Meluk le cuenta... (Un empate para gozarlo)

Meluk le cuenta... (Un empate para gozarlo)

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07 de junio 2013 , 11:54 p.m.

El análisis del juego de este viernes entre Argentina y Colombia pasa inevitablemente por el resultado: el empate (0-0) es genial para nuestro equipo. El punto es ¡ma-ra-vi-llo-so!, tanto que cualquier análisis de buen o mal juego, de aciertos y errores, de funcionamientos, de tácticas y estrategias, queda en un segundo plano.

¿Cuál fue el partido que vi? El primer tiempo fue uno de parque, de potrero en la mañana de un domingo, de esos en el que el equipo que hace la primera falta se quita la camiseta. Colombia, sin marca en la mitad, con pésima entrega en la salida, perdiendo el balón en altísimas zonas de riesgo, con errores groseros de los centrales, alargadísimo (mucho espacio entre sus líneas) e impreciso en su juego a toda velocidad.

En ese primer tiempo, hubo jugadas que marcaron el destino final del juego: el cierre suicida de Ospina a los pies de Higuaín, o el despeje de reflejos puros de Ospina en la línea de gol y el inmediato remate de Agüero al rebote que estrelló en el horizontal y que, seguro, fue primer milagro de Santa Laura como santa... ¡Lo juro! Fue insólito, también, el cabezazo desviadísimo de Falcao, solo a cinco metros del arco. Ese gol lo ha repetido y repetido hasta con los ojos cerrados. ¡Aquí mandó el balón al Río de La Plata!

Vino luego la lesión de James Rodríguez (se tironeó), lo que le quitó compañía ofensiva a Falcao. Pero resultó determinante la doble expulsión del minuto 26 por agresión mutua entre Zapata e Higuaín. ¡Lo mejor que hizo Zapata fue dejarse calentar! Se hizo echar cuando estaba fatal y sacó del partido al rival más peligroso.

Fue el mismo desorden defensivo que se tuvo en Venezuela y, como allá, Ospina fue la figura. Toda una paradoja para la zaga con menos goles en contra de la eliminatoria. Un dato: después del minuto 20 y hasta el descanso, Argentina no creó ninguna opcion de gol, en un partido peloteado y peleado más que jugado. En el segundo tiempo, el juego de Colombia fue otro.

El equipo se agrupó atrás, se hizo más corto (jugaron más cerquita volantes y defensas) y con el ingreso de Perea, Sánchez volvió a su posición de volante central, Yepes dejó de bartolear y regalar rechazos, se armó mejor la figura táctica, se le quitó vértigo al juego y con menor velocidad se ganó tranquilidad y seguridad. Se quitaron fichas a las apuestas de ataque y se jugó de manera más conservadora.

Entró Messi, que por su lesión fue suplente, y Colombia respondió con el ingreso de otro volante de marca (Mejía). Y el partido terminó controlado. Me gustó más ese funcionamiento en un equipo que no se arrugó nunca, que peleó siempre. El 0-0 contra Argentina en Buenos Aires es suficiente y gigante. Gocémoslo hoy. 

Meluk le cuenta...

GABRIEL MELUK OROZCO
Editor de Deportes de EL TIEMPO

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