Un peso peligroso antes del embarazo

Un peso peligroso antes del embarazo

Estar muy delgada no es bueno. Si su peso es muy bajo, su bebé corre riesgos, como nacer prematuro.

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04 de junio 2013 , 04:19 p.m.

La presión social de estar en forma, aun durante el embarazo e inmediatamente después del parto, así como mágicamente lo logran las famosas, ha llevado a algunas mujeres a pensar que bajar unos buenos kilos antes de concebir es la solución para que su figura no sufra drásticamente con el embarazo.

Estas mujeres deben saber que hacer dieta en el proceso de búsqueda de un embarazo, más que obedecer a razones estéticas o a los gustos personales, depende de la situación nutricional.

Lo primero que se debe hacer es la consulta preconcepcional con el ginecobstetra para que en su análisis del estado de salud de la mujer estudie también su situación nutricional. Lo ideal es concebir con un peso normal.

Maira Rodríguez, nutricionista de la clínica estética Presenza de medicina integral para el bienestar, recomienda tener en cuenta las medidas antropométricas antes de pensar en dietas. Es decir, debe tener un índice de masa corporal (IMC), entre 20 y 24, ni mayor ni menor. Este se calcula dividiendo el peso, por ejemplo, 56 kilos, por la altura al cuadrado, (1,60 x 1,60 en este caso). El resultado: 21.87 de IMC. Es un buen peso.

El doctor Felix Andrés Toro, ginecólogo, magister en salud sexual y reproductiva de la Universidad el Bosque, recuerda que tanto un índice de masa corporal por debajo de 20, como un sobrepeso o IMC superior a 24 van a alterar toda la función hormonal de la mujer, disminuyendo la fertilidad al alterar su ovulación y los ciclos menstruales normales, pues si deja de menstruar adecuadamente, es más difícil concebir.

Según la nutricionista Rodríguez, “acercarse a un peso normal también le hará más fácil a la mujer recuperarse tras el parto, pero lo mejor es que reduce los riesgos para su salud y la del bebé. Tampoco es recomendable que, estando en un peso adecuado, la mujer siga bajando. En ese caso, lo mejor que puede hacer es mantener hábitos sanos de alimentación”, asegura la nutricionista.

Gilma Rodríguez, nutricionista de la Universidad del Bosque, advierte que, entre otras complicaciones, cuando la madre no tiene una alimentación adecuada existe un grave riesgo de anemia para ella y el bebé. El niño puede nacer prematuro, con bajo peso, o con algunos defectos del tubo neural, relativos a la columna vertebral, por el bajo peso de la madre.

La nutricionista dice que antes y en los primeros meses de gestación, la calidad y la cantidad de la alimentación es muy importante para que los nutrientes lleguen al futuro bebé en las cantidades apropiadas.

Según Rodríguez, una mujer que quiera quedar embarazada no puede tener una deficiencia de hierro, que se encuentra en las vísceras, las leguminosas, los vegetales y algunos cereales, porque la placenta necesita más sangre que la requerida en un estado normal y también el feto.

Del mismo modo, se requiere calcio, que se encuentra en proteínas; grasas, minerales y vitaminas para el proceso de formación de huesos del bebé.

¿Qué necesita el bebé?

Una futura madre debe darle a su bebé: la vitamina A, aportada por la leche, el queso, hortalizas y frutas de color amarillo y naranja como la zanahoria, la auyama la papaya y la mandarina; y la vitamina C y las del complejo B que se encuentran en hortalizas y frutas variadas como la guayaba, la mandarina y las hortalizas de hojas oscuras.

El ginecobstetra Eduardo Naranjo insiste en que antes del embarazo la mujer consuma entre 3 y 5 miligramos de ácido fólico como suplemento y haga ejercicio. Aconseja, además, tener cuidado con las dietas muy estrictas desde antes y durante el embarazo, porque el bebé puede nacer bajo peso, es decir, no llegar a los 2500 gramos. Tampoco puede caer en el extremo de comer por dos, pues podría nacer macrosómico (más de 4000 gramos).

El doctor Toro recomienda que, además del ácido fólico, haya un consumo de Omega 3, en particular el ácido graso docohexaenoico (DHA), que se encuentra en carnes, vísceras, pescado graso, aceite de pescado y mariscos.

Según el experto, al hacerlo, bajan los riesgos de malformaciones en el tubo neural del bebé y, en la mamá, de preeclampsia y diabetes.

Los riesgos de pasar al otro extremo

* Un abdomen con demasiada grasa puede hacer más difícil que el médico determine manualmente el tamaño y la posición del feto.

* Si la mujer llegara a necesitar una cesárea, la grasa podría también complicar tanto el proceso quirúrgico como la recuperación.

* La madre tendría que someterse a más chequeos para eliminar la posibilidad de una diabetes.

Recomendaciones

Ideas saludables para preparar un embarazo

Evite el consumo de bebidas industrializadas y embutidos.

El exceso de comidas tampoco se recomienda.

Las vitaminas deben ser formuladas por el especialista.

Piense en este proceso de manera integral: antes, durante y después del embarazo. Recuerde que la lactancia también requiere muchos nutrientes para alimentar bien al bebé.

Una dieta de antioxidantes puede ser útil para las madres comer: frambuesa, fresa, kiwi, naranja y ajo, si lo tolera.

Para tener un buen funcionamiento cardiovascular: frutos secos, uvas, aguacate, maní, aceites vegetales y semillas de girasol.

ANDREA FORERO AGUIRRE
REDACCIÓN ABC DEL BEBÉ

 

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