el punto de que sus representantes tuvieron que aclarar que las palabras del actor estadounidense deben tomarse de una manera genérica y no a título personal.

Para aquellos hombres y mujeres que están asustados con las afirmaciones de Douglas, les informo que ya existe una vacuna para prevenir el cáncer de garganta producida por el sexo oral.

Aunque, en mi modesta opinión, me inclino por las declaraciones que ha dado el doctor John Marulanda, de la Liga Colombiana Contra el Cáncer, al asegurar que los estudios que se han realizado al respecto no son consistentes; y el cáncer de garganta es el resultado fatal por el abuso del alcohol y el tabaquismo.

Las declaraciones del doctor Marulanda nos devuelve la confianza y seguridad en una práctica sexual, que es tan antigua como el hombre, y que ha sacado al sexo de su monotonía.

A lo largo de la historia, los gringos han tenido una mirada aséptica y microbiana frente al cuerpo humano. Esperemos que las conclusiones médicas sobre el sexo oral no vayan a tirar por la borda una práctica realizada por siglos, y tengamos, de ahora en adelante, que hacer el amor con tapabocas.

Para un minuto intenso de amor, es preferible abandonar el alcohol y el tabaco, y arriesgarse en esa maravillosa ‘empresa de tinieblas’, que es el sexo entre una pareja.

No sé que vayan a decir al respecto los honorables congresistas de la república. Me imagino que ya deben estar redactando una ley para decirle al ciudadano, cómo, cuándo y con quién se debe hacer el sexo. No sé qué vaya a opinar la extrema derecha, que siempre ha hecho el amor con calcetines.

Sé que las declaraciones de Douglas han caído como un baldado de agua helada entre algunos amigos erotómanos, que siempre han visto el sexo como debe verse: un acto lúdico, creativo y recreativo, que no produce cáncer, sino vida.

Entre esos amigos (los nombres están cambiados) me refiero a John, quien ahora hace el sexo con escafandra; Ximena, quien lo practica con una malla sintética que la cubre de los pies a la cabeza; y mi querido Charlie, quien después de practicarlo a pelo limpio por muchos años, ahora se protege y lo hace in vitro, a través de los portales y las redes sociales.

Fabio Martínez
fabiomartinez@2002ahoo.comhttp://fabiomartinezescritor.blogspot.com

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