'Thatcher nunca se permitió leer estas memorias'

'Thatcher nunca se permitió leer estas memorias'

La Dama de Hierro buscó al periodista Charles Moore para que escribiera su biografía, que hoy es éxito en ventas. El autor habló con este diario, en Londres.

09 de junio 2013 , 11:22 p.m.

Londres. Un mes y medio después de su lanzamiento, la biografía autorizada de la exprimera ministra británica Margaret Thatcher –que solo podía ver la luz después de su muerte, como ella lo exigió– es la número uno en ventas de libros de no ficción en ese país, según el periódico The Sunday Times.

Escrita por Charles Moore, uno de los comentaristas y periodistas políticos más prestigiosos del Reino Unido, Margaret Thatcher: The Authorized Biography no solo hace una radiografía de las decisiones más polémicas y difíciles que ella tomó durante su gobierno, sino que revela a una mujer solitaria, romántica y muy unida a su hermana, Muriel –fallecida en 2004–, características que se contraponen con las que le merecieron el título de Dama de Hierro.

Moore, que se desempeña como columnista del Daily Telegraph, conversó con EL TIEMPO en su oficina en Londres.

¿Cuándo comenzó a escribir el libro?

En 1997 ella me pidió que hiciera la biografía. Empecé en ese entonces con parte de la investigación, pero no pude trabajar seriamente porque yo era el editor de The Daily Telegraph y no tenía el tiempo suficiente. Dejé el cargo en el 2003 y comencé a escribirla con más detalle un año después. El material es tan extenso que no pude recopilar todo en un solo libro, por lo cual tengo que trabajar en el segundo volumen.

¿Por dónde comenzó todo?

Ese fue un gran problema, yo no sabía por dónde arrancar. Tenía muchísima información. Comencé hablando con la señora Thatcher, pero a finales de los 90 su disponibilidad para conversar ya comenzaba a declinar.

¿Hubo algún tipo de restricción para acceder a los documentos oficiales?

Tuve pleno y libre acceso a todo. A su familia, a sus amigos, a ella misma, a su gobierno y, por supuesto, a los documentos que en su momento pudieron ser confidenciales. Ella fue muy amable conmigo y vino a mí para pedirme que hiciera la biografía. Buscamos una editorial que estuviera interesada. Hice mi contrato y luego ella quitó el seguro sobre toda la información.

¿Qué fue lo que más le sorprendió de ella?

Particularmente hubo dos aspectos que me sorprendieron. El primero fue acerca de su vida personal, pues ella fue muy reservada en sus temas familiares. Hablé, por ejemplo, con su hermana, Muriel, con quien nadie había conversado públicamente. Tuve acceso a una secuencia de cartas muy sinceras de la señora Thatcher a ella, que me dieron ideas sobre su relación a veces difícil con sus padres, de su primer novio y, en general, de sus encuentros amorosos juveniles. También de Willie Cullen, otra pareja que ella tuvo y que terminó casándose con Muriel. Las cartas que intercambiaron en 1949 indican que Margaret fue novia de Willie, pero su propósito era pasárselo a su hermana. También fue muy interesante poder hacer un análisis de su gobierno a través de los documentos oficiales que revisé de la época en que se desempeñó como Primera Ministra. Ella era una mujer de convicciones muy fuertes, como todo el mundo sabe. Fue mucho más corajuda y pragmática de lo que ella misma creía.

¿Qué piensa de las opiniones que se tienen en el Reino Unido en su contra?

Creo que hay dos clases de opiniones en su contra. Una proviene de la gente que razonablemente la ha criticado por lo que fue su gobierno, y eso está bien, pero hay otra gente menos razonablemente crítica que decidió, tras su muerte, simplemente decir cosas contra la mujer de mal carácter. Creo que después de su muerte, la BBC les dio mucho protagonismo a quienes se expresaron de una manera un poco grosera o rencorosa. Magnificaron su carácter y sus decisiones y generalizaron las opiniones del pueblo británico, y eso no es así. Para mí, los británicos han sido críticos sobre algunas de las decisiones que ella tomó y que no fueron muy populares, pero no son, en general, rencorosos con ella, que es bien diferente.

En general, no me sorprende que la señora Thatcher inspire opiniones duras, porque era una mujer con una personalidad muy fuerte y siempre tenía discusiones con la gente, defendía sus puntos de vista y no le interesaba si había opiniones en su contra.

Para ella, ¿cuál fue el momento más difícil en su gobierno?

La guerra de las Malvinas porque pasó repentinamente. Un miércoles 31 de marzo de 1982 supo con certeza que la isla iba a ser invadida, y dos días después tuvo que tomar la decisión de enviar tropas. Y las semanas siguientes, cuando no se sabía quién iba a ganar y se produjeron los enfrentamientos, fueron dramáticas. También fue muy difícil la situación económica de 1981.

¿Y los momentos más satisfactorios?

Cuando ganó la guerra de las Malvinas después de tantas críticas. También fue muy difícil, pero al final satisfactorio, el paro de los mineros, que era un sindicato muy poderoso en la década de los 70 y comienzos de los 80. El paro le costó muchísimo a la economía, pero al final ella presionó un acuerdo y después de eso el poder de los sindicatos ya nunca fue el mismo. Luego, su influencia en Ronald Reagan y el fin de la Guerra Fría con la caída del muro de Berlín, en 1989; ella fue parte de todo eso y se sentía muy orgullosa.

¿Ella pidió leer alguna parte del libro?

Ella no se lo tenía permitido. Decidió que no quería leerlo. No quería tratar de controlar el contenido o tener observaciones, y eso fue muy bueno para mí. La verdad, nunca trató de preguntarme nada sobre cómo iba la escritura de sus memorias. Y, para ser honesto, eso fue una gran sorpresa para mí.

