¿Viudas de qué? / El otro lado

¿Viudas de qué? / El otro lado

Buenas actrices, buena historia, mucho de país: tragedia con toques de melodrama y algo de humor.

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09 de junio 2013 , 11:39 a.m.

Caracol quiso dejar de lado sus narcocomedias y musicales e intentar una obra más realista, más seria, con más país, y presentó en sociedad 5 viudas sueltas. Una historia muy real, con mujeres guerreras, luchando por el destino y el amor.

Y qué bueno que se refieran a esta tragedia, porque en este país por todo mandamos a la cárcel a la gente. Esta sociedad no ha encontrado cómo socializar la legalidad, entonces impone como marca Colombia a la cárcel. Y ese universo que hace crisis social está lleno de historias justas e injustas, de abogados chantajistas y brillantes, pero sobre todo de familias y amores.

Y sobre eso va esta telenovela, sobre cómo sufren los hijos, pero sobre todo sobre esa tragedia de mujeres abandonadas que deben luchar por mantener la sociedad adelante, buscar justicia y además atender sexual y afectivamente a sus maridos en la cárcel.

Ese drama de cada domingo y de cada visita es de verdad de heroínas y guerreras. La realidad es que en la cárcel hay hombres que únicamente dependen de sus mujeres.

Esta realidad se convierte en telenovela con una historia de familia rica y bien que se ve en el escándalo de la corrupción (muy a lo noticiero de nuestros días); las otras historias muestran a las de abajo que luchan por salir adelante y amar a su hombre: vendedora de finca raíz, visitadora médica, esteticista y vigilante.

Las actrices protagonistas son versátiles y recursivas: Coraima Torres, Heydi Bermúdez, Angélica Blandón, Luly Bosa y Andrea Gómez. Entre los presos están el galán Diego Cadavid en su mismo papel de siempre (a él le da lo mismo la cárcel que una empresa) y un Ernesto Benjumea que impone otro nivel actoral. La realización es decente: se deja ver y no abusa del histrionismo técnico.

Buenas actrices, buena historia, bien hecha, mucho de país: tragedia con toques de melodrama y algo de humor. Protagonismo de mujeres que parecen de verdad y hombres de mentira que lucen verdaderos. O sea, todo bien: se ve, se siente, se vive una historia distinta: otra posibilidad para sufrir y apreciar en la noches.

Solo dos peros. Uno que aleja, enerva y confunde: el nombre. Eso de ‘viudas’ es fatal. Si algo es claro para las mujeres con sus hombres en la cárcel, es que no son viudas, por eso sufren y van allá todos los domingos. El estado civil de viuda implica otro tono, otra forma de concebir el amor, otra manera de enfrentar la vida. El título aleja y molesta.

Otro pero es que hay escenas sobreactuadas y excesivas de sexo leve con la señora Bosa y la masajista. Y en las escenas de colegio hay demasiado odio. Unas sobreactuaciones que no van con el tono de la historia. Estos detalles hacen un grotesco por fuera del tono de esta buena historia.

Si cuidaran los detalles... y tuviese otro título, otro rating cantaría en Caracol.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión

 

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