La parábola de Bryan

La parábola de Bryan

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05 de junio 2013 , 05:04 p.m.

Voy a contarles una historia que ocurrió en Inglaterra hace poco más de 50 años. Mientras en Francia se vivía el furor de la ‘nueva ola’ del cine, los ingleses también gestaban su propia vanguardia. Había empezado en 1956 con una serie de documentales producidos por jóvenes creadores (lo que se conoció como Free Cinema), quienes tres años más tarde empezaron a hacer películas de ficción con una fuerte carga de realismo social. Me refiero a directores como Tony Richardson, Karel Reisz, John Schlesinger y Lindsay Anderson y a filmes como Look Back in Anger (1959), Un lugar en la cumbre (1959), Saturday Night and Sunday Morning (1960) o El llanto de un ídolo (1963), que exploraron los dramas y conflictos de la clase obrera.

Entre las películas inglesas de esa época hay una muy especial, que comparte las afinidades temáticas de sus contemporáneas, pero que es ante todo una parábola. Fue el debut como director del actor y guionista Bryan Forbes, que en 1958 formó una compañía productora independiente con un amigo, el actor –y futuro director– Richard Attenborough. La película se llama Cuando el viento silba (Whistle Down the Wind, 1961) y está basada en una novela de Mary Hayley Bell.

La narración nos aleja de las grandes urbes industrializadas y nos lleva a la zona rural de Lancashire, donde tres niños viven en una granja con su padre y su tía, en un ambiente aislado, casi olvidado por el tiempo. El “ejército de salvación” y la escuela religiosa dominical los aleccionan y los preparan para lo que van a atestiguar. En el establo de su propiedad ocurre para los niños un auténtico milagro: el regreso de Jesucristo a este mundo, encarnado en un prófugo que se refugia ahí.

Para Kathy, Nan y Charles no hay duda: Jesús ha vuelto, tal como prometió, tal como lo asegura la Biblia. Y la película –contada desde el punto de vista infantil– tiene la delicadeza de respetar su fervor, su ingenua convicción que es a la vez sortilegio, asombro y esperanza. Lleno de alegorías religiosas, el filme recrea –sin ironía alguna– la pasión de Cristo, con todo y 12 apóstoles, última cena, traición, detención y crucifixión. Bryan Forbes menciona en su autobiografía que Cuando el viento silba fue la película más popular y rentable de su larga y exitosa carrera en el cine. Forbes falleció el pasado 8 de mayo, a los 86 años. Nos dejó como herencia esta obra maestra.

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