'Viaje' con Scorsese

'Viaje' con Scorsese

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06 de junio 2013 , 04:43 p.m.

Cuando mi hijo Alessandro me regaló una copia del galardonado documental de Martín Scorsese Mi viaje a Italia no imaginé que iba a recibir una clase magistral sobre cine italiano.

Martín Marcantonio Luciano Scorsese nació en 1942 en Queens (Nueva York) y vivió en Little Italy (Manhattan); se graduó en la New York University School of Film y se define a sí mismo un director italoamericano. Ganador del Óscar, Globos y muchos premios internacionales; es un amante del celuloide y preside una fundación para salvar las copias que el tiempo va destruyendo. Es un admirador y seguidor del cine italiano. Lo confirma el documental.

Un viaje de cuatro horas a través de las películas que lo influenciaron a él y a su arte y cambiaron la manera de hacer cine en el mundo entero. “Yo vi estas películas. Tuvieron un efecto poderoso en mí. Ustedes deberían verlas”, dice. Rossellini, De Sica, Zavattini, analizados minuciosamente y comentados con un sentir de conmoción interior que nos sobresalta.

Pero la obra maestra es la parte autobiográfica, cuando nos muestra y describe en unas películas caseras de 8 mm la vida en Elisabeth Street, en los años de posguerra, de los inmigrantes italianos venidos de la Sicilia profunda sin hablar aún inglés, que se reunían frente a un televisor de 16 pulgadas en blanco y negro para ver películas del neorrealismo, que aliviaban la nostalgia de la tierra de sus padres y a él le permitían conectarse con el país de origen.

Y ya los honorables miembros de la Academia habían premiado Limpiabotas, de Vittorio de Sica, en 1946, con un premio Óscar especial (Honorary Award). Y otro Óscar en 1949 para De Sica con su Ladrón de bicicletas, catalogada entre la 10 películas más importantes de la historia del cine. En el transcurso de este viaje, Scorsese nos demuestra que el neorrealismo fue padre de muchos movimientos del nuevo cine mundial. La Nouvelle Vague, la nueva ola francesa de Godard y Truffaut y el Free Cinema británico se alimentaron de la fuerza del mensaje de ese cine de posguerra. Y sigue el viaje con el aristócrata conde Luchino Visconti, con el fantasmagórico Federico Fellini, con el críptico Michelangelo Antonioni, y para todos tiene palabras de admiración y agradecimiento. Sobre todo, reconoce que ellos hicieron de él lo que es: uno de los más grandes directores de la historia del séptimo arte.

basilesalvo@yahoo.com

 

 

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