El catre de Mr. Douglas / Sexo con Esther

El catre de Mr. Douglas / Sexo con Esther

En defensa del sexo oral diré que no todo el que lo practica está condenado a lidiar con el cáncer.

08 de junio 2013 , 06:37 p.m.

Vamos a ser claritos: si media humanidad quedó pegada al techo por cuenta de las declaraciones del actor estadounidense Michael Douglas, que incluyó al sexo oral entre los factores que pudieron haberle causado un cáncer de garganta, no fue precisamente porque interese a todos la relación entre el virus del papiloma humano (VPH) y semejante mal. (Lea también: Michael Douglas, sexo oral, cáncer y polémica).

No, señores. A estas alturas puedo asegurarles, a juzgar por las sonrisas y los comentarios socarrones que oí todos estos días, que en el fondo de tanta preocupación fingida está Catherine Zeta Jones, la bella actriz galesa que oficialmente comparte catre con el envejecido Douglas desde hace doce años.

Hasta en eso tiende el mundo a ser malpensado y machista. Quién se acuerda hoy, por ejemplo, de que en el 2000 su matrimonio de 23 años con Diandra Luker se acabó poco después de que el importantísimo señor de Hollywood, doble ganador del Premio Óscar, admitió haberse vuelto adicto al sexo ¡y a todos sus bemoles! Pocos, claro.

Resulta más atractivo elucubrar sobre los intríngulis de las prácticas sexuales de este par de estrellas del celuloide que admitir que la conducta promiscua de Douglas pudo pesar más en el desarrollo de la enfermedad que el ‘abajo’ de Catherine.

Lo que se le abona al episodio fue haber traído el tema a colación. Desde hace unos días, aquellos que relacionaban el “sexo con protección” con cantaleta de salubristas entienden que el VPH, un virus que se transmite por vía sexual, no solo causa cáncer de cuello uterino y de pene, sino que también es capaz de propiciar el desarrollo de tumores malignos en la boca y en la garganta. ¡Y eso asusta!

En defensa del sexo oral diré que no todo el que lo practica está condenado a lidiar con el cáncer, y como eso también está comprobado, hago un llamado a la calma... Y a la mesura, por supuesto. Hasta que la ciencia encuentre una mejor forma de prevenir esta catástrofe, habrá que ser más cautelosos en la cama y ensayar con lo que hay. Por algo hay condones de sabores. ¡Hasta luego!

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO

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