Concha Buika: salvaje y pasional

Concha Buika: salvaje y pasional

'La noche más larga', el sexto disco de la guineano-española tiene toques flamencos y afrocubanos.

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08 de junio 2013 , 05:55 p.m.

El cantante flamenco Antonio Carmona la describe como una mujer con arena en la voz. Ella no sabe muy bien si sus sonidos vienen del mar y cargan arena; pero sí que salen de las vísceras. Por eso se define así: visceral, pasional, salvaje.

Concha Buika, elegida por la National Public Radio de EE. UU como una de las ‘50 grandes voces’, ganadora de en el 2010 de un Grammy por El último trago a dúo con Chucho Valdés y voz de La piel que habito, de Almodóvar, ha sido así desde niña.

“Todo tenía el mismo corte de amor y de rabia. Me gusta el recuerdo de lo que fui, de la gente que conocí, de lo que vi, todo era muy visceral”, dice al hablar de La noche más larga, el disco que acaba de presentar. El que la lleva a su infancia musical con canciones como La Nave del olvido, que cantaba su mamá en la casa, Ne me quitte pas, que siempre le impactó o Santa Lucía que le recuerda el amor sin edad, junto a otras cinco composiciones suyas.

Hija de un poeta que la dejó muy niña, de una africana melómana y ahijada de Chavela Vargas, la cantante mallorquina habla sobre este nuevo trabajo que va del jazz, al flamenco, y a la música cubana y africana.

Su música genera sentimientos de desgarro... ¿por qué?

La verdad, no sé. Mi voz no es bonita precisamente y además, cuando era pequeñita tenía la sensación de que no me escuchaba nadie.

¿Cuándo supo que no era así?

La primera vez que me subí a un escenario me di cuenta de que había personas escuchándome, pero al día de hoy sigo sin saber cómo pasa ese milagro.

Antonio Carmona dice que tiene arena en la voz...

Antonio es muy cariñoso conmigo, pero la verdad, mamita, no acostumbro a escucharme, porque si lo hiciera, me callaría.

En ‘La Noche más larga’ hay referencias a su niñez, ¿cómo era Buika niña?

La que recuerdo difiere de la que me cuentan mi madre y mis amigas, no sé cuál de las tres contarte. Recuerdo haber sido muy rebelde, avispada y dicharachera, con muy buen humor siempre, pero no sé si mi cabeza tiende a inventar parte de mi pasado. Hasta que no entienda dónde se ubica ese yo mío, no sabré cuál recuerdo es más certero, pero puedo decir que la he pasado muy bien.

¿Ser guineana de Mallorca marcó lo que es hoy?

La infancia en Mallorca fue muy dura y divertida. Mi madre era una educadora severa y de mucho amor, un contraste muy extraño y maravilloso. Los barrios donde vivía o iba a jugar tenían el mismo corte, de amor y de rabia. Me gusta el recuerdo de lo que fui, de la gente que conocí, de lo que vi, todo era muy visceral y salvaje, muy auténtico.

¿Y cómo llegó la música?

Mi madre compraba discos en el mercado a precio de saldo. Como era africana original, recién llegada no entendía de estilos y compraba discos como libras de arroz. Le daba lo mismo que fuera heavy metal o blues, ella lo bailaba todo con la pata de pollo en alto.

En ‘La noche más larga’ está ‘Ne me quitte pas’ que interpretó Nina Simone, con quien la han comparado...

No sé de Nina Simone, ni de nadie. Sé que lo que hizo esa mujer es increíble, es lo que se queda. Hay algunas canciones, poesías, cosas que tienen que seguir con nosotros y la única manera que siento de hacer que eso pase es volver a ello y recordárselo a todos.

¿Por qué eligió canciones como esa?

Las canciones vienen, no soy buscadora de repertorios, ni creo en las fórmulas, simplemente están allí. El poema de Jacques Brel (Ne me quitte pas) es la expresión de amor más peligrosa y maravillosa que he escuchado en mi vida. Amar de esa manera, por lo menos yo no quiero practicarlo, Dios me libre.

¿Y cómo es entonces el amor que le gusta a Buika?

A mí me gustan todos, no me quiero perder nada, no recuerdo haber tenido una pareja que diga ¡uy qué cabrón o qué mala!, todas muy chulas [BUENAS].

¿Y aún vive en trío?

Hace tiempo ya no. Cada uno se fue por su lado. Felizmente no soy de conflictos, conozco al papá de mi niño hace 15 años y nunca he discutido con él. Es muy simpático y me muero de la risa con ese señor y encima conocí a otra muchacha así graciosa y cachonda como él. Me parto de risa con ellos.

¿Cómo compone?, ¿lo hace desde el dolor?

No necesito guardar cosas ni generar victimismos o culpabilidad, busco que lo que araña deje de arañar y lo que está rico siga siendo rico; componer me ayuda. No creo en la culpabilidad, sino en la responsabilidad. Culpable es una palabra fea, que no sirve para nada.

Antes del disco dijo que se dedicaría a rentabilizar su locura. ¿Cómo le fue?

Aquí me tienes, me está yendo genial. Tenemos mucha práctica invirtiendo en las locuras de otros, ahora toca que crean en la nuestra.

Ya que ha hablado de su madre, ¿cómo se siente sin Chavela, su mamá musical?

Llorar o penar por la muerte de Chavela Vargas es no haberla conocido. Ella sabe hacia dónde va.

Y usted la sigue...

Muchos de nosotros, los artistas, tenemos un problema, mi hermana: nos jugamos el don de la eternidad. Chavela tiene más trabajo ahora que antes de marcharse, lo que le viene es mucho más difícil que es resistirle al tiempo. Chavela está más joven que nunca, cariño. Yo tengo 41 años y soy una joven promesa y, al igual que mi mamá Chavela me estoy jugando el don de la eternidad, no hay dinero que pueda pagar eso.

CATALINA OQUENDO B.
Cultura y Entretenimiento

 

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