Preocupación por robots asesinos

Preocupación por robots asesinos

Organizaciones alertan sobre el riesgo de dar autonomía a armas robóticas, como los drones.

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08 de junio 2013 , 10:43 p.m.

Los robots asesinos eran un escenario impensable hace apenas unos años, posibles solo en los filmes de Hollywood. Pero, con el desarrollo de la tecnología, hoy son una estremecedora posibilidad: armas capaces de actuar por sí mismas, que una vez programadas, pueden seleccionar y atacar a sus objetivos –sean militares o civiles– sin intervención de un humano.

Países, como EE. UU., Israel, Corea del Sur y el Reino Unido ya disponen de máquinas con poder de fuego y algún grado de capacidad para tomar decisiones. Es el caso del sistema Counter Rocket Artillery Mortar (C-RAM), que emplea su radar para dirigir el fuego de sus cañones Phalanx de 20 mm y derribar cohetes y morteros con efectividad del 70 por ciento. Israel, por su parte, desarrolló el Harpy (Harpía), que no es otra cosa que un avión sin piloto del tipo ‘dispara y olvida’, capaz de despegar, volar y destruir sus blancos en forma autónoma.

La ONG Human Rights Watch pidió a todos los países que detengan el desarrollo de este tipo de armas y urgió “detener el avance del armamento totalmente autónomo antes de que se transgredan límites morales y legales”.

La preocupación llegó a las Naciones Unidas, donde el pasado 30 de mayo se pidió “poner límites a las armas totalmente autónomas”. La ONU cree que, de no hacerlo, “los civiles pagarán las consecuencias en el futuro”.

Una ‘masacre mecánica’

Los detractores de este tipo de armas dicen que una máquina no puede tomar decisiones morales, como calcular el costo en vidas civiles de un ataque aéreo, o diferenciar al enemigo que apunta con su arma del que la arroja para rendirse.

Tampoco cabe esperar compasión. Para Christof Heyns, comisionado de la ONU para ejecuciones extrajudiciales, crear robots con autonomía para matar equivale a “una masacre mecánica”.

En cambio, expertos militares apuntan las ventajas de los asesinos robóticos: No se cansan, no cuestionan sus órdenes. Mientras que un soldado de guardia eventualmente se aburre de mirar al cielo nocturno a la espera de que algo pase, un C-RAM está siempre alerta.

Ronald C. Arkin, un experto en robótica, va más lejos y asegura que lo mejor que podría pasar es un campo de batalla plagado de robots, pues una máquina no se verá agobiada por la ira, el cansancio o la sed de venganza.

Pero Heyns hace énfasis en lo que realmente implica el desarrollo de este tipo de armamento, comparado con los drones (aviones no tripulados, que sin embargo son dirigidos remotamente) que son empleados en la actualidad en Yemen, Somalia, Afganistán y Pakistán.

“Mientras que los drones tienen a un humano detrás que toma la decisión de emplear la fuerza letal, los robots toman las decisiones por sí mismos. No es algo para dejar en manos de un ordenador” señaló.

MARIA LUISA TABARES
Redacción Internacional

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