Dar la cara

Dar la cara

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07 de junio 2013 , 04:19 p.m.

El video es aterrador: todos miran al frente. Todos tienen un rostro que puede ser el de un familiar o el de un vecino. O el de la cajera del supermercado, o el del portero del edificio, o puede ser la foto de la cédula de un amigo; después de ver la proyección de esas fotos una y otra vez, hasta el cansancio, se puede afirmar –sin temor a equivocarse– que se trata de caras colombianas. No son españoles, afganos, chilenos o alemanes: su fenotipo dice que son colombianos. Son un centenar y todos tienen otra cosa en común: son asesinos o cometieron algún tipo de atrocidad. Hicieron parte de grupos paramilitares y su foto apareció en los diarios en medio del programa de desmovilización y de reparación de víctimas. El video no tiene audio; solo son caras que se repiten una y otra vez. José Alejandro Restrepo hace que todos ellos den la cara. Y de eso se trata su exposición en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño: de ‘Dar la cara’.

La exposición –sostiene José Alejandro– tiene un origen mucho más profundo. Además del video hay cuatro periódicos del artista –que pueden tomarse en la entrada de la Fundación– que exploran el tema de las caras, desde el origen del rostro de Cristo y las apariciones “milagrosas” que cada tanto hace en paredes o en sartenes, hasta las caras que llevan pegadas en el pecho –como una plegaria– las madres que perdieron a sus hijos o que reclaman que aparezcan –al menos– sus cadáveres. “Los recortes más antiguos –dice– son de los años 80. Tenía un archivo que empezó a organizarse poco a poco.” Y en los periódicos se revelan más cosas: hay “estudios” que lanzan frases –ante una colección de rostros– como: “No hay necesidad de iniciarles sumario: la cara les hace el proceso”. Y en esa línea, Restrepo explora los prejuicios alrededor del color de la piel y llega a frases como la de Nietzsche: “Tal vez sea lógico pensar que el color primitivo del hombre fue un gris oscuro, color que compartiría con el mono y con el oso”. O cita a Da Vinci en su Tratado de pintura: “Los que tienen las partes del rostro de gran relieve y profundidad son gentes bestiales, violentas y de razonamiento escaso”.

Las últimas páginas de uno de los periódicos tienen una impactante foto de Vicki Ospina; varios indígenas aparecen sonrientes y cruzados de piernas. Sobre sus cabezas hay una serie de retratos del poder local de una gobernación, o una alcaldía, que habla de otro país, de otra realidad, pero la siguiente página todavía es más fuerte: 23 retratos de una cartilla escolar de los presidentes de Colombia; ellos también tenían que dar la cara.
@LaFeriaDelArte

 

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