Los 75 años del clásico colegio Nueva Granada

Los 75 años del clásico colegio Nueva Granada

La institución es pionera en que niños y niñas compartan el mismo salón de clase.

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10 de junio 2013 , 10:14 p.m.

Con eventos deportivos y culturales, entre ellos la apertura de una cápsula del tiempo que hace 25 años fue enterrada por alumnos de la época, el Colegio Nueva Granada (CNG) celebró su aniversario 75.

Los festejos incluyeron una fiesta en el restaurante Andrés Carne de Res y una visita turística a la Catedral de Sal de Zipaquirá.

Esta institución fue pionera en permitir que niñas y niños compartieran un salón de clases y la primera cuyo objetivo principal era atraer estudiantes de diferentes nacionalidades. Los orígenes del CNG se remontan a 1927, cuando Jaime Samper, su esposa, Doris Baldwin, una de las primeras estadounidenses que hicieron de Bogotá su hogar en el siglo 20, y sus tres niñas llegaron de Estados Unidos al país.

Hasta los años 30 la educación que se ofrecía en Colombia tenía una enorme influencia de la Iglesia católica, cuyas instituciones eran las únicas permitidas por el Gobierno colombiano. No obstante, el panorama había empezado a cambiar en los años 20. Entonces, el país comenzó a fortalecer sus lazos con Estados Unidos, gracias a la llegada de compañías que se estaban expandiendo en América Latina.

La prehistoria del colegio se inició en la casa que la familia Samper habitaba. Fue en 1936 cuando la señora Samper empezó a enseñarles a sus hijas a leer, a escribir y a hacer operaciones aritméticas básicas. La hija mayor, Doris, tenía 6 años; Natalie, 4; y Sylvia era apenas una bebé. La esposa de Jaime Samper empleaba el sistema Calvert, un programa de estudio en el hogar, como base de la instrucción que impartía. Sus hijas completaban las lecciones y ella las enviaba por correo a Baltimore, donde eran corregidas y devueltas.

Fred Dever, que representaba al Banco de Canadá en Colombia, e Irwin C. Byington, gerente de Singer Sewing Machine Company y exdiplomático de la embajada de Estados Unidos, quisieron ayudar a crear un colegio angloamericano en Bogotá. Por eso dieron su apoyo a los esfuerzos de conseguir dinero con el fin de poner en marcha un ambicioso proyecto educativo que comenzó a tomar forma en 1937. Con el permiso de la Iglesia católica, a la cabeza del arzobispo Ismael Perdomo, la señora Samper se dio a la tarea de obtener donaciones de diferentes empresas que le habían manifestado su apoyo. Entre quienes ofrecieron ayuda estaban las familias de altos ejecutivos de Shell, el Banco de Canadá, General Motors y Singer.

El Anglo-American School abrió sus puertas el 15 de septiembre de 1938, con 28 estudiantes. Al final del año tenía 55 alumnos, cada uno de los cuales pagaba 25 pesos al mes (suma equivalente a unos 400 dólares de hoy). El nombre actual del colegio se adoptó luego de que Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial. El Gobierno colombiano, que les había declarado la guerra a las naciones del Eje, quiso evitar tensiones dentro del territorio y ordenó que los colegios extranjeros, entre ellos el Anglo-American School, adoptaran nombres en español. Así nació el Colegio Nueva Granada. Hoy su historia sigue escribiéndose.

REDACCIÓN BOGOTÁ

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