Guache política diplomática

Guache política diplomática

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10 de junio 2013 , 08:12 p.m.

El domingo hace ocho días (no sé por qué decimos ocho, cuando en realidad son siete de domingo a domingo), mejor dicho, el domingo 2 de junio, varios importantes columnistas del diario El Espectador dedicaron sus espacios al caso de la visita de Capriles al presidente Santos. Lo propio hizo Daniel Samper Pizano en estas páginas el domingo próximo pasado. Tanto este último, como William Ospina y Lisandro Duque argumentaron en contra de lo que consideran un error del primer mandatario. Por otro lado, Héctor Abad Faciolince dedicó su columna a defender, con sólidos planteamientos, la postura de Santos.

Ospina cree que, debido a que Maduro es el presidente electo de Venezuela (lo cual pongo en duda) y a que ese país juega un papel importante en el proceso de paz en La Habana, Juan Manuel no debería jugar a ignorarlo. Yo, por mi parte no lo veo así, y la reacción de Maduro me pareció una solemne y atarvana payasada (atarván no aparece en el diccionario, aunque tiene méritos para ello. Sin embargo, su sinónimo guache sí logro ser reconocido, curiosamente como colombo-venezolanismo). Lisandro Duque va incluso más allá y cree ver en el asunto la mano del imperialismo, palabra preferida de los tres chiflados del Alba. Aclaro de una vez que, con excepción de Correa, este sí un tipo serio por más polémico que sea, no tengo el menor respeto por el vociferante Maduro, el borrachito de Ortega o el ignorante Evo, padre intelectual de Natalia París.

¿Cuál es el problema de que un presidente de X país reciba al líder de la oposición de un país Z? No veo ninguno y mucho menos si dicho líder representa a la mitad de su pueblo y no es ningún fascista asesino, tal como lo describen los ‘demócratas’ chavistas. Como acertadamente afirma Abad: “La susceptibilidad de Venezuela por esta visita es inaceptable. Colombia siempre ha recibido –y al más alto nivel– a los líderes de la oposición política de cualquier país”. Ni más faltaba que ello no nos fuera permitido por mandato o chantaje del orangután mayor del vecino país. La paz no debe y no puede pasar la aprobación o no del gobierno de Venezuela. De ser así, apague y vámonos.

Nota. Según Petro, de origen italiano, Bolívar –venezolano de origen vasco– es más bogotano que Jiménez de Quesada. Madura, Petro. Bolívar, no sin razón, odiaba a Bogotá.

Mauricio Pombo

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