Tras las huellas de nuestra primera santa

Tras las huellas de nuestra primera santa

Durante meses, José A. Mojica siguió el rastro de la madre Laura, para dar vida a 'Habemus santa'.

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07 de junio 2013 , 11:24 a.m.

En junio del 2012, durante un viaje al Vaticano, el periodista José Alberto Mojica se enteró de que el proceso de canonización de la madre Laura Montoya estaba muy avanzado. El hecho coincidió con el deseo que tenía el reportero, desde hace algún tiempo, de escribir un libro de periodismo narrativo que fuera un reportaje de largo aliento.

Como si se tratara de un mensaje casi “místico”, Mojica sintió, un día en que se encontraba en la iglesia de su natal Líbano (Tolima), que el tema de su primer libro lo tenía en las narices: la vida de aquella religiosa, prácticamente desconocida acá, que iba a ser nada menos que la primera santa de Colombia. Así nació Habemus santa.

Él era, quizás, el reportero colombiano que más conocía sobre la religiosa. Tan pronto regresó del Vaticano, su curiosidad por el tema lo llevó de inmediato al departamento de Antioquia, para comenzar a seguirle el rastro a la vida de la fundadora de la comunidad de misioneras mejor conocida como las Lauritas, con la idea de contarles a los colombianos cómo había llegado ella a los altares y por qué el milagro obrado en el médico paisa Carlos Eduardo Restrepo había definido su canonización.

“Así fue como empecé a descubrir que la madre Laura no era una monjita camandulera, dedicada a rezar, sino que fue una gran activista de derechos humanos, una mujer revolucionaria, que en su época (1914) hizo cosas impensables para una mujer, cuyo papel natural era el de tener marido y criar hijos”, anota Mojica, quien se encarga, justamente, de cubrir los temas religiosos en este diario desde hace varios años.

El proceso de investigación condujo al periodista tolimense hasta Jericó, pueblo natal de la religiosa, y hasta su lecho de muerte, en Medellín, entre otros lugares.

“Era tal su comunión con Dios que dicen que ella sentía la pasión de Cristo en su cuerpo: las llagas, los clavos, el dolor de Cristo, al igual que les ha pasado a los grandes santos y místicos de la Iglesia católica. De allí que a ella la hayan llegado a comparar con Santa Teresa de Ávila, que es una de las santas más venerables de la Iglesia”, explica Mojica.

“El lector se va a encontrar con la mirada de un periodista interesado en todo lo que representa un santo; desde su humanidad como ciudadana, como profesora, como mujer y más allá: su vida, obra y milagros. No es la mirada de un experto teólogo, porque no lo soy, sino de alguien que se obsesionó con el tema y que recorrió sus pasos”, concluye.

CARLOS RESTREPO
REDACCIÓN CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

 

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