¿Por qué lo escogió?

No lo sé. Creo que ella quería a alguien que simpatizara un poco con su estilo, su forma de gobierno, pero sin que fuera parte de su grupo. Nunca trabajé para ella; yo era independiente.

Como periodista, usted debió haber sentido que el libro era una gran misión.

Así fue. Al comienzo sentí que no quería hacerlo porque era un trabajo muy extenso, pero pensé que no podía decir que no, que era muy interesante poder escribir parte de la historia de este país y del mundo. Una de las mejores cosas de este trabajo fue entender qué tanto significó ella no solo para Gran Bretaña, sino, por ejemplo, para el fin de la Guerra Fría; el solo hecho de ser una mujer con una personalidad muy fuerte desenvolviéndose en un entorno mayoritariamente masculino hacía la historia fascinante.

Ella es un modelo de líder por donde se mire, con opiniones a favor y en contra, e incluso en los escenarios no políticos. Se volvió como una especie de mito en el Lejano Oriente y en Estados Unidos; incluso la gente a la que no le interesa la política quiere saber de ella. Escribir su biografía fue una tarea gigante y una gran responsabilidad.

Conocimos su lado fuerte, ¿cuáles eran sus debilidades?

Fue muy ansiosa y, a veces, emocional. Nunca fue una persona tranquila. Se encargaba de conocer a la gente muy bien para evitar que algo le saliera mal, pues creía que por ser mujer no iba a tener el respaldo de ningún hombre. Era muy pasional, y si algo le salía mal a ella o al país se sentía triste y decepcionada. Se exigía muchísimo. Ponía todo en su trabajo, y era vulnerable de muchas maneras. Ser madre y esposa al mismo tiempo también le generaba mucha preocupación. Creo que fue muy solitaria por mucho tiempo y que no tenía muchos amigos en la política.

¿Cómo describiría su legado en el entorno político del Reino Unido?

Ella siempre va a causar división por sus decisiones y su personalidad. Siempre le gustó la confrontación, no le interesaban ni quería los consensos. Pero cuando hablamos de su legado, tenemos que mencionar que tomó decisiones importantes en momentos difíciles y muchas de ellas no eran populares. Muchos le reprocharon sus reformas económicas, pero luego no trataron o no pudieron echarlas para atrás cuando ella ya no estaba en el gobierno.

La gente también criticó los costos del paro minero a mediados de los 80, pero si miramos lo que pasó en 1979, cuando ella llegó al poder, se perdieron más días de trabajo en los paros de mineros de ese año que cuando dejó Downing Street, en 1990. Con las privatizaciones ocurrió lo mismo, pero hoy está pasando en todo el mundo. Las empresas que ella privatizó nadie intentó nacionalizarlas nuevamente. Creo que su legado es muy fuerte. Fueron reformas determinantes, aunque a algunos no les gustaran. También creo que fue importante el legado como mujer líder en la política, y sin duda es un ejemplo para muchas en el mundo.

¿Cómo analiza su rol en la Unión Europea?

Como Primera Ministra, fue la primera en decir que la Unión Europea iba en el camino equivocado, y recibió muchas críticas por eso. Ella no pudo persuadir a otros líderes europeos para que respaldaran su punto de vista. Pero ahora, en términos de su legado, estamos viendo que más gente coincide en pensar en que la Unión Europea no funciona correctamente, y ella misma predijo que una sola moneda, un solo tipo de cambio podía ser muy peligroso para las condiciones económicas de la región.

Su legado en la Unión Europea es muy controversial y fuerte, pero muchas de las cosas que ella dijo en su momento pasan ahora. Creo que el gobierno de Ronald Reagan representa su legado exitoso en Occidente. Cuando experimentamos prosperidad en los 90, estuvimos muy interesados en Margaret Thatcher porque vimos que todo estaba bien, porque ella fue primera ministra en un mal tiempo, en plena crisis. La forma como lo han hecho las democracias de Occidente en tiempos de crisis es muy importante para entender su legado. No hemos tenido otra clase de líder como ella.

La figura política femenina que ha sobresalido en Europa después de Thatcher es la canciller alemana, Ángela Merkel. ¿Cómo las compara?

Creo que sus estilos políticos son totalmente diferentes, no solo por su carácter sino también por la naturaleza de los políticos de ambos países. Thatcher siempre fue muy clara en sus argumentos y, muchas veces, muy explícita. A Merkel, en cambio, le gusta moverse muy gradualmente en diferentes posiciones. Pero en los dos casos son mujeres que han sabido qué hacer en un escenario de hombres y cómo manejar apropiadamente el poder.

¿Qué opinión tiene del actual primer ministro, David Cameron?

Creo que es un Primer Ministro capaz y tiene grandes cualidades como persona. Está al frente de una labor muy difícil porque los tiempos económicos son de crisis. Al mismo tiempo creo que es un político muy convencional y no muy radical en sus análisis sobre los problemas. Cuando se convirtió en el líder de su partido, pensó en que continuaría la prosperidad, pero se equivocó. Realmente no tenía la radiografía de todos los problemas en conjunto.

Uno de los grandes logros de la señora Thatcher es que ella analizó la crisis de manera integral, algo que Cameron no ha hecho. En inglés decimos que él es el mejor entre los malos del montón. Es el mejor de su partido, pero no sabe realmente lo que debe hacer, le falta visión integral de lo que está sucediendo. Un líder debe explicar en qué va mal y cambiarlo, pero Cameron no va a admitir qué está haciendo mal.

Claudia Gaona
Para EL TIEMPO

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