'Yo pensé que estaba pesado de lo gordo, pero estaba pesado del mugre'

'Yo pensé que estaba pesado de lo gordo, pero estaba pesado del mugre'

Así describió José Bareño lo que para él fue sentir el agua y el jabón de nuevo en su cuerpo.

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06 de junio 2013 , 09:45 p.m.

Eran las ocho de la mañana y una camioneta empezaba a llegar con los primeros habitantes de calle que iban a tener un cambio extremo, pues después de recibir un kit de aseo, podían tomar un baño, vestirse con ropa nueva y limpia, para continuar con un corte de pelo.

Así se daba lugar a la jornada número 10 de acción integral para el ciudadano habitante de calle, que se llevó a cabo en mayo, en el Humedal Córdoba (Avenida Suba con calle 116) y que se realiza dos veces al mes, en la localidad de Suba.

“Con actividades como estas, ayudamos a que el habitante de calle, al verse mejor, valore la idea de reintegrarse a la sociedad”, aseguró Juan Carlos Moreno, coordinador de la Fundación Cívica, quien con el apoyo de la alcaldía local, dieron inicio al proyecto en noviembre del 2012.

Para muchos de los asistentes, la jornada fue la posibilidad de salir de la cotidianidad de las calles y verse al espejo con ojos diferentes; sentirse parte de la sociedad que los excluye del entorno habitual, “a ver si hago también un cambio extremo, pero de vida, de esa vida que hay en la calle, la vida del bulto que la elige uno mismo”, aseguró José.

Para Consuelo Castiblanco, de 55 años, y del ‘parche’ de Prado Veraniego, el evento la hizo volver a sentirse como de 15 años, “mire como quedé de elegante, ahora sí me pueden invitar a cine”, agregó con una enorme carcajada.

“Pues de kilo, muy chévere” fue la forma en que Albeiro Jesús Rodríguez, definió su nuevo look, después de un corte de pelo y de mirarse al espejo, algo que no hacía desde hace tiempo, y que le llevó más de una hora bajo las manos de un estilista y sus tijeras.

Otros, por su lado, aprovechaban la ocasión para hacer nuevos propósitos. “Yo salgo de esta otra vez, que mi familia me espere porque yo salgo, la calle es la casa, pero es un mundo diferente”, afirmó Gustavo Quintaya, quien habita en la calle hace ocho años.

“Nosotros tenemos que hacerles entender que aún son personas útiles para la sociedad, y es nuestra responsabilidad abrirles espacios y caminos para que se puedan desenvolver en ella”, señaló Moreno.

Por su parte, Claudia Guerrero, directora de la administración del Humedal, aseguró que estos proyectos son muy útiles para toda la comunidad. “Para nosotros es muy importante hacer un trabajo social e incluirlos en las actividades que se desarrollan en el humedal y hacerlos parte de nuestro ecosistema y parte protegida”, indicó.

La jornada también contó con la participación del IDRD, quien estuvo encargado de brindarles actividades recreativas, con diferentes juegos y competencias; pues según Camilo Acevedo –funcionario del Instituto– la recreación ayuda a reintegrar y afianzar los valores de cada persona a través del juego. Después de la diversión, llegaban los almuerzos para cada uno de los 44 habitantes de la calle que hicieron parte de la actividad.

“Yo quiero esas de rayitas, como de tigre”, era la exigencia de muchos al elegir la cobija que se les entregó al cierre del evento, para que pudieran llevar a sus ‘cambuches’ de recuerdo, de lo que para algunos fue un día fuera de lo común, para otros una labor gratificante y para otros sencillamente ‘la mera elegancia’.

DAIHANA GONZÁLEZ RESTREPO
REDACCIÓN MI ZONA EL TIEMPO

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