'He matado a amigos': miembro de 'combo'

'He matado a amigos': miembro de 'combo'

La crueldad de los capos es relatada por un integrante de la estructura de alias 'Sebastián'.

08 de junio 2013 , 02:20 p.m.

No se ven peligrosos y cuando hablan son sensibles. Están tan cansados de la guerra como todos los habitantes de la Comuna 13, pero haberse involucrado en el mundo criminal no les deja otra opción sino aguantar.

Uno de los temidos muchachos de un ‘combo’ de esta zona le contó detalles a EL TIEMPO de cómo funcionan esas estructuras criminales en Medellín.

“Un día conocí un ‘parcero’ que me colaboró y me ofreció un trabajo robando y matando gente. Me pagaban 250.000 pesos quincenales. Me dijo que tendría mi fierro propio”, cuenta el joven, que hoy tiene 23 años y que dice haber sido reclutado por hombres de alias ‘Sebastián’, hace nueve años.

Las necesidades económicas mezcladas con la adrenalina de vivir experiencias peligrosas fue el impulso para que aceptara el trabajo.

“Empecé ‘cachorriando’ (vendiendo estupefacientes) y luego me mandaron para arriba (comuna 13) a prestar una guardia”, asevera el joven.

Así inició su infierno. Con su mirada un tanto perdida en el horizonte explica que no solo se trata de vigilar a las personas sino también asegurar que sus jefes tengan el control. Para esto les toca matar a conocidos, amigos o familiares.

“Me ha tocado ‘botar’ a los mismos parceros, envolverlos en costales y arrojarlos a montañas y ríos. Todo porque faltaron (fueron desleales)”, dice con tristeza y reflejándola en su rostro.

En su caso, como si se tratara de un empleo común, trabaja ocho horas. Eso sí, no existen los días de descanso, a no ser de que su comandante lo decida o que los premien por matar a uno de los hombres de los ‘combos’ rivales.

Tienen derecho a una vivienda en el sector y los proveen de mercado. Si necesitan armas pueden escoger entre un revólver calibre 38, pistolas automáticas o una AK47 y changones.

No obstante esos ‘privilegios’, lamenta que le hayan rebajado su sueldo quincenal a 200.000 pesos. Y lo dice porque los castigos son duros: los envían a prestar guardia a zonas boscosas, donde solo pasan hambre.

“En mi ‘combo’ hay entre 25 y 30 personas y calculo que en toda la Comuna 13 puede haber 500 hombres”, detalla, al tiempo que admite que aunque estaría a tiempo de arrepentirse y retomar el camino perdió la sensibilidad y solo espera a que le llegue la muerte.

JOHAN LÓPEZ
REPORTERO GRÁFICO DE EL TIEMPO

